”La sombra de Duhalde detrás del trabajo esclavo”, señala la tapa de la revista, mientras que en sus páginas centrales sostiene que ”el ex presidente y su esposa están vinculados a la empresa que debería controlar la precarización laboral en el campo. La tercerización fue digitada por el sindicato y las patronales”, añade la publicación.

Veintitrés señala que ”a fuerza de pruebas incontrastables y de imágenes escandalosas, en los últimos meses el campo argentino -tan fértil en granos, tan rico en sojadólares- se convirtió también en el escenario de la mayor tragedia laboral del país: la explotación de trabajadores rurales al filo de la esclavitud”.

”Detrás de esta situación, se esconde una trama de complicidad sindical, empresarial y política”, agrega la nota, que identifica como los principales responsables a ”la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) -el sindicato que comanda el eterno Gerónimo Venegas-; a las cuatro entidades agropecuarias reunidas en la crujiente Mesa de Enlace, y al jefe del Peronismo Disidente y precandidato presidencial, Eduardo Duhalde”.

”El escenario principal de este entendimiento tácito es la conducción del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), la polémica entidad hecha a la medida de las aspiraciones del `Momo` Venegas y las necesidades de las cámaras agropecuarias”, agrega el texto.

”En el Renatre -un ente autárquico de derecho público no estatal- el Momo detenta cuatro de los ocho puestos del directorio, incluida la silla principal que él mismo ocupa, fiel a su estilo omnipresente. Los otros cuatro sillones son para los representantes de la Sociedad Rural, la Federación Agraria, las Confederaciones Rurales y los cooperativistas de Coninagro”, añade.

”Pero eso no es todo: el Renatre, a instancias de la Uatre, delegó esa declamada función fiscalizadora a una empresa de naturaleza privada, aunque no por eso ajena al sindicato de Venegas y al entorno de su jefe político, Eduardo Duhalde”, revela la publicación.

Para llevar adelante las tareas de inspección y fiscalización de las condiciones en las cuales las empresas agropecuarias contratan a sus trabajadores, el Renatre contrató los servicios de Gregard, una sociedad anónima nacida en 1997, que también cumple tareas particulares para el sindicato del Momo y su obra social, Osprera.

”Gregard, cuyas oficinas están en Reconquista 630 -la misma dirección de la Uatre-, es el punto de partida para poder delinear la sombra de Duhalde en la explotación del empleo rural”, precisa Veintitrés.

”Actualmente, el directorio de la empresa con la que el Renatre `lucha` contra el trabajo `en negro` está encabezado por Elba Araceli de Robles y Leonardo Lavanda, ocupando respectivamente los cargos de presidente y vicepresidente”, agrega.

”En 2007 -abunda-, De Robles y Lavanda también desembarcaron al frente del directorio de la empresa Finca Las Casuarinas SA. Lo hicieron para reemplazar nada menos que al cazador de tiburones de Lomas de Zamora y a su esposa. Hasta el ingreso de los ejecutivos de Gregard, Las Casuarinas estaba encabezada personalmente por Duhalde y su esposa, Hilda Beatriz González”.

”En resumen, con el visto bueno de la Mesa de Enlace -que ya demostró no tener entre sus prioridades combatir al empleo informal-, Venegas puso en manos de dos socios de Duhalde la fiscalización del trabajo en el campo, con resultados que de tan negativos ya son bochornosos”, es la conclusión de la investigación de la revista Veintitrés.

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