(UNO)
Para algunos terminó la Copa América Centenario. Parece que no. O por lo menos yo no les creo. Siguen hablando de Messi sin parar.
Sólo para la alegría de los chilenos, tan breve, para nadie más. Si Messi no se le hubiera ocurrido decir que no juega más con la camiseta argentina en las calles de Santiago aún estarían juntando a los que andan por el piso, borrachos de alegría y pisco, de goles y afónicos de “chi chi chi – le le le”.

Ahora solo se ven los defensores de Messi, los que lloran como Messi, los que tienen frió como Messi, los que putean a Messi, los que se enojan con Messi, los niños que le escriben cartas a Messi y los caraduras de los padres que las muestran con orgullo, cuando debieran esconderlas de vergüenza. No por que no sean cariñosas, sino porque son olvidables textos más útiles como ejemplo de lo que no, que demostración al ídolo en desgracia.

Yo no se si Messi tiene el pecho frío. Me gusta cuando juega. Y si de eso se trata, -jugar- a veces se gana y a veces se pierde. Tiró un penal a la luna. Peor son los que tiran patrimonios ajenos y no a la luna sino a guaridas fiscales.

Los chilenos deberían festejar más ya que poco festejos han tenido en su propia historia. Y por lo que se ve… pocos festejos tendrán en la historia que les viene por delante.

(DOS)
Unos locos entran con ametralladoras AK 47 y bombas en un aeropuerto en Estambul y matan a 36. Los heridos son más de 140. La gente que sobrevive no para de temblar.El mundo se interroga. Los dueños del mundo se lavan las manos y piensan cuantos fusiles van a vender, y helicópteros, y chalecos antibalas, y carros de policía, detectores de metales, alarmas, rayos láser y toda la parafernalia antiterrorista que no para a ningún loco en un aeropuerto y sólo ayuda a sembrar terror en los que miran, en los que sufren, en los que no tienen nada que ganar, en los que no tienen nada que perder.Muchos siglos de odios y vendettas y ojos por ojos. Cientos de tuertos, miles de ciegos. Nadie quiere ver. Y los que reciben las balas son los que nada que ver.

(TRES)
Llega otro bicentenario y uno de los protagonistas, que siempre ha quedado en segundo plano para los repartos bronces, es motivo de estudio.Un historiador conocido y polémico presenta su último libro en estas tierras precursoras de la liberación del colonialismo de los españoles. Felipe Pigna es el autor del libro. Un divulgador de la historia que utiliza los medios de comunicación para difundir algunos detalles poco conocidos de la historia de los argentinos. Pigna viene a Mendoza a presentar “Manuel Belgrano”, El hombre del Bicentenario. Allí podemos acceder un estudio minucioso e integral de la agitada, profunda y compleja vida del prócer, tanto en lo público como en lo privado y familiar. La historia del Billiken relegó a Manuel Belgrano al papel de “creador de la bandera nacional”.

Hasta que en el día de su muerte se festeja al símbolo patrio. Así, mientras los estudiantes en las escuelas cantaban “Aurora” nadie hablaba en las aulas ni fuera de ellas, sobre los detalles de la vida y del pensamiento de este líder secundario de la corta historia nacional.

Hombre de acción, lúcido, innovador, revolucionario. General independentista, protagonista de los acontecimientos de Mayo, economista, promotor de las ideas de la revolución industrial, periodista de pluma bella y veraz, culto, defensor de los derechos de minorías o de los más débiles, con una visión clara de los primitivos pobladores de estas tierras. Un hombre progresista, tenaz y humilde constructor de lo que hoy sabemos como país, para otros llamado nación, y para otros patria. Un hombre único y original que dio la vida por avanzar con inteligencia sobre las ideas para inventar lo que nadie sabía cómo se hace… un país con pocos elementos… y él lo hizo.

(CUATRO)
Muchos queremos a Mendoza. Pero esta Ciudad no está preparada para recibir tantos días de lluvia y poco sol.

Por eso sus calles están hechas pelota. Pequeños pocitos, pozos, baches, profundidades, verdaderos cráteres, espantosos agujeros negros. Inclusive se puede encontrar todo eso en una misma calle. Es necesario que sean arregladas pero también es necesario que los ciudadanos colaboren en no tirar mugre y en no acumular más basura. Así también se colabora en la destrucción de lo que tenemos.

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