Para el Gobierno el operativo retorno ya está en marcha, y nada debería impedir que a más tardar el 9 de enero la fragata Libertad llegue a Buenos Aires. Ante algunos movimientos poco claros desde el Gobierno ghanés de John Dramani Mahama, que debería poner a disposición del país todo lo que se necesite para que el buque abandone finalmente el puerto de Tema la semana que viene, la Argentina ya desplegó silenciosamente una estrategia. Ahora, el aliado fundamental es Brasil, país que ya puso a disposición su embajada en Accra, desde donde hace ya un mes tiene una oficina particular la responsable de la representación diplomática en Nigeria, Susana Pataro.

La Cancillería argentina formalizó un contacto con el viceministro de Relaciones Exteriores brasileño Ruy Noriega, quien desde un primer momento fue el nexo entre la Argentina y Ghana para encontrar una solución negociada al conflicto. No pudo ser y la resolución vino de parte de las Naciones Unidas. Noriega fue el encargado de ordenarles a los diplomáticos brasileños en Accra que le dieran todo el apoyo que necesite a Pataro y atendieran los reclamos de los 45 marinos que permanecen en el buque desde que el resto de la tripulación regresó a Buenos Aires. Ayer nuevamente Noriega tomó contacto con la Argentina y aseguró que sus funcionarios hablarán con el Gobierno ghanés como nexo para que Ghana cumpla con su palabra.

La falta de una definición clara y concisa de parte del Gobierno de Mahama para comprometerse con la liberación de la Libertad se debe a que aún le resta al Ejecutivo ghanés cumplir con lo que debería ser una formalidad, pero que podría complicar el trámite. Se trata de presentarle al juez Richard Adjei Frimpong el escrito definitivo de la Corte de Hamburgo, con la decisión de liberar la fragata antes del 22 de diciembre sin que el Gobierno argentino deba pagar un solo dólar de fianza ni hacer ningún depósito por los gastos que ocasionó la captura del buque en el puerto de Tema. Frimpong siempre se manifestó ante el Ejecutivo ghanés en contra de recurrir al tribunal internacional hasta que el proceso judicial no hubiera concluido y exista una sentencia definitiva de todo el sistema jurídico del país africano. Aceptar esto hubiera determinado un proceso de no menos de dos años, en el mejor de los casos, lapso en el que la fragata debería continuar varada en Tema. Para peor, en una semana vencía el plazo autoimpuesto por Frimpong para que el buque sea removido del muelle 9 voluntariamente por los argentinos, y vencido el plazo se hubiera considerado con la facultad de ordenar una mudanza por la fuerza hacia el muelle 20. Como los militares argentinos se hubieran negado, nuevamente se hubiera provocado un incidente como el del 7 de diciembre, cuando la Argentina denunció un intento de abordaje, situación que luego fue reconocida por Ghana en el juicio de Hamburgo.

LEÉR MÁS  Cornejo autorizó un 78% de aumento en el agua potable

Confianza

Ahora dependerá de la forma en que el Gobierno de Mahama comunique su decisión a Frimpong y la decisión que en definitiva tome éste. Desde Buenos Aires se confía en que no habrá problemas en que el Gobierno africano libere el buque y que en definitiva inicie un conflicto interno con el juzgado de Frimpong. Según los datos que se manejan en Buenos Aires y que llegan del equipo argentino que llevó adelante el caso en Hamburgo, formado por la consejera legal de la Cancillería, Susana Ruiz Cerutti, y el abogado argentino radicado el Suiza Marcelo Kohen, el Gobierno de Mahama tiene tantas ganas como la Argentina de terminar con la odisea de la fragata en el puerto de Tema.

LEÉR MÁS  La oposición aprobó el dictamen de tarifas y el Gobierno apuesta a trabarlo en el Senado

El Tribunal Internacional del Mar ordenó la «inmediata» liberación de la fragata Libertad, el buque de la Armada retenido en el puerto de Tema, y el Gobierno de Ghana indicó hoy que examinará «minuciosamente» la decisión del organismo judicial. Según declaró ayer formalmente el viceministro de Relaciones Exteriores del país africano, Chris Kpodo, «el Gobierno de Ghana tomó nota cuidadosamente de la decisión del tribunal con miras a asegurarse de que se le dé curso, teniendo en cuenta los requerimientos de la Constitución y las obligaciones internacionales del país». Kpodo insistió en la tesis que los representantes ghaneses desplegaron en Hamburgo: se trata de una cuestión entre la Argentina y un fondo buitre (el NML Elliot) de la que Ghana no tiene que ver como Estado.

LEÉR MÁS  Petri se opone a tratar el freno a la suba de tarifas: “El pedido de la oposición es irresponsable e infantil”

Ayer también habló a través de un comunicado el fondo buitre que maneja Paul Singer, que descalificó la sentencia del Tribunal de Hamburgo asegurando que «solamente los tribunales ghaneses tienen jurisdicción sobre esta disputa, y es ahí donde este tema ha sido y continuará siendo dirimido».

Según el fondo, «es absolutamente inoportuno que el Tribunal Internacional del Mar intente inmiscuirse en un proceso judicial de la Justicia independiente en Ghana», y acusó a la Argentina de «negarse a cumplir sus obligaciones contractuales».

El Tribunal Internacional del Mar, con sede en Hamburgo (Alemania), pidió el sábado «por unanimidad» que las autoridades de Ghana liberen «inmediatamente y sin condiciones» la fragata Libertad, retenida en el puerto ghanés de Tema desde el 2 de octubre. Hasta el representante ghanés Thomas Mansah votó a favor de la Argentina. Este exintegrante permanente del Tribunal Internacional del Mar fue invitado a participar para equilibrar la presencia de una jueza de origen argentino, Elsa Kelly. Si bien vota como independiente, argumentó a favor de cada una de las posiciones por las cuales la corte internacional avaló la liberación de la fragata.

El fondo Elliot, radicado en las islas Caimán, reclama unos 370 millones de dólares a la Argentina, tras negarse a aceptar la reestructuración -entre 2005 y 2010- de la deuda pública de 100.000 millones de dólares declarada en default en 2001.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here