Ahora el garante: difunden por TV más pruebas contra Lázaro Báez

Según documentos que reveló el programa La Cornisa, se trata de una nueva sospecha por adulteración de documento público

Según documentos a los que accedió y reveló el programa La Cornisa en su emisión de ayer, Lázaro Báez podría haber adulterado su testamento al incluir operaciones no cronológicas en él.

Para ello, habría recurrido a su escribano de confianza, Leandro Albornoz, cuya escribanía fue allanada en el marco de la causa Los Sauces.

Junto con el testamento de Báez, con fecha del 26 de julio de 2010, apareció un protocolo de 400 fojas. Allí el escribano asentó, en el mismo día, una donación de 300.000 dólares que Báez hizo a su hijo Leandro.

Asimismo, la venta por $ 40.000 de un departamento propiedad de su hija Luciana a su padre del 6 de julio. Además, aparece una operación de traspaso de acciones, también del 6 de julio, que se anotó el 26.

Según el testimonio que el valijero Leonardo Fariña brindó en el programa, existen escribanías que dejan hojas en blanco en sus documentos para ser completadas luego con “operaciones ilícitas”. “Por este servicio cobran entre el 10 y el 15 por ciento de valor total de la operación”, dijo Fariña.

Albornoz fue quien inscribió el testamento de Lázaro Báez, fechado el 26 de julio, y que tiene 19 fojas. El testamento, entre otras curiosidades, contenía una cláusula que impide a los herederos acceder a las propiedades y las acciones recién 30 años después de la muerte de Lázaro. Junto con este documento apareció el protocolo con 400 fojas más.

“(Esta situación) Complicaría la situación de Cristina [Kirchner] porque el escribano sabía lo que pasaba a ambos lados del mostrador”, comentó Majul.

“Albornoz se desempeña como el escribano encargado de dar fe en casi todas las operaciones de Lázaro Báez y de Cristina Fernández”, remarcó el informe de La Cornisa.

Leonardo Fariña, quien conoció muy bien tanto a Báez como al escribano Rodrigo Leandro Albornoz explicó a La Cornisa: “Existen escribanías que dejan hojas en blanco del protocolo para ser completadas en el caso de operaciones ilícitas a favor de sus clientes”. “Le cobran entre el 10 y el 15 por ciento de valor total de la operación”, añadió.

Si se comprobara que existió la adulteración de documentos, al escribano podría caberle una pena de entre seis meses y dos años de prisión.

 

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