El senador nacional regresó a la Argentina luego de ser operado en EEUU

Carlos “Lole” Reutemann pasó un 2016 distinto, más preocupado por su salud que por las cuestiones políticas de su país, la Argentina. Un tumor en el hígado lo llevó a Estados Unidos a operarse con un especialista. Y allí pudo vivir casi en carne propia las elecciones que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca.

Su enfermedad, que ya dejó atrás, y el cambio de horario lo convirtió en un noctámbulo que escuchaba programas de radios y leía medios argentinos en horarios disparatados para Nueva York, donde estuvo residiendo. Pero con esa agenda pudo analizar e interpretar algunas cuestiones políticas que se fueron desarrollando en su país desde el recambio de gobierno, el 10 de diciembre de 2015, hasta ahora: la previa de las elecciones legislativas de 2017.

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Sus principales conclusiones fueron resumidas este lunes en un reportaje que le brindó a Marcelo Longobardi en radio Mitre.

En el último año del gobierno anterior visualizábamos que metían la basura abajo de la alfombra. En todo aspecto. Escondiendo información, déficit, cuentas sin pagar; cosas inesperadas.

El presidente Macri hubiese tenido que ser más duro en explicar lo que le dejaron. Mucho más duro. Poner bien las cartas sobre la mesa, en caliente, porque con el tiempo el problema que era de otro pasa a ser tuyo.

Teníamos inflación, un déficit fiscal enorme, tarifas casi sin tocar. Lo sabemos todos: la gente pagaba 20 pesos de gas, era ridículo. En Chile, Ecuador, todo el mundo paga las tarifas. Sincerar todos esos temas iba a tener un costo político.

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La gente de la provincia de Buenos Aires viajaba por poca plata. Esa fue una idea de Néstor Kirchner. Sabiendo que los votos estaban en la provincia de Buenos Aires, las tarifas de trenes de acceso a la Ciudad eran muy bajas.

La gente viajaba por poca plata, no pagaba esto, no pagaba lo otro… Y de repente tiene que pagar la luz, el gas, el transporte y empieza un malestar. Pero los servicios hay que pagarlos. No queda otra.

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En el Justicialismo cuando se produce un resultado negativo, una derrota, evidentemente alguien se tiene que hacer responsable. Eso es implacable.

En el PJ el vestuario es lindo cuando uno gana. Ahora, cuando uno pierde, te lo regalo.

Ahora se visualiza un kirchnerismo duro, que sigue con un porcentaje que no sé si será de 20, 21 o 22 por ciento. Después hay otros candidatos.

Si no hay un acuerdo entre Cristina, Randazzo y Massa, las Primarias están hechas para resolver estos problemas y lo que cuenta ahí son los votos.

En el PJ tiene que aparecer un líder. Siempre es lindo el vestuario ganador y la gente se encolumna detrás del ganador.

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