Perspectivas económicas para el 2013

 

En el Presupuesto aprobado en el Congreso, el Gobierno Nacional estimó un crecimiento del 4,4 por ciento para el año próximo. En diálogo con economistas de diferentes sectores acerca de las perspectivas económicas para 2013, todos coincidieron en que será clave la buena cosecha y la recuperación de Brasil, principal socio comercial.

El gobierno prevé crecer 4,4% el año que viene, ¿cuáles serán las claves de ese crecimiento?

Carlos Heller: Estarán dadas por el incremento en las exportaciones de autos a Brasil, que dinamizará varias ramas industriales, y por unamayor cosecha de granos y oleaginosas, con precios que anticipan ser altos históricamente. El pronóstico para el incremento de la producción en 2013 también tiene en cuenta el efecto de las distintas políticas de fomento implementadas por el

Estado, tanto las políticas sociales, como la defensa de los puestos laborales, la aplicación de la Asignación Universal por Hijo y los incrementos semestrales de las jubilaciones y pensiones, además de los aumentos salariales por mecanismos de paritarias. Desde lo económico, los planes como el Pro.Cre.Ar, el Programa del Bicentenario y la Línea de Crédito para Inversión Productiva, generarán un impacto positivo sobre la inversión.

Miguel Braun: A los pronósticos del gobierno es difícil tomarlos en serio. El presupuesto 2012 pronosticó 5,1% de crecimiento este año y la economía se estancó. Los optimistas pronostican un 4% para el año que viene, y los pesimistas entre 0 y 2%. Lo relevante es que se acabó la bonanza kirchnerista y no habrá crecimiento genuino por inversión o aumento de productividad. Con suerte habrá estertores positivos si hay una buena cosecha o se recupera Brasil.

Agustín D’Attellis: Entre los factores internos se destacan las políticas económicas contracíclicas implementadas desde el gobierno nacional con el objetivo de sostener el crecimiento, fortalecer el mercado interno y preservar el empleo. Entre ellas, la administración del comercio exterior, las políticas industriales, las políticas de empleo (Programa Repro y PPC), la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, las regulaciones al mercado cambiario, el control estatal de YPF, la nueva regulación del mercado de capitales, los planes Pro.Cre.Ar para el sector de la construcción y la tarjeta Argenta. En cuanto a los factores externos, la mejor performance de nuestros socios comerciales -en particular el caso de Brasil que ha comenzado una recuperación de su actividad económica, luego de una muy importante caída en el último año-, y los precios sostenidos de los commodities, favorecen la recuperación.

José Luis Espert: Fruto de la destrucción del INDEC, se han democratizado de manera perversa casi todas las estadísticas en Argentina. No hay más termómetro económico. El modelo está tan agotado (la segunda peor situación fiscal en 20 años, riesgo país record mundial, la cuarta inflación mas alta del mundo, creciente atraso cambiario, expectativas de inversión por el piso) que tira a la economía para atrás. Por lo tanto, cualquier shock externo positivo que podría haber en 2013 (como la recuperación de parte de las 15 millones de toneladas perdidas de la cosecha de soja 2011/2012 o una aceleración del crecimiento en Brasil) primero tiene que compensar la ”marcha atrás” que ha pasado a ser el modelo. Como por el exceso de lluvias no se recuperará el 100% de lo perdido de la cosecha de 2011/2012 y Brasil crecerá menos de lo que se espera hace 2 trimestres, el shock externo favorable será menor, con lo cual el crecimiento en 2013 será menor al 2% (el arrastre estadístico de 2012 para 2013 es negativo) luego de un 0% en 2012. La combinación de bajo crecimiento y alta inflación le hará sentir a la gente algo parecido a lo que percibe ahora a fin de 2012: que la calle esta dura, no imposible pero dura.

Teniendo en cuenta que el año próximo hay menos vencimientos de deuda, ¿es posible que se flexibilicen los controles cambiarios?

José Luis Espert: No creo. El gobierno seguirá con una política fiscal expansiva (4.5% de déficit fiscal) y razonando que el producto del inflador de demanda tiene que quedar acá, no se tiene que ir del país ni a través de la fuga de capitales ni a través de las importaciones. Ergo, se mantendrán los controles cambiarios y sobre las importaciones.

