Para eso, para que nos expliquen lo que no entendemos, existen los especialistas, los estudiosos, los investigadores metódicos que trabajan con denuedo para intentar llevar algo de luz en donde hay tinieblas.Jorge Orduna, periodista free lance, mendocino, que ha vivido en varios países latinoamericanos y europeos, ha estudiado los más variados temas y publicado informes y libros sobre los resultados de sus investigaciones. 
Acá en Mendoza, como dice la ley no escrita, ninguna institución, academia o grupo de interés le ha dado bolilla.
Orduna investigó a los grupos vinculados a las drogas, a las multinacionales ecologistas, (“Ecofascismo” ed. Martínez Roca, 2008) con gran repercusión en la audiencia de la Argentina y la región. Investigó sobre las consecuencias sociales y culturales de que la mayoría de los argentinos tengan doble nacionalidad. 
Investigó lo que pasa con las pseudociencias y la magia esotérica y su influencia.Cerca de sus veinte años, Orduna fue a ver qué pasaba en Chile y fue expulsado por la dictadura pinochetista. 
Vivió años en Francia, Ecuador, Bolivia y Perú, para luego volver y afincarse en una pequeña cabaña en las montañas. Actualmente reside en Quito, desde donde colabora con investigaciones periodísticas y científicas para diarios, revistas y autores de medio mundo.
Su último libro, “Teocracia”, ya se encuentra en todas las librerías argentinas. 
Orduna junta y analiza una serie de datos que explican muchas de las cosas que nos están pasando como sociedad y en la arena política. La caída de Lugo en Paraguay, la destitución de Dilma en Brasil, el aumento de normativas, ordenanzas, leyes cada vez más conservadoras en nuestros sistemas democráticos de baja intensidad, pueden ser explicados desde su perspectiva y particular visión, con datos, con documentos, con testimonios y opiniones contrastables.
Dice Orduna en su investigación que “un cuarto de la población de Brasil, la nación católica más grande del mundo, ya se asume protestante, y las distintas iglesias evangelistas tienen allí una enorme influencia a nivel político: a tal punto que impusieron un vicepresidente (Michel Temer) y más de un centenar de diputados y senadores, jefes comunales y gobernadores. Guatemala es el primer país latinoamericano donde la mayoría de sus ciudadanos se declaran protestantes, y esa mayoría ha decidido en la última elección presidencial. 
En la Argentina se abre una iglesia evangelista cada 24 horas. Son sólo tres ejemplos, pero la tendencia parece incontenible: todo un continente corre hacia un cambio de religión en lo que representa un fenómeno sociológico inédito por su magnitud. 
El crecimiento de las religiones en el mundo contemporáneo es un buen punto de partida para entender que el auge evangelista en América Latina puede explicarse en tanto una pieza del tablero de la política internacional. 
Tal vez no sea casual que todas estas preferencias confesionales que hoy se multiplican en el continente respondan o deriven de la matriz cristiana norteamericana, tengan el sello puritano de aquellos Padres Fundadores del País del Norte y sean, de manera más o menos explícita, anticatólicas. 
La exhaustiva investigación del periodista Jorge Orduna intenta colocar en el centro del debate el avasallante proceso que en la actualidad se multiplica en América Latina y que puede explicar algunas cosas que resultan poco claras y que nos permiten revisar datos de la historia reciente, de lo que ha pasado en la región y de lo que pasa acá cerca, a la vuelta de la esquina.
El triunfo por pocos electores del conservador, xenófobo, racista, machista, proarmamentista Donald Trump en EEUU, el esfuerzo de sacar de sus posibilidades de candidatearse de Lula Da Silva, y el avance de las posturas conservadoras, individualistas y más retrógradas en lo comunitario indican que algo diferente está ocurriendo. 

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