Relacionando la música con la economía (para no caer en el terreno común de la medicina), es que asocie el extraordinario deterioro del sector externo de 2011, unos 18.500 millones de dólares.

-¿Que hubiera hecho cualquier súper ministro ortodoxo, ante semejante situación?- Y, hubiera aumentando el ritmo de devaluación del peso o directamente nos sometería a una fuerte devaluación del peso, con todas sus consecuencias.

 

El gobierno con el mismo fin de cuidar los dólares y las reservas, optó por la opción heterodoxa. Eligio aplicar mayores requisitos para operar en cambios, habiendo conseguido limitar la compra de divisas para atesoramiento, exigiendo al mismo tiempo la repatriación de capitales, limitando las remesas de utilidades al exterior y, extendiendo las especificaciones para la importación. Todas juntas estas demarcaciones, fueron efectivas para aplacar el drenaje de divisas de los últimos meses. Lo cierto es que el creciente “intervencionismo proteccionista” no ha tenido consecuencias negativas para la economía. Las expectativas empresarias siguen siendo buenas y la Inversión Extranjera Directa creció 25% en el primer bimestre-según el diario El Cronista Comercial del 13-03-2012-. La falta de algunos insumos importados se da en un contexto donde las importaciones de Enero alcanzaron 5.358 millones de dólares.

 

Con respecto al financiamiento del sector público, hay que entender o aprender a aceptar que cambio la lógica de encarar el gasto público en la Argentina. Que guste es otra cosa.

 

El gobierno y una parte de la oposición han creído que el BCRA con sus reservas y emisión monetaria; debe reemplazar el endeudamiento externo con emisión de bonos a tasas del 9/10% en dólares (riesgo argentino). Esta visión del financiamiento público, llevó a trabajar la idea de modificar la Carta Orgánica del BCRA, con el objetivo de poder operar con mayores grados de libertad, que hagan más consistente la articulación de la economía real, con la política fiscal y monetaria. La reforma era previsible porque se trataba de una de las pocas cuestiones claves que quedaban pendientes dentro de la agenda del enfoque político actual. Con la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, se procura ratificar el uso de las reservas, expandir el crédito, volver a otorgar redescuentos a los bancos, y aumentar las líneas de crédito.

 

No era posible que todo esto ocurriera, fuera del ambiente hostil que han precedido las reformas normativas y legales, del periodo Kirchner.

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