Carlos Heller: Los controles cambiarios sirven para afrontar un contexto internacional complicado y esta situación no parece que vaya a modificarse en el 2013, algo que confluye con una cultura muy arraigada en algunos sectores de la sociedad, que tienden a optar por transferir sus ahorros en pesos a activos dolarizados. Esto ha llevado a las autoridades a suspender las compras para atesoramiento, de forma tal de seguir administrando el tipo de cambio y afrontar el pago de deudas e importaciones esenciales. Esta política ha dado sus frutos. Según los números del Balance Cambiario, en el tercer trimestre de este año la formación de activos externos fue casi nula, tras la salida de U$S 1.606 millones del primer trimestre y los U$S1.966 millones del segundo. La salida de capitales durante todo 2011 alcanzó los U$S 21.504 millones. De no haberse hecho nada, hoy las reservas no se encontrarían en los U$S 45.200 millones y estaríamos atravesando otra situación.

Miguel Braun: Si flexibilizan los controles, será de manera ad hoc y arbitraria, porque una flexibilización sin reducción de la inflación y sin cambio en el clima de inversión tiene el riesgo de generar un efecto ”puerta 12”, en el que todos tratan de comprar dólares e importar ya por miedo a que los controles se vuelvan a imponer.

Agustín D’Attellis: Los controles en el mercado cambiario deben entenderse como respuesta a un ataque especulativo de ciertos sectores de la economía que resultarían ganadores en caso de que ocurra una fuerte devaluación de la moneda nacional. Con el argumento falaz de que existe un atraso cambiario en nuestra economía, comenzaron a generar presión hacia la devaluación de la moneda. Frente a esta situación, y priorizando el objetivo de sostenimiento del modelo en pos de mejorar el bienestar general y avanzar en una redistribución más equitativa del ingreso, es que se adoptaron ciertas restricciones al acceso al mercado de divisas. Los sectores más vulnerables, y todos aquellos que poseen ingresos fijos y en pesos, como por ejemplo, la masa de asalariados, resultarían los grandes perjudicados en caso de que el gobierno nacional cediera a las presiones de los mercados y la devaluación ocurriera.
También, el hecho de haberse eliminado el motivo de atesoramiento como justificación para la compra de divisas, es un paso fundamental para lograr el cambio de un patrón cultural que la economía argentina necesita. Hacia adelante se debe terminar con la cultura del ahorro en dólares, fomentada intencionalmente durante décadas en las que dominó un modelo económico de valorización financiera, y avanzar en la creación de instrumentos financieros que permitan el ahorro en pesos y que funcionen como transmisores de esos ahorros en inversión productiva. No existe economía en el mundo que haya logrado avanzar en un proceso de desarrollo en el largo plazo si los ahorros se destinan a divisas y salen del sistema.

¿Cuál será el efecto de la nueva ley de Mercado de Capitales? ¿Tendrá un impacto positivo o negativo en la economía?

Carlos Heller: Se espera que la ley tenga un impacto positivo para la economía ya que supone una reconfiguración integral del funcionamiento del mercado de capitales de nuestro país. Su objetivo es potenciar la contribución del mercado de capitales al desarrollo económico y social, al canalizar una porción del ahorro nacional hacia el financiamiento de las empresas productivas, abaratando el financiamiento y extendiendo los plazos, fomentando la inversión y de esa forma procurando fortalecer el proceso de desarrollo económico con mayor empleo e inclusión social. Con esta ley se fijan las bases para promover el acceso al mercado de capitales de las pymes, incluyendo en ellas a las cooperativas y mutuales, y fomentar la participación de los pequeños inversores, simplificando la negociación, incrementando la transparencia y fortaleciendo los mecanismos de protección y prevención de abusos. Se termina con el concepto de la autorregulación del mercado de capitales que regía hasta el momento, por lo que el Estado, a través de la Comisión Nacional de Valores, será el encargado de autorizar, supervisar y fiscalizar a los operadores del mercado de capitales. Por cierto, con la nueva ley se abre el espectro para que participen nuevos jugadores, ya que hasta el momento era necesario adquirir acciones de la Bolsa por montos importantes para poder operar, un requisito que se elimina a partir de ahora.

Miguel Braun: Las razones del colapso en la inversión que hubo este año están en la pérdida de competitividad del peso por la inflación no reconocida por el gobierno, por la creciente necesidad de importar hidrocarburos y por las trabas e intervenciones cada vez más arbitrarias del gobierno. Sin cambios de fondo en ese contexto la nueva ley no tendrá un impacto relevante.

