Resulta, por lo menos paradójico, que Mariano Grondona, quién desde las páginas de Primera Plana en los años 60 legitimaba la figura de Onganía, hoy vea que en el Gobierno “los residuos dictatoriales subsisten en el seno del círculo íntimo que aún rodea a Cristina”.

Por otro lado, Morales Solá, quién está citado a declarar como testigo en una causa por delitos de lesa humanidad en Tucumán, también considera que: “El problema de la Argentina de ahora es, en efecto, que sus gobernantes parecen no sentirse cómodos con las instituciones democráticas que los llevaron al poder. El mal no aqueja a todos los funcionarios, pero sí a un grupo de creciente influencia en la Presidenta y a gran parte de la generación de jóvenes kirchneristas que accedieron al Gobierno recientemente”.

Asimismo, Morales Solá se escuda en una fuente fantasma para disparar frases: “La República no está en la cabeza de los kirchneristas que gobiernan , abrevió un viejo dirigente peronista”.

Ambos periodistas, parecen ser los menos indicados para levantar el dedo acusador sobre el Gobierno para tildarlo de dictatorial. Resulta absurdo que, dentro de un período democrático, en el que, quien fuera el máximo referente del espacio Gobernante, Néstor Kirchner, perdiera una elección legislativa en la Provincia de Buenos Aires, se pueda deslizar que el gobierno tiene rasgos dictatoriales.

Dichas manifestaciones no son atribuibles a la miopía periodistica o a la incapacidad intelectual para el análisis, sino a una embestida programada por el medio donde ambos columnistas escriben.

Por último, para Grondona, la “parte republicana” dentro del kirchnerismo está representada por Scioli. A partir de esa afirmación, el columnista relata una interna entre anti republicanos y republicanos y cierra su nota de la siguiente manera:

“¿intentará prolongar la Presidenta la línea chavista de su antecesor, ya sin la fuerza que juntos tenían? ¿O se resignará, al fin, frente a la vocación democrática de la mayoría de los argentinos?”

Es probable, que habiendo sido férreo defensor de Onganía, el propio Grondona no se incluya a sí mismo entre los argentinos de vocación democrática.

fuente: DiarioRegistrado.com

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