”Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” La Biblia

La frase que tomé de La Biblia para utilizar de puntapié en esta columna refiere a que, siempre que se hable de vivir por fe, es porque se está viviendo y creyendo en algo que todavía no se tiene y que aún se está esperando.

Siempre que se habla de fe, no se habla de lo que se tiene, sino de lo que va se va a llegar a tener, no se habla de lo que cada uno es, sino de lo que va a llegar a ser, no se habla de donde se está ahora, sino de donde se va a llegar a estar.

La fe siempre anticipa el futuro: el problema de algunas personas es que muchas veces no hablan a futuro, siempre están hablando de lo que pasa ahora, o de lo que pasó.

Es muy frecuente observar en las empresas pensamientos relacionados con su propio pasado, con aquellas glorias anteriores o sus “imperdonables” fracasos; empresarios que se recuerdan y recuerdan a su equipo lo “bueno de aquellos tiempos” o “lo terrible de esa crisis”.

El problema de estos líderes es que su conversación es una conversación del pasado o de las cosas malas que pasan en el presente y que afectan su futuro, ya que el pasado no es sino la lectura que hacemos de él, desde el presente y eso nos determina.

Ahora bien, la actitud positiva u optimista para un nuevo negocio, un emprendimiento renovado, o un cambio de rubro, sin capacitación, es una insensatez.

Es importante aprender para no cometer errores, o por lo menos, evitar que sean siempre los mismos. Alguien dijo por ahí que “habiendo tantos errores nuevos por cometer, ¿por qué repetir los viejos?”

Hablemos de un tema extremadamente importante: la estrategia comercial.

Y si de estrategias se trata, no se puede menos que partir de pensar si, desde el ámbito personal o familiar, se han trazado estrategias a desarrollar, para pasar luego a comprender la importancia de los planes en el área comercial o empresarial.

Y es que, a través de la estrategia comercial, se llevan los productos al mercado y se sobrevive en el tiempo. Sin un plan detallado y claro, fácilmente se perderá el rumbo y hasta se puede perder el negocio que con tanto esfuerzo se fundó.

Les dejaré algunos tips de importancia para que puedan crear una buena estrategia comercial:

Producto: Entiende tu producto, ya que éste no existe hasta que no satisface una necesidad o un deseo.

Fomenta y cuida tu imagen corporativa.

Precio: le dirá al potencial comprador qué tipo de mercadería está adquiriendo y es, además, una forma de segmentación del mercado.

¿Qué dice mi competencia de mi precio? ¿Cuánto están dispuestos a pagar mis clientes por lo que ofrezco?

Lugar de Venta: Éste juega un rol relevante para el éxito del negocio, porque tiene directa relación con la excelencia. ¿Ha observado usted empresas con grandes espacios de producción y un pequeño y lúgubre showroom de venta y atención a los clientes? ¿Le dice a usted qué es más importante? ¿Está limpio su escritorio? ¿A qué huele? ¿Qué tipo de persona, dirían los que no lo conocen, que trabaja ahí? ¿Sus colaborades están bien vestidos?

Y, para concluir, no debemos olvidar nunca el mensaje que se quiere transmitir. Debe llamar la atención, ser original y fácil de recordar y, por supuesto, como siempre digo, ser congruente con la realidad misma. Elegir eslóganes o frases de representación cortas, realistas y trabajar duro para que nuestra empresa cumpla con ellas: “Los precios más bajos, siempre”; “Aquí la calidad es importante”; “La palabra es importante”, entre tantos otros.

“No importa que tan espectacular sea su negocio, si sus potenciales clientes no se enteran: no venderá nada”.

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