El encuentro entre la mandataria y su sucesor, en el Palacio de la Moneda, permitió coordinar acciones con los colaboradores de cada uno en las áreas vinculadas a la reconstrucción del país, y articular las medidas a pesar del cambio de mando del 11 de marzo, consignaron las agencias Ansa, DPA, Prensa Latina y los medios locales.

 

A siete días del terremoto, el gobierno de Bachelet debe enfrentar críticas desde distintos sectores por lo que se consideran falencias en la asistencia a las víctimas, y en las últimas horas por el error en la información sobre el número de muertos que se redujo de más de 800 a 279 identificados.

 

Entre las repercusiones del sismo, la Armada de Chile decidió este mediodía reemplazar al director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico, comandante Mario Rojas, debido a que no advirtió a la presidenta sobre el aviso de maremoto hecho por el Centro de Advertencia de Tsunami de Estados Unidos.

 

El comandante Patricio Carrasco reemplazará a Rojas, quien había asumido el cargo el 17 de diciembre de 2008 y ya había sido trasladado ayer a otra dependencia de la Armada como inicio de una investigación por negligencia en el manejo de la información.

 

En ese contexto, Piñera acudió esta mañana con cinco de sus futuros ministros a La Moneda en procura de ofrecer un gesto de unidad ante la crisis, y matizando las críticas a la actual administración, cuyo final cerrará un período de 20 años de gobiernos de la Concertación. La mandataria que hasta el terremoto del sábado contaba con un 80 por ciento de imagen positiva, entendió que ”es fundamental que la gente sepa que los planes no se detienen.

 

Es necesario que quienes a partir del 11 de marzo van a asumir la responsabilidad de conducir la Nación, cuenten con toda la información necesaria que les permita reconstruir las zonas devastadas”.

 

El anuncio -tras cerca de una hora y media de reunión- respondió a un pedido de Piñera de poder contar al momento de asumir con información detalladas sobre los daños que produjo el fenómeno natural y de las acciones tomadas desde entonces por las autoridades nacionales.

 

”El gobierno va a cumplir con sus obligaciones hasta el último día, pero además hará todo lo que está a su alcance para facilitar la instalación de las nuevas autoridades”, agregó Bachelet que en un llamado a la unidad expresó que ”las diferencias políticas pasan a un tercer o cuarto plano frente al tremendo desafío”.

 

Ambos líderes se reunieron junto a los futuro ministros de Piñera, Rodrigo Hinzpeter (Interior), Jaime Mañalich (Salud), Magdalena Matte (Vivienda), Felipe Larraín (Hacienda) y Hernán Solminihac (Obras Públicas). Bachelet, por su parte, estuvo acompañada de los ministros Edmundo Pérez Yoma (Interior), Álvaro Erazo (Salud), Patricia Poblete (Vivienda), Andrés Velasco (Hacienda) y Sergio Bitar (Obras Públicas).

 

”Nos estamos preparando para la gran tarea de reconstruir lo que este terremoto y maremoto destruyeron”, aseguró Piñera, quien reiteró que hará una ”profunda reestructuración” de los sistemas de alerta y ayuda de que dispone el país”.

 

”Hoy es el tiempo de las soluciones, ya vendrá el tiempo de las evaluaciones” dijo Piñera al anticipar que su gobierno deberá ”enfrentar la emergencia ciudadana” y ”preocuparse de la emergencia productiva”. En tanto, El subsecretario del Interior y vocero desde ayer de toda la información oficial respecto al terremoto, Patricio Rosende, manifestó que las confusiones que hubo con respecto a la lista de fallecidos son ”comprensibles”.

 

”Es que hay que ponerse en el lugar de las oficinas comunales y locales de las regiones que fueron afectadas por esta catástrofe, hay que ponerse en el lugar de los funcionarios que tuvieron que recoger esta información en las condiciones que debieron hacerlo”, declaró a radio Cooperativa.

 

Añadió que en estas condiciones ”cuando se produce una confusión y se dan por fallecidas personas que sólo están desaparecidas, uno lo puede comprender”, al intentar explicar por qué se informó respecto a la existencia de más de 800 muertos y ahora la cifra de víctimas identificadas se redujo a 279.

 

Más tarde, el ministro de Hacienda Andrés Velasco destacó la relevancia de que estén asegurados contra terremotos casi la totalidad de los departamentos y casas dañados por el sismo del 27 de febrero.

 

Las primeras estimaciones apuntaron a que el terremoto causó daños a 1.500.000 viviendas, de las cuales 500.000 con daños muy severos, pero la cifra deberá precisarse con la inspección de ingenieros y arquitectos sobre miles de casas, aún en marcha.

 

En los últimos días hubo cruces de declaraciones entre las autoridades de las Fuerzas Armadas y funcionarios del gobierno de Bachelet sobre las razones por las que no se registró la alarma, y tras el desastre por la descoordinación en las primeras medidas de auxilio.

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