Bono llegó pasadas las 19.30, acompañado de cinco personas de su equipo, para el encuentro con la presidenta que fue categorizado por el Gobierno como ”privado”, y se marchó poco después de las 20.30.

De traje oscuro, camisa y corbata gris, con sus infaltables gafas tornasoladas, Bono le obsequió a la presidenta un reproductor digital de música con temas de su banda que Cristina agradeció efusivamente.

La visita del cantante revolucionó la Rosada y Bono fue muy requerido por funcionarios y empleados para firmar autógrafos y posar para numerosas fotos.

Bono le pidió a la Presidenta que gestione ante el G20 proyectos en salud, agrotecnología y acceso a la información.

Según fuentes oficiales, el músico le pidió a Fernández de Kirchner que la Argentina apoye las campañas de distribución de vacunas gratuitas en el mundo en desarrollo que resolvería, según datos del artista, la malaria en 10 años.

El segundo pedido de Bono tuvo que ver con que Argentina comparta su tecnología y conocimiento en desarrollo agrario con terceros países y que haga docencia sobre cómo producir más y mejores alimentos.

Como tercer y último punto, Bono le pidió a la Presidenta su apoyo dentro del G20 para la iniciativa global que busca que todas las empresas estén obligadas a declarar a la sociedad sus estados financieros.

Ésta es la segunda visita de Bono a la Casa Rosada: el 1 de marzo de 2006 visitó al ex presidente Néstor Kirchner y también en aquella ocasión su presencia alteró el ambiente de la sede de Gobierno.

Cuando se retiraba por el Salón de los Bustos, tuvo un último gesto de estrella del rock: se acercó a las puertas ventanas que dan al Patio de las Palmeras y a modo de saludo para sus fans estatales que se habían agolpado esperando al menos verlo, estampó un beso en el vidrio con los brazos abiertos.

Telam

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