Palabras de Rita Segato sobre los femicidios y otros temas que emergen

Selección de textos y declaraciones públicas P. Sales

Cada vez que se producen asesinatos de género, femicidios, violaciones, abusos, algunas personas se preguntan sobre el origen y la posibilidad de evitar llegar a la violencia que deja consternadas a las personas y sin herramientas para avanzar en el intento de cambiar lo necesario para no repetir lo que nos pasa.

Alguna palabras de quienes saben de estos temas pueden ayudar a entender, a entendernos, a aproximarnos a posibles respuestas.

Buscamos palabras de la antropóloga y referente del feminismo Rita Segato que nos acompañen a pensar.

Dice Rita: «Los femicidios se repiten porque se muestran como un espectáculo».

Segato es reconocida por sus actividades en todo el mundo. Para elaborar sus ideas realizó entrevistas a violadores presos e investigó en profundidad las agresiones sexuales y sus causas. Trabajó sobre los detalles de los feminicidios en Ciudad Juárez, México, uno de los lugares con mayores crímenes de mujeres en el mundo.

«Las mujeres argentinas tienen un papel protagónico en el mundo», dice Segato. Los femicidios y las violaciones como expresiones de máxima violencia, siguen ocurriendo en el país, y la multiplicación tiene relación con el tratamiento que se da a cada caso en los medios, sobre todo en la televisión. Las agresiones de género son tratadas como son tratados los suicidios y ya hay mucha experiencia en esos temas para entender que «son contagiosos» por el abordaje espectacular de los medios de comunicación. Debe haber información, solo que está mal dada porque se lo presenta como espectáculo, como la farándula o como los chismes, dice.

La justicia tiene problemas en la forma que los jueces y fiscales perciben la violencia contra las mujeres en general. Un feminicidio no surge de la nada, surge de una sociedad violenta y de una sociedad cuyas relaciones de género son violentas y, dentro de ese hábito violento de la sociedad, en la punta de esa pirámide aparece el feminicidio. No es un hecho aislado. No me gusta hablar de la cultura de la violación, no me gusta culturalizar la violación. Pero hablo de un orden jerárquico, desigual, donde la mujer es siempre encaminada a una posición de subordinación, donde sobre la mujer cae una sospecha moral permanente.

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Esa violencia, esas acciones que pueden ser crímenes surgen de innumerables violencias cotidianas que son normales y que no podrían jamás ser tipificadas como crímenes, y no deberían tampoco. Lo que hay que modificar es esa argamasa de la sociedad, hay que modificar la sociedad para que en la cumbre de esa pirámide no surja el crimen letal.

La acción de los jueces podría colaborar. Lo que interesa de la acción de los jueces es su eficacia pedagógica. Tenemos una serie de errores de la visión de lo que significa que salga una sentencia de un juez y pensamos que la meta es la cárcel.

La meta es retirar a un violador, un asesino, un femicida de la calle, pero la meta principal es pedagógica. Es que el juez le diga a la sociedad que no hay admisibilidad posible para las agresiones contra las mujeres. Es un proceso muy lento que tiene que darse en la sociedad, tiene que darse como una conciencia en la sociedad y una conciencia de los hombres, que creo que está ocurriendo en nuestro país.

Hay cada vez más hombres que manifiestan que han entendido algo. Al principio eso me sorprendió muchísimo porque siempre las feministas estamos acostumbradas a plateas llenas de mujeres, pero la presencia masculina es cada vez mayor.

Una alumna contó cuántas veces se mata a una misma mujer en la pantalla de la televisión. Se transforma ese hacho en un espectáculo. Se lo repite, se lo analiza, se buscan detalles, sin ningún cuidado para el mimetismo que produce en la gente. Los medios están con una deuda con la sociedad.

Ahí comparo la mediatización del suicidio y la mediatización de los femicidios y de las agresiones de género. En el caso del suicidio, en la agenda mediática decidieron no informar sobre suicidios porque se percibió que era contagioso. El femicidio es contagioso y la violación como la de Thelma Fardin también son contagiosas. Y no hay una voluntad mediática por ver cómo se va a tratar la cuestión de la ofensa sexual y la ofensa letal contra las mujeres. En el caso del suicidio, la solución no fue buena. Porque el no dar la información es también problemático, y hoy en día el suicidio adolescente y juvenil es una de las mayores causas de muerte. Entonces muchas veces las familias no saben el peligro que están corriendo porque no hay información sobre suicidios. Debería haber un debate entre editores, profesores de comunicación, dueños de periódicos, dueños de canales de televisión, psicólogos sociales. Un debate mucho mayor sobre cómo se muestran estos fenómenos a la sociedad, de manera de informar sin promover, sin contagiar. En el caso de los feminicidios, de las agresiones y de las violaciones también hay una deuda pendiente de los medios con la sociedad. Cuando se informa, se informa para atraer espectadores y por lo tanto se produce un espectáculo del crimen, y ahí ese crimen se va a promover. Aunque al agresor se lo muestre como un monstruo, es un monstruo potente y para muchos hombres la posición de mostrar potencia es una meta. Entonces el monstruo potente es éticamente criticado, es inmoral, pero a pesar de eso es mostrado como un protagonista de una historia y un protagonista potente de una historia. Y eso es convocante para algunos hombres, por eso se repite. Debe haber información, solo que está mal dada porque está como espectáculo. La curiosidad morbosa llama a la gente a curiosear. Es como ver una telenovela a la tarde, no puede ser así.

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Las mujeres argentinas tienen un papel protagónico en el mundo, por donde voy eso es reconocido. No debemos olvidarnos de los 34 años del Encuentro Nacional de Mujeres, que están como un poco apagados o no recordados, en su intensa pedagogía de la organización y de una manera de hacer política desde la posición femenina, de una politizidad femenina que tiene una característica para mí, no permite vanguardias. No permite la apropiación ni el centralismo de ningún tipo. No hay centralización posible. El movimiento de las mujeres es plural, cabemos todas, todos los tipos de mujeres.

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