Luego de minuciosa investigación, después de haber buscado en los archivos y bibliotecas, a pesar de las consultas a profesionales de distintas disciplinas: psicólogos, sociólogos, antropólogos, filósofos, sommelier, médicos y abogados. Inclusive consultamos a un ingeniero electromecánico y a un contador –hasta un economista nos pudo dar su opinión–, la conclusión es siempre la misma: los cuñados gozan de especiales tratos, de inmerecidos mimos, de perdones injustificados, de disimuladas indulgencias y de particulares consideraciones por parte de la mayoría de los parientes políticos.

Y quizá ese sea el secreto del trato diferencial al que son dados: su carácter de familiares sin lazos sanguíneos, su lejanía concreta pero la intromisión dentro del núcleo de la pequeña tribu que conforman la madre y el padre y los hermanos y hermanas.

Todos los consultados coincidían en asuntos básicos: los cuñados en general gozan del don de la ubicuidad dado que se acuestan con nuestras hermanas. Ese solo hecho los hace merecedores de tratos por demás considerados aunque a casi ningún hombre le guste reconocerlo en público. Si no fuera porque tienen una aparente relación de compromiso –por casamiento o convivencia sostenida en el tiempo– a nadie le cae simpático el tipo que hace cosas en la cama con la propia hermana de uno.

Por otra parte, también luego de hacer algunos sondeos y pesquisas, la mayoría de los cuñados no son muy solventes a la hora de los negocios o muy intrépidos empresarios a los fines de acumulación de riquezas. Ese podría ser un motivo para que gocen de impunidad. Pero no. Buscamos y buscamos y sólo encontramos estos resultados: un vivero, dos frigoríficos, varios corralones, cantidad de agencias de lotería y quiniela oficial, muchísimas carnicerías, talleres mecánicos, tres mercados mayoristas, incontables verdulerías, varios parripollos y un extraño emprendimiento comercial dedicado a las cloacas y perforaciones. Todos ellos de nombre ”Los Cuñados”. No supimos de ninguna financiera, ni banco, ni industria automotriz, ni exportadora de soja, ni consultora del Banco Mundial. No hay escribanías ni bufetes de abogados ni sociedades anónimas ni fundaciones filantrópicas con ese nombre. No.
Revisando los calendarios desde la reforma gregoriana no pudimos encontrar santos consagrados por la iglesia vaticana ni por ninguna otra religión oficial o logia secreta. Tampoco desde la creación de las Naciones Unidas luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, se le dedica un día especial. Hay día del niño, del tío, del arquero, hay un absurdo día del amigo en la fecha que el hombre llegó a la Luna como si eso tuviera alguna correlación, pero no un ”día del cuñado”. Tampoco se les guarda un lugar específico en las tradiciones familiares ni en las contemplaciones de los planes sociales del Ministerio de Desarrollo Humano y Familia. Tampoco vale la comparación con las cuñadas. No se trata de cuestiones de diferencia de género. Es que las cuñadas cumplen otro rol. No podríamos decir bien cuál. Pero otro. Por lo menos las cuñadas pulposas nos ofrecen mejores visiones. ¿¿Pero los cuñados??… Ni eso.

Otros han planteado que los cuñados suelen ocultar algunas conductas de nuestra propia familia con suma discreción. Pero finalmente todos los consultados sospechan que es para poder solicitar perdones a cuenta de futuras infidelidades o posibles condenatorios adulterios.

Entonces: ¿por qué los cuñados gozan de tantas consideraciones?

Hemos preguntado y realizado algunas comparaciones pero las respuestas son siempre las mismas. Caras de asombro y desconcierto. ¿Quiénes bancan a los cuñados? Es decir: qué extraños y ocultos poderes sostienen a esa figura de arrime familiar que no alcanza para que sean incorporados como miembros plenos de una familia, con voz y con voto y con un trato de igualdad frente a hermanos, primos hermanos, tíos lejanos, o inclusive sobrinos dudosos y parientes por demás remotos. Casi hasta la aplicación del examen de ADN, que nadie renegaba de los derechos de parientes olvidados y lejanísimos inclusive, hasta lejanos geográficamente, cosa frecuente en un país como Argentina, compuesto casi en su totalidad por inmigrantes de todo el planeta. Siempre hay parientes en algún recóndito pueblo de un lejano país. Pero darle vela en los entierros a los cuñados es por demás el colmo de la consideración.

En casi todos los núcleos familiares donde hay hermanas, hay cuñados. Obsérvelos, esté atento, no se descuide e intente percibir si hay ciertas actitudes conspirativas y guiños cómplices. Observe y luego nos cuenta sobre sus posibles descubrimientos. Pero no baje la guardia. Los cuñados tienen otras varias actividades privadas y discretas distintas que acostarse con su hermana. No pierda pisada. Esté atento.

Hasta la semana que viene

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