Los estereotipos nos envenenan, la belleza de la mujer se ha centrado en su figura esbelta, en la capacidad de agradar a la vista de los demás, y se ha disminuido la conciencia en torno a la inteligencia, a cultivar el alma y ver la esencia de nosotras como prioridad, como carta de presentación antes de un físico. Es por esto, que hoy, una gran parte de nosotras nos cuesta creer que somos bellas.

Nuestro peor enemigo somos nosotras mismas, pensar que lo que se ve en el espejo es más importante que la magia que desborda nuestra alma, es absurdo, creer que el número que vemos en la báscula determina nuestro éxito es menospreciar lo que somos. Es cierto, la publicidad desenfrenada de esas mujeres ”perfectas”, y el hecho de que una gran parte de los hombres se llenen los ojos con ellas, hace que el cliché de ”lo de adentro es lo que cuenta”, se convierta en un mito, pero… Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, Él se ha encargado de construir en nosotros un ser idóneo para soportar tormentas, nos ha hecho sensibles, fuertes, luchadoras, nos ha hecho con una capacidad de entrega, únicas… eso son cosas que ninguna moda, o estereotipo puede arrebatar, porque están dentro ahí en el alma.

 

La mejor manera de acabar con esos miedos, prejuicios y manera de vernos, es comenzando a amarnos a nosotras mismas, es aceptar que dentro de cada MUJER hay una esencia única que Dios ha colocado ahí para hacer resplandecer a los que nos rodean, seas gordita, blanca, rubia, negrita, con cabello rizado, liso, con pecas, sin cabello, alta, pequeña, todas tenemos un privilegio, un regalo… SOMOS MUJERES.

 

¡Felicidades en el Día Internacional de la Mujer!

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here