Suerte por Emilio Vera Da Souza

Mascota se le llamaba a algún objeto que, según creencias más basadas en la imaginación que en las ciencias, se utilizaba para espantar la mala suerte y calmar los nervios de los que tenían miedo a las supersticiones y supercherías. 
Una mascota era el trébol de cuatro hojas, o la conocida “pata de conejo”, que los creyentes y sugestionados llevaban en el bolsillo del pantalón para que los gatos negros no ejercieran su influencia, las escaleras no se vinieran abajo, los paraguas no se abrieran bajo techo, no sacaran a las momias de sus lugares sagrados, ni las mujeres se peinaran en la cama. 
Ayer me hicieron una multa de tránsito por estacionar en lugar permitido y con autorización de las autoridades municipales por medio de una oblea que dice claramente en color rojo furioso “Prensa” permitido estacionar en lugares autorizados. Llegué a Casa de Gobierno en el Barrio Cívico y no pude entrar porque desalojaban a todo el mundo por la amenaza de algún estúpido de que pondría una bomba. No pasó nada pero no pude hacer mi tarea prevista. 
Llegué a mi casa y me encontré con la nueva factura del gas abultada varias veces, la cuenta clara del celular que cada vez que hablo pierdo más tiempo preguntando si me escuchan que diciendo lo que necesito decir. Me llegó la factura de los servicios de agua y sanitarios. Igual monto que la última pero multiplicado por seis. 
Dejaron por debajo de la puerta como notificación fehaciente, una carta de un abogado que reclama unos pagos atrasados de un automóvil que nunca fue mío pero cuyo dueño era el antiguo propietario del lugar en el que vivo, entonces el abogado de Rentas me reclama a mí el pago. Y dice al final que si no pago, me embargan mi casa. 
Cuando me subí al auto, le costó un poco arrancar, pero a mí me costaba más ver por el vidrio del parabrisas ya que tenía tremendo adorno de un pájaro citadino que hace sus necesidades justo justo encima de mi auto. Cuando miré mi celular, aparecía la fecha como siempre “Martes 13” y pensé que toda la pseudociencia, la magia negra, los dioses paganos, la literatura de la Edad Media, los nuevos apócrifos, los charlatanes de feria, las conversaciones de ascensores, los diálogos de la peluquería y las afirmaciones de los taxistas, podían ser verdaderas.
Los griegos inventaron la filosofía, las bibliotecas, la democracia y el maleficio de los martes. A ese día le adjudicaban negatividad por estar relacionado con el planeta dedicado a Ares, dios de la guerra, la destrucción y la sangre.
El número 13 también tiene mala prensa ya que según algunos mitos trece eran los espíritus malignos en las leyendas nórdicas. 
Trece personas son las que participaron en la última cena antes de la muerte de Cristo y en el capítulo 13 del Apocalipsis es donde se habla del diablo, como fuente de todo mal.
Muchas personas influenciables huyen del número 13. Hay líneas aéreas que evitan la “fila 13”. Edificios en Europa que pasan del piso 12 al 14, salteándose el trece.
Un dato raro es que en algunos países del norte, admirados por muchos paisanos nuestros, el día de mala suerte es el viernes 13, pero eso no cambia nada. Hay gente que con tal de creer cree que le irá mal el martes y el viernes.
La explicación de tanta fe en supersticiones es sencilla. 
Más por pereza que por mala leche, es posible entender que muchos se dejen en manos de embaucadores para no tener que pensar y así entregar su destino y las responsabilidades a los mentirosos profesionales y charlatanes.
La ciencia aunque tiene su complejidad podría ser entendible casi para todos, pero eso requiere esfuerzo, y sobre todo, exige asumir la responsabilidad de los propios actos.
Muchas personas prefieren que esa responsabilidad recaiga sobre otros. Para eso están las cartas del tarot, los astrólogos, el horóscopo chino, las voces misteriosas, los ángeles, los dioses paganos, San La murte. las cartas astrales, el Futre y los alfileres en las fotos.
En España, Grecia y países de América Latina, (Argentina, Chile y Venezuela), se considera el martes 13 un día de mala suerte. 
Sin embargo, yo pienso que los municipales que andan con los talonarios de multas no son imaginaciones mías. Existen y yo puedo comprobarlo cada vez que estaciono mi vehículo en la Ciudad. 
Buenos días. Buen provecho. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here