Días atrás se habló del nacimiento del cristinismo, nosotros preferimos expresar que fue la parición del kirchnerismo, el tercer movimiento histórico que toma lo mejor del peronismo y del yrigoyenismo. Un movimiento que se forjo con sudor, luego de décadas de lagrimas y con algo de sangre también.

 

Costó 8 años

Costó 8 años consolidar una idea que luchaba contra la matriz neoliberal que había hecho mella en nuestra sociedad y que todavía queda viva en muchas personas que desconocen los avances logrados en este proceso.

 

Néstor debió afrontar la primera etapa. Luego de derrotar a Carlos Saúl Menem tuvo que cogobernar junto a Duhalde durante los dos primeros años, hasta que en las legislativas de 2005 planteó algo que desubicó a propios y extraños: enfrentar a su padrino, derrocar a quién lo puso en la Casa Rosada, pero el tiempo le dio para avanzar en su ideario y destetarse del “Cabezón” una sombra demasiado pesada.

 

Cuando todo parecía encaminado, llega el 2007 y entre ambos deciden que lo mejor es que Cristina tome la primer magistratura y, como si eso fuera poco, acompañada por un radical: Julio Cesar Cleto Cobos. Eso le acarreó más de una crítica por parte de peronistas ortodoxos , quienes deseaban mantener el “pejotismo”, pero ambos tenían en claro que debían recorrer ese camino que había insinuado Perón cuando convocaba a la fórmula a Balbín, con la idea de sumar a la mayor parte del país para luchar contra los verdaderos enemigos.

 

Todo parecía viento en popa, pero llegó la traición que significaría dos años de espera en la consolidación del nuevo movimiento. El Cleto aprovechaba un momento de debilidad del kirchnerismo para convertirse en el nuevo líder del país, todo estaba por tierra, lo avanzado en 5 años tirado por la borda, esto se tradujo en una mala elección en 2009, era el final.

 

Pero la convicción y la firmeza de dos líderes y un equipo, acompañados por una importante franja de la población lograron reencauzar el camino y, como si eso fuera poco redoblar la apuesta: el kirchnerismo fue por mas, Asignación Universal, ley de medios, estatización de AFJP y Aerolíneas Argentinas, entre otras medidas, los volvieron a poner en el centro de la escena. Incansables, “una máquina de hacer política”, diría algún opositor por ahí.

 

Tuvieron su 17 de octubre

Decimos que el kirchnerismo fue forjado con sangre, sudor y lagrimas porque, cuando todo parecía volver a la tranquilidad llegó la muerte, la lucha le llevó la vida al flaco, dejando sola a la “morocha”. Durante algunas horas la incertidumbre se hizo dueña de las calles, hasta que, como por arte de magia florecerían jóvenes, y no tan jóvenes, de todas partes para convertir el duelo en festejo, para dejar explicito esto de “Gracias Néstor, fuerza Cristina”: El pueblo le transfirió la porción de poder de Néstor a Cristina, haciéndola única depositaria de la voluntad popular para continuar este proceso. Lo tiempos se aceleraron, lo que parecía que maduraba y se insinuaba en la sociedad salió a la luz, el apoyo y reconocimiento estaba ahí, frente a nuestras narices, para sorpresa de propios y ajenos: Néstor y cristina tuvieron su 17 de octubre que, como casualidad fue un 27 de octubre, cerquita!!.

 

Y vino el “Huracán”

Luego lo conocido, llegó el 2011, con Cristina convirtiéndose en “el Huracán Cristina” que arrasaba con todo lo que se le ponía enfrente. Macri, bien asesorado se bajó de la contienda, el resto quedó lejos, una elección histórica que superó todas las posteriores a 1983 y acercó a Cristina al mismísimo Perón.

 

A tal punto se convirtió en “Huracan”, que Julio Cesar Cleto Cobos tuvo el peor de los finales: El candidato Radical de Mendoza Roberto Iglesias tuvo que bajar el mandato de cortar la boleta de Alfonsín y repartir votos de Cristina, SI, los radicales que habían tratado de yegua a la Presidenta, debieron bajar la frente y repartir boletas.. No les alcanzó.

 

Pario el Kirchnerismo

Costó 8 años en consolidar la idea, el tercer movimiento histórico está en marcha para felicidad del pueblo. Tomando lo mejor del peronismo y del irigoyenismo, sumando gran porción de socialistas y dirigentes de centroizquierda y movimientos sociales, sin dejar de lado sectores del empresariado nacional.

 

Pero todo lo que cuesta, vale. “El flaco y la morocha” tenían razón y la gente se lo reconoció a tiempo, la tercera es la vencida.

 

 

 

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