Agustín D’Attellis: Tendrá un impacto muy positivo, a la vez que se presenta como clave en esta etapa del modelo económico argentino. El principal cambio que se introduce es el relacionado al marco regulatorio. Se plantea la ampliación de facultades regulatorias en el ámbito de la oferta pública, a través de la CNV, en línea con la tendencia internacional de los mercados financieros. A partir del fortalecimiento de la capacidad regulatoria y de supervisión sobre los mercados, se promueve su apertura, competitividad y orientación hacia la economía real. Se elimina la capacidad de autorregulación que presentan los mercados en la actualidad, que produce importantes conflictos de intereses.
Para lograr el objetivo de recuperar el crecimiento de la inversión el año entrante será necesaria la creación de instrumentos financieros de ahorro en pesos, y un nuevo mercado de capitales que permita el acceso a financiamiento a sectores que hasta ahora se encontraban virtualmente excluidos del mismo. Todos los aspectos de la reforma resultan muy importantes, como por ejemplo, la constitución de calificadoras de riesgo a cargo de universidades públicas, que permitirán el acceso a calificaciones requeridas por los mercados a agentes e instrumentos que al día de hoy no podían acceder a las mismas, lo cual les representaba una barrera al acceso a la colocación de productos financieros en el mercado de capitales.

José Luis Espert: Cada intervención del gobierno en los mercados los destruyó. El de carne de Liniers, ha desaparecido la ganadería de cría, el de frutas y verduras, el del trigo, maíz, leche. Así que la intervención probablemente será dañina. Lo que no entiendo en este caso que es que quieran controlar más, dado que nuestro mercado de capitales ha quedado reducido al mínimo por el éxodo de empresas cotizantes.

Según la mayoría de las encuestas, el aumento de precios es una de las principales preocupaciones. ¿Hará algo el gobierno para reducirla?

Carlos Heller: El aumento de precios está originado por una puja distributiva, por la cual las grandes empresas formadoras de precios aumentan los mismos en respuesta a un incremento en la capacidad de consumo de la población, derivada de los mayores salarios y jubilaciones y pensiones. De esa forma, en vez de incrementar los volúmenes vendidos o producidos, incrementan sus márgenes de ganancia. Por ello una política de precios debe orientarse a controlar los márgenes de ganancias de las empresas líderes en los distintos mercados oligopolizados. También debería establecerse una fuerte imposición sobre ganancias, para que a partir de una tasa razonable de ganancia, la gran mayoría del excedente vaya al pago del impuesto. También se requiere un acuerdo social entre gobierno, empresarios y trabajadores para ir reduciendo la inflación, pero cuidando de continuar recuperando los salarios reales para sostener la demanda agregada.

Miguel Braun: Hasta ahora lo único que hizo el gobierno para parar la inflación es profundizar la recesión, y sin embargo la inflación se mantuvo en torno al 25%. Chile, México, Brasil, Uruguay, Colombia y muchos otros países han crecido sin inflación aplicando un esquema de metas de inflación. Es un misterio por qué el gobierno se empecina en mantener un régimen de alta inflación.

Agustín D’Attellis: Existen diferentes visiones que explican las causas de los incrementos de precios en la Argentina. La visión tradicional, proveniente de escuelas de pensamiento ortodoxas, entiende que las causas de la presencia de inflación en una economía tienen que ver con excesos de demanda -consecuencia de incrementos del gasto público-, o que responden de manera directa a la emisión monetaria de parte del Banco Central. Quienes sostienen que éstas son las causas, entienden que la solución radica en enfriar la demanda, recortar el gasto público o reducir el ritmo de expansión monetaria. Lo que deberían aclarar explícitamente es que estas soluciones implican reducir el ritmo de crecimiento de la actividad económica y, en consecuencia, la pérdida de empleos.
Existen visiones alternativas acerca de las causas de la presencia de inflación. Entre las principales se identifican: la inflación importada -que surge a partir del traslado de los precios internacionales de los commodities a los precios domésticos-, la puja distributiva -que actúa como transmisor de estos incrementos hacia otros rubros-, y la existencia de mercados concentrados -donde grandes empresas que llevan adelante comportamientos oligopólicos tienen la capacidad de manipular precios con el objetivo de maximizar sus ganancias-. Entendiendo que estas son las causas de las subas de precios, las soluciones tienen que ver con aplicar mecanismos que eviten el traslado de precios internacionales hacia los domésticos (retenciones a las exportaciones), trabajar sobre las variaciones nominales de los acuerdos salariales, y llevar adelante acuerdos de precios con el objetivo de que las empresas que concentran un importante poder de mercado no fijen sus precios con el objetivo de obtener rentabilidades extraordinarias.
También resulta importante avanzar en el crecimiento de la inversión y en la desconcentración de los mercados, por eso medidas como la reforma del mercado de capitales también apuntará a reducir los incrementos de precios.

