Para los viajes largos: es conveniente que los niños viajen atrás en el auto y sobre todo bien amarrados con el cinturón de seguridad.
Esto no es sólo una prevención para casos de frenadas bruscas o posibles accidentes.
El tema es que ya en el kilómetro 60, bastante antes de llegar al Arco de Desaguadero, los pibes pelean por el juguito, por un sánguche de milanesa, por ocupar el lado de la ventanilla, por el trapito para limpiarse las manos, por el almohadón o sólo por joder.
Para eso es conveniente que estén bien atados.
Inclusive sirve para cuando usted reparte los cachetones para atrás mientras maneja, no le dé uno injustamente a quien no lo mereciera por que se cambiaron de lugar sin avisar.

Otro asunto importante: los documentos del auto, de los chicos, los propios nuestros, los permisos de los padres del amigo de Carlitos, que también lo llevan en el viaje, es conveniente que estén todos juntos en la guantera.
Para eso la guantera tiene que ser previamente ordenada.
Ya es por todos sabido que en ese lugar del auto hay todo tipo de artefactos, papeles viejos y enseres que no sirven para nada.
Conocí un tipo que parecía de lo más normal hasta que descubrí que en la guantera llevaba guantes.

Para la ruta: la guía de YPF es perfecta.
Tiene tanto detalle que si las indicaciones al piloto –que es usted– se las da el copiloto –que es ella–, lo más probable es que termine en otro lado.
Y también es probable que se quede sin gas en la mitad del trayecto que debía hacer hasta la próxima estación de GNC.
Si cambia de opinión y por todos estos motivos decide viajar en avión, es conveniente poner en venta el auto para no pagar los intereses que cobran las tarjetas de crédito para financiar el viaje.
Es más probable conseguir a la vuelta una Renoleta en buen estado y con papeles, que pagar el mínimo que nos exige Monstercard.

La elección del destino es difícil siempre. Si es playa, la zunga ya no es apta para usted –es conocido que del ridículo no se vuelve– y la microbikini tampoco para su esposa y mucho menos para la nena. Si es otro país, hay que fijarse qué dicen los especialistas monetaristas: si llevamos dólares y los cambiamos allá por reales obtenemos alguna diferencia o si llevamos euros los convertimos a rublos y con eso compramos cheques de viajero en dólares nos ganamos 32,5 centavos cada mil libras esterlinas.

Con respecto al hotel.
Primero es bueno reconocer que el hotel no es la casa de uno.
No se puede invitar amigos a la habitación, ni poner música a todo lo que da.
Ni organizar bailes, ni asados en el balcón y mucho menos entrar con terceros desconocidos con ocultas intenciones.

Segundo: si invita más gente al hotel, los invitados hay que pagarlos.

Tercero: el desayuno se sirve hasta las 10. No después. Si llegó tarde a la noche ni por broma se corre el horario de desayuno. Desayuno continental: huevo revuelto con panceta y aceite de oliva, mermeladas, yogures, jugos varios, fiambres surtidos, tartas, cafés, tés, leche, etc. Nada de eso puede cargar para llevarse a la playa, en la cartera, ni disimulado entre los diarios, ni en un oculto táper. Aunque el trato original al contratar el servicio de hotel diga “desayuno incluido” no quiere decir que sea “desayuno perpetuo”.

Cuarto: los rollos de papel higiénico, los jabones, el frasquito de champú y de enjuague, son para usar en el hotel. Las toallas y toallones no son para llevar al balneario. No insista.

Otras cosas importantes: cuando pregunta si es cerca de la playa, tiene que asegurarse que el que responde haga referencia a la playa que nosotros queremos ir. Un amigo mío quería ir a Miramar y le dijeron que efectivamente el hotel quedaba cerca de la playa. Pero el de la agencia de turismo no dijo que quedaba más cerca del Pacífico que del Atlántico. Otra cosa: un fin de semana en San Rafael es más caro, sumando adicionales, que una semana en Brasil todo incluido –hasta el novio de la nena.

Finalmente: entre que en el trabajo sólo le dan los días justos que le tocan para tomarse vacaciones, las cuotas del plasma que aún tiene que pagar desde el último mundial, el service que hay que hacerle al auto, las zapatillas nuevas y el celular que cambió porque el otro se le cayó al inodoro en un descuido cuando entró apurado al baño la semana pasada, las cuentas están al tope.
¿No pensó en quedarse?
¿Conoce el Museo del Vino, el camino que sale de Potrerillos y llega hasta Tupungato?
¿Alguna vez fue hasta Manantiales por el Manzano?
¿Llegó a Calingasta en San Juan paseando por la ruta que sale desde Uspallata?
¿Visitó Killka, ese lugar de arte dentro de la bodega Salentein?
¿Probó pasear por los Caminos del Vino?
¿Fue a comer las truchas en Andeluna?
¿Intentó visitar a sus amigos de La Consulta a los que no ve hace seis años?
¿Fue al Pique Club de Alvear?
¿Intentó pescar en el dique Agua del Toro?

Haga la prueba: un buen plan para conocer Mendoza puede ser una alternativa llena de emociones y una sorpresa descubrir sus paisajes.

Yo me quedo.
Hasta la semana que viene.

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