Traiciones

Por: Emilio Vera Da Souza

Los escritores que tienen éxito y cuyas obras son traducidas a otros idiomas conocen bien a los personajes con los que tratan. Los traductores.

Los italianos dicen “traductores traidores”. Dos palabras que suenan más o menos igual pero son distintas aunque frente a algunas situaciones se puedan interpretar como el dicho de los italianos. Casi un insulto. Ahora va la explicación.

¿Por qué hay traductores traidores? Porque cambian el sentido original de una palabra, una frase, un escrito y la dejan tan contradictoriamente puesta en el texto, al servicio del nuevo lector, que parece un crimen impune.

El autor, muchas veces por ignorar el idioma al que ha sido traducido su texto, otras por lejanía y, las más de las veces, por imposibilidad de reeditar todo un libro una vez que está a la venta, no puede hacer nada. Sólo denunciar al traductor-traidor, señalando su pifia, condenando su accionar arbitrario y artero.

Para explicar más esta idea de usar unas palabras por otras vamos a dar dos ejemplos.

Al poeta y narrador Charles Bukowski (1920-1994) le pasó con la película que cuenta la historia de un período de su vida en que estaba más en los bares borracho sin hacer nada, que –borracho- escribiendo como más lo quisieran sus lectores. Interpretada bellamente por Mickey Rourke y Faye Dunaway, el guión escrito por Bukowski fue bautizado “Barfly”, que es una expresión norteamericana aplicada a personas, como el propio escritor, que se sientan en la silla de un bar, a la barra, desde que abre sus puertas hasta que cierra por la madrugada.

La traducción más o menos literal vendría a ser como “mosca de bar”. Esas que se posan en la barra y vuelven tozudamente por más que uno las espante. Esa mosca que se quiere tomar las sobras de la espuma de la cerveza derramada sobre el mostrador.

El traductor del título de la película en lugar de Barfly puso en los afiches para el mercado en castellano la traducción de la palabra mariposa “Butterfly”, de pronunciación muy parecida, de tal manera que el título de la película quedó “Mariposas de la noche”. Nada más güevón. Primero: no hay muchas mariposas en la noche. Segundo: nada tiene que ver esa imagen, casi romántica, con lo que puede apreciarse en la película. Por último, es casi un insulto al escritor, a su obra y a su propia vida, ya que Bukowski quiso en su título original dejar sentado en una palabra, en una imagen, lo que esa palabra representa para el ese período de su vida. Traductor traidor.

Otro caso. José Nun, quien fuera hasta hace poco secretario nacional de Cultura y hombre de vasta experiencia en el uso de las palabras, explica otro caso de traición que merecería todo el castigo que la Constitución tiene previsto para los traidores.

Dice Nun que “en nuestro país usamos palabras que tienen una carga ideológica fenomenal. Un ejemplo es el de las palabras en inglés ‘haven’ y ‘heaven’. La primera significa “guarida de piratas”, mientras que la segunda quiere decir “paraíso”. En la literatura anglosajona “fiscal haven” quiere decir “guaridas fiscales” que es adonde llevan sus fondos los evasores y los que quieren esconder el dinero mal habido. Al castellano se tradujo como si “haven” fuera “heaven”; entonces, traicionando a nuestros propios intereses como comunidad decimos “paraísos fiscales”. Y agrega Nun: “La gente que evade, lleva su dinero a ‘un paraíso’ por lo tanto está huyendo del infierno”.

Así pues, con dos ejemplos, podemos apreciar cómo se cambian realidades con un simple cambio de palabras. Para entender las traducciones cuando tenemos dudas, la literatura se las ingenia con una simple y vieja herramienta: el diccionario.

Pero ¿cómo hacemos cuando en lo cotidiano nos quieren hacer pensar un significado por otro? ¿A qué artilugio podemos recurrir cuando nos “traducen” la realidad “traicionando” las palabras y empleando unas por otras? ¿Qué significado tienen expresiones que escuchamos a diario y que intencionalmente son usadas para distraernos de lo que en realidad significan? ¿O peor aún, cuando las palabras son usadas traicioneramente para intentar confundir nuestra palpable realidad? ¿Será lo mismo “inseguridad” que “sensación de inseguridad”; “gente” que “ciudadanos”; “incentivación” que “soborno”; actuar “por izquierda” que “incumplir con la ley”, entre otras expresiones frecuentes?

Hasta pronto.

 

 

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