Para muestra, docenas y docenas de botones: chorros matados a palos por vecinos indignados, cámaras por todas partes, presencia de Gendarmería, cambios en las tipificaciones de delitos, marchas de víctimas y ríos de tintas en la prensa, que no sirven para bajar las estadísticas de delitos contra la propiedad y la violencia contra las personas.

 

Varios líderes políticos de casi todas las doctrinas plantean con más insistencia la necesidad de medidas más severas para “combatir el delito y la inseguridad”.

 

SEGUNDO

Camilo Blajaquis es el seudónimo del pibe que publicó un libro de poesía “La venganza del cordero atado” que escribió cuando estaba preso. Actualmente estudia la carrera de Letras, edita una revista y da talleres en su barrio. Cuenta Camilo que su renacimiento fue gracias a la cultura. “Si no escribo soy piedra / y vuelvo a ser tan sólo un expediente”, dice mientras prepara el segundo libro. “Aparte de excluirte económicamente, te excluyen cultural y simbólicamente. Te excluyen porque sos el negro de una villa”, dice el joven poeta. “Es más peligroso un pibe que piensa que un pibe que roba”, dice Camilo y afirma que es por eso que en las cárceles cuando se les ocurre estudiar, se les hace más difícil la vida a esos que buscan otras opciones.

 

TERCERO

Para los “jóvenes en riesgo social” los senadores tienen el plan de crear el Servicio Cívico Voluntario y que prevé que jóvenes de 14 a 25 años en situación de vulnerabilidad social sean contenidos en las unidades militares. El ejército debería ser el espacio de recepción y contención de esos jóvenes, dice la ley.

 

Este proyecto fue tratado por las comisiones de Justicia y Asuntos Penales y Seguridad y Narcotráfico y no en la Comisión de Educación.

 

La votación está incluida en las llamadas “leyes de seguridad” con el voto de 33 senadores y rechazado por 31. Hubo dos abstenciones y seis ausencias.

 

El SCV?prevé que los jóvenes reciban una beca equivalente a tres asignaciones universales y podrán finalizar sus estudios formales primarios y secundarios.

 

En los fundamentos se plantea como antecedente la experiencia de Mendoza.

 

CUARTO

 

Camilo Blajaquis explica “los tres re” con los que pretendían domesticarlo pero sin enseñarle nada. Varios psicólogos y asistentes sociales le hablaban de: “regenerarse –como si fueras un monstruo o un degenerado o un psicópata–, recuperarse y reinsertarse”. ¿Y el contexto social? Todo lo que sos es consecuencia de mamá y papá, te dicen. ¿Y alrededor no pasa nada?

 

El escenario sociopolítico y económico ¿no interesa? Las personas también son consecuencia de las condiciones sociales y de las decisiones políticas y administrativas de los poderes del Estado.

 

QUINTO


Se encuentra vigente en Argentina el protocolo sobre “Protección de los niños en conflictos armados”, protocolo que se opone, en principio, a cualquier actividad que se desarrolle dentro de los cuarteles.

 

Entonces ¿por qué pensar en políticas públicas que se desarrollen dentro de los cuarteles y no utilizar los espacios donde los chicos podrían participar como la historia nos lo muestra?

 

La escuela, el barrio, los clubes y las asociaciones, los centros comunitarios, las universidades, ¿no son lugares más “amigos” de los jóvenes que los cuarteles?

 

Con la capacitación para el uso de armas se promueve lo contrario.

 

La Convención sobre los Derechos del Niño plantea que no podrán manipular armas hasta los 15 años.

 

Esos protocolos y convenciones están en la Constitución desde 1994.

 

SEXTO


El Servicio Cívico Voluntario, que tiene bastante de servicio, poco de cívico y casi nada de voluntario, alejaría a las Fuerzas Armadas de su misión específica.

 

La finalización de los estudios secundarios y la capacitación en algún oficio para la reincorporación en el mercado laboral es uno de los objetivos del Servicio Militar Voluntario del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, por lo que actualmente los soldados tienen un sueldo de 3.500 pesos.

 

El SCV según el proyecto contempla un ingreso equivalente a tres asignaciones familiares: 700 pesos.

 

Especialistas analizaron los efectos del Servicio Militar Obligatorio, suprimido hace tres lustros. Indican que entre ex soldados hay “mayores tasas de delito”, con “un mayor conocimiento del manejo de armas” y con “ciertos contenidos de la formación militar que llevaba a una mayor cercanía con el uso de la fuerza para la resolución de

conflictos y problemas”.

 

Este plan para “jóvenes en riesgo” no indica de dónde saldrán los fondos y a qué se refieren con la situación de “riesgo”. Por lo tanto podría ser cualquier cosa: riesgo físico, mental, frente a catástrofes, riesgo sísmico o social. La lista podría ser interminable. El Ejército y el Ministerio de Defensa no fueron

consultados.

 

SEPTIMO


Los senadores fundamentaron su plan en el convenio firmado en 2005 por el ministro de Defensa José Pampuro, el jefe del Ejército, Roberto

Bendini, y el Gobierno de Mendoza.

 

Ese año ingresaron 254 alumnos y egresaron 111; en 2006 entraron 187 y finalizaron 103; en 2007, 262 y 137 y en 2008 ingresaron 113 y

egresaron 58.

 

Este rendimiento declinante fue por “la falta de adaptación a la convivencia, al grado de inasistencias, a la falta de adecuación a los horarios a cumplir y a la disonancia con las expectativas generadas”, según el informe oficial del Ejército.

 

Contrariamente los senadores que defienden el SCV?hablan de la experiencia mendocina como exitosa.

 

OCTAVO


Muchos, por distintos motivos, critican a las fuerzas armadas por su rol en la historia lejana y reciente de nuestro país.

 

Una manera de actualizar estas posiciones es adjudicarles un rol acorde al devenir democrático y a la situación contemporánea.

 

Si queremos fuerzas armadas y de seguridad, tienen que ser altamente profesionalizadas, con apego a las leyes y para protección y defensa

de los ciudadanos y la nación.

 

Los actuales integrantes de las instituciones militares y de seguridad no se forman para cuidado de adolescentes y jóvenes, para su educación, ni para alejarlos del delito ni del “riesgo social”.

 

Para eso hay otras instituciones especializadas. Se llaman escuelas, colegios, facultades y universidades. También hay otros lugares dedicados especialmente a la educación social, las artes, las ciencias, los oficios, la tecnología, el desarrollo, el trabajo, la cultura y la formación espiritual y emocional. Allí tienen que estar los jóvenes.

 

Quien escribe estas líneas intenta llamar a la reflexión de los lectores, a tener en cuenta las consecuencias del avance de una ley de estas características y plantear con fundamentos lo que significan los derechos civiles y ciudadanos dentro de la democracia y en libertad.

 

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