El Justicialismo debió despedirse esta noche del poder en la provincia. Es que si bien aún faltan seis meses para que Alfredo Cornejo asuma la gobernación, la derrota marca la retirada del partido que comandó Mendoza durante los últimos ocho años. El desenlace de los comicios se sabía desde temprano, aunque los resultados favorables en algunos municipios alimentaban algunas tibias esperanzas de que la fórmula Adolfo Bermejo – Diego Martínez Palau pudieran revertir los números de las PASO. El perdedor asumió con una entereza y dignidad -muchas veces relegadas por los políticos de turno- la responsabilidad total de la derrota.

La primera señal la dieron a las 17.30, cuando Jorge Tanús, jefe de los equipos técnicos del PJ, salió a pedir ”prudencia” ante los primeros datos que hablaban de una tendencia irreversible a favor del Frente Cambia Mendoza, que dejó a Cornejo como el sucesor de Francisco Pérez. Desde allí todas fueron señales de desdicha y, en el mejor de los casos, de incertidumbre.

Cuando se confirmó que perdían en Luján, en Guaymallén, Capital y Godoy Cruz, ni los resultados positivos con números contundentes en San Rafael, San Martín y Maipú, permitieron esbozar sonrisas. Ni siquiera la posibilidad de dar el batacazo en Las Heras, con la candidatura del vicegobernador Carlos Ciurca. Es que si bien intentaron creer que la pelea era ”voto a voto”, con el correr de los minutos, se confirmaba la contundencia del triunfo del radical.

Así, al hotel Intercontinental fueron llegando las figuras esperadas más temprano de lo previsto. Bermejo y Martínez Palau estuvieron desde temprano en una habitación junto a sus respectivas familias. Luego llegaron Omar Parissi (titular del IPV) y su esposa Marisa Garnica (directora ejecutiva de la Agencia Nacional de Seguridad Vial en Mendoza), luego aparecieron los ultra kirchneristas Lucas Ilardo (diputado provincial), Marina Femenía (diputada provincial), Anabel Fernández Sagasti (diputada nacional), entre otros. Y antes de las 20.30, mucho antes de lo que se esperaba, llegó el gobernador Pérez acompañado de su esposa Celina Sánchez.

Si bien Paco intentó disimular la cara larga, acusando de ”irresponsable” al electo intendente de Guaymallén, Marcelino Iglesias, de haber anunciado su triunfo tempranamente, y asegurando que sus boca de urna daban una elección muy reñida, esta versión duró menos de lo pensado.

A los pocos minutos de la entrada de Pérez llegaron varios de sus ministros: Rolando Baldasso (Infraestructura), Javier Espina (Turismo), Marcelo Costa (Agroindustria), Marcelo Locamuz (Deportes), Marcos Zandomeni (Energía); Alejandro Neme (titular de EMESA), Guillermo García (titular del INV), entre otros. Fueron ellos quienes no verbalmente comunicaron la contundencia de la derrota justicialista.

Inmediatamente entraron al salón Del Sol del Hotel que ofició de búnker, anunciaron que en minutos saldrían a hablar Bermejo, Martínez Palau y Pérez. Y claro que el único motivo posible era reconocer la derrota, no ya pedir prudencia ni dar esperanzas de una posible reversión.

La parte más difícil se la llevó Bermejo, el único orador, que agradeció a los mendocinos, felicitó a Cornejo, dijo sentirse orgulloso de su compañero de fórmula y se adjudicó a él la derrota: ”Soy el único responsable de esta derrota” y lamentó ”no haber podido llegar con el mensaje y las propuestas a los mendocinos”.

El momento más tenso se dio cuando le agradeció a Paco Pérez y un grupo de militantes lo silbó, y le gritó traidor, entre otros insultos. Bermejo tuvo su gesto de templanza y pidió que no lo hagan y ahí, con una humildad absoluta repitió: ”El único responsable soy yo”.

Esos cinco minutos en que estuvieron en la tarima fueron con una tristeza indisimulable. A la voz cortada de Bermejo le acompañaron las lágrimas de Pérez y Martínez Palau. Una vez abajo del escenario montado el llanto fue tan incontenible como el de un niño. Pero no solo lloraban ellos, también lo hacían sus asesores de prensa, militantes y funcionarios. Un verdadero ejemplo de cuando la tristeza invade un espacio.

El vice Carlos Ciurca no apareció, como tampoco lo hicieron los intendentes, ni la mayoría de los legisladores.

Tras esto, Pérez fue quien habló con la prensa para admitir que se había comunicado con Cornejo. ”Nos pusimos a disposición de Cornejo y su equipo”, dijo y explicó que así respeta la institucionalidad por la que siempre se caracterizó Mendoza. En ese momento aceptó un mea culpa y admitió que se siente responsable de la derrota, aunque intentó no autoflagelarse para decir que ”todos somos responsables del lugar que nos ocupa”.

Si bien dijo que se reunirá con su sucesor, quien en estos cuatro años fue el rival político más fuerte de Pérez, aseguró que los próximos seis meses ”no serán una transición”. Sin embargo, se reunirán en los próximos días para hablar sobre ”temas estratégicos” para la provincia, como el Presupuesto. Sin ir más lejos, Cornejo lo invitó a desayunar mañana en su domicilio.

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