José Luis Espert: Si hace algo, no hará nada serio para bajarla como hace cualquier país del mundo (control fiscal y monetario). Yo les pregunto a los K ¿tan únicos y especiales somos los argentinos que para bajar la inflación tenemos que hacer cosas tan diferentes a los que hacen hasta vecinos hermanos nuestros como Brasil, Uruguay y Chile? En 2013 tendremos una inflación piso igual a la de 2012, del 25%. Creo que el gobierno está cómodo con una inflación en esos niveles. Recauda 3% de impuesto inflacionario que no coparticipa y nadie lo legisla. Es genial para los K. Total, de la suba de los precios se los culpa a los empresarios angurrientos.

¿Cuál considera que es el principal desafío para el año próximo?

Carlos Heller: El principal desafío será continuar manteniendo losequilibrios macroeconómicos, en un contexto de aguda crisis internacional. Si bien se espera una balanza comercial altamente positiva, habrá que continuar cuidando las divisas, para poder dedicarlas al pago de deuda externa, a la vez que dedicar una parte al financiamiento a la inversión, según lo previsto en el Presupuesto 2013. El tema energético es importante y ha venido concitando gran cantidad de medidas por parte del Gobierno nacional, entre ellas, la más importante, la nacionalización de YPF, así como los acuerdos con Bolivia para la provisión de gas y el reciente aumento del precio para los productores locales que mejora las expectativas de producción.
Hay que seguir reduciendo el trabajo informal, así como mejorar el monto de la Asignación Universal por Hijo, para dotar de mayor poder de consumo a la población. Queda pendiente una gran reforma impositiva, que genere un sistema tributario más progresivo, donde paguen más los que más tienen.

Miguel Braun: En la Argentina, la verdadera revolución es la normalidad. En lugar de seguir dividiendo a los argentinos entre supuestos buenos y malos, el gobierno debería ocuparse de bajar la inflación, arreglar los trenes, mejorar la seguridad… en fin, cosas mundanas, que afectan el día a día de las personas de carne y hueso.

Agustín D’Attellis: El gran desafío para el año próximo es lograr que la inversión recupere la senda del crecimiento, luego de un pequeño ajuste en la primera mitad de este año. La inversión en relación al PBI pasó de un nivel récord de 26,2% del PBI en el tercer trimestre de 2011, a un 21,2% en el segundo de este año. Para lograr este objetivo deberá avanzarse en el cambio cultural que implica fomentar la demanda de moneda doméstica, en función del sentido amplio, esto es, como medio de cambio, unidad de cuenta y principalmente, como reserva de valor. Asimismo, a partir del éxito en la puesta en marcha del nuevo mercado de capitales será importante la creación de instrumentos de ahorro que permitan canalizar el mismo hacia inversiones productivas. A partir de esto, avanzar en la industrialización y la desconcentración de mercados a través del estímulo a las Pymes.
El logro de cada uno de estos objetivos permitirá a la economía argentina avanzar en un proceso de crecimiento sostenido y con especial atención en la redistribución del ingreso. El éxito de cada una de estas políticas, que tienen sentido de conjunto y objetivos en común, permitirá alcanzar un nivel de desarrollo intermedio a nuestra economía y un mayor bienestar social.

José Luis Espert: Durante el primer trimestre tendrá una definición el tema de la deuda en Estados Unidos y al respecto es importante recordar que hasta que la Corte de Apelaciones del segundo Distrito de NY reestableció el stay el 28 de noviembre, el ritmo era de colisión, con la Justicia Americana condenando a Argentina a pagarle a los Fondos y Argentina diciendo que no lo haría. Para evitar un default, algo a los Fondos que ganaron el fallo (el formato que tome este pago puede ser de lo mas variado) habrá que pagar. ¿Cuánto? Hoy es una osadía especular. Y hay que seguir lo que pasa en una Europa en recesión con Grecia y España en el ojo de la tormenta. De todas, maneras en líneas generales creo que el viento de cola continuará para Argentina. Esto es: tasas cercanas a 0% en el mundo, crecimiento de la economía mundial y precios de los commodities más que razonables. Obvio que todos estos desafíos tienen su impacto en la economía, así que habrá que seguirlos con atención.

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