Los dos modelos.

Por Luis Martinez Corrale

Después de muchas vueltas decidí sentarme frente a la computadora para escribir esta nota, resulta difícil, a veces, poder ordenar las ideas en un conjunto de frases con mas o menos coherencia, como se que no lo voy a lograr, pido disculpas por anticipado.

Aunque los medios de comunicación hegemónicos, se esfuercen por reducir la discusión sobre los temas importantes del país a la figura de Cristina Fernández de Kirchner, la cadena nacional, o temas por el estilo, en el interior de la gente ”común” se sabe, de una u otra forma, que lo que acá está en discusión, o debería estarlo, es el modelo de país que queremos; por un lado tenemos el país que fue, el de la concentración de riquezas en manos de los grandes terratenientes o los grandes empresarios que se enriquecen siempre de los momentos de crisis económica y política, por otro lado tenemos el modelo de redistribución de la riqueza, donde se atiende a las necesidades de las grandes masas sociales siempre oprimidas por los vaivenes de la inestabilidad económica y política.

Lejos estoy de ser un teórico de la economía o la política, poco entiendo de la primera y casi nada de la segunda, pero como me siento identificado con la mayoría del pueblo, quiero intentar poner en paralelo los dos modelos.

Breve historia del modelo que fue:
Desde la mal llamada ”revolución libertadora” que puso fin a la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, Argentina se ha debatido entre gobiernos incapaces, por cuenta propia o ajena, y militares asesinos, que intentaron borrar el legado Peronista, no solo prohibiendo todo lo que se relacionaba con Perón o Eva Perón, sino también destruyendo todo lo que, gracias a la voluntad del Peronismo y el acompañamiento del pueblo real se había conseguido, se establecieron fuerte lazos con Estados Unidos y se comenzó a gestar una larga sucesión de gobiernos dictatoriales que pretenderían borrar de la tierra todo lo que tuviera que ver con la cultura popular y la lucha por un país más justo y solidario, la marginación y el desprecio por lo público se fueron estableciendo como parte de la nueva cultura fomentada por el Fondo Monetario Internacional y la Banca Mundial, un modelo donde se fueron paulatinamente generando cientos y cientos de miles de pobres, los mismos pobres que serian culpados posteriormente de la inseguridad como caballito de batalla de los que ostentaban el poder político, económico y mediático, cuando comenzaron a surgir las resistencias populares, y por acción del miedo y el silencio radicalizaron su acción y llegaron a las armas, los mismos poderosos de siempre, alianzados con los militares, la cúpula eclesiástica y el poder de la propaganda desde los diarios supuestamente independiente, pidieron ayuda a los Estados Unidos, que sin dudarlo envió armas, capacitadores militares y muchos billetes verdes para financiar la masacre de los luchadores populares en un intento atroz de hacer desaparecer la conciencia popular, en pocas palabras, intentaron abrir un hoyo en la memoria cultural de nuestro pueblo tan profundo que nadie, según sus intenciones, volvería a cuestionar el poder hegemónico y de esa forma consolidarían, a través de ese modelo, el ideal un país netamente agro-exportador para unos pocos, lo intentaron, y lo hubieran logrado si este no fuera el pueblo que pario a San Martin y Belgrano, a Castelli y Perón, a Evita y a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, en fin, a miles de personas que durante dos siglos pusieron su sangre en tierra para construir un país mejor, integrado a América Latina y con un fuerte espíritu de memoria y lucha.
El país que quiere la derecha argentina:
Es un país donde el liberalismo económico genera pobres y excluidos para solventar las ganancias de los grandes grupos económicos, desregula las importaciones destruyendo la industria local, y presenta a esa industria local como algo vetusto y obsoleto diciéndole a la gente que la libertad de elección se encuentra arraigada a la libertad de comprar chucherías a bajos precios y altos costos, ajusta salud y educación públicas, devalúa el peso para ganar más en el mercado internacional, reduce el Estado como parte del plan de ajuste sin importarle su función social, congela las jubilaciones y no discute paritarias para no subir los salarios, atentando así contra el poder adquisitivo del pueblo, esto sobre la base lógica de, ”si tenés plata compra, sino no compres, de todos modos nosotros ganamos con la exportación”, genera desocupación y subocupación por el cierre de la pequeña y mediana industria local y afianza relaciones con los denominados ”países del primer mundo” en desmedro de los ”atrasados” e ”inferiores”, desde su punto de vista, países latinoamericanos.
Basta con ver los datos publicados por UNICEF e INDEC:
En 2002 la pobreza llegaba al 57,5% del pueblo argentino de los cuales 20,5% eran indigentes, mientras que en la actualidad la pobreza llega al 6,5% y la indigencia al 1,8%, del mismo modo en 2002 la desocupación ascendía al 24,5% contra el 7,2 en la actualidad.
El modus operandi de la derecha argentina es claro, fortalecer la mirada de país agro-exportador y la destrucción de la industria local con el fin de generar grandes ganancias para un reducido sector económico.
La libre adquisición de dólares, dándole a la gente la falsa idea de libertad, genera grandes movimientos especulativos a favor de las grandes empresas nacionales y transnacionales que mueven las divisas de Argentina al extranjero, esto es, la plata la hacen acá y se la llevan al primer mundo, dejando así al país en la banca rota, como sucedió en 2001 tras más de una década de saqueos, privatizaciones y destrucción de lo público mediante ajustes, congelamiento de los salarios y jubilaciones y entrega de la soberanía, con su correlato necesario de pobreza, indigencia, desnutrición infantil, desocupación y sub-ocupación.

Lo que quieren instalar:
Desde los medios de comunicación opositores quieren instalar fuertemente la idea de que la libertad está profundamente ligada a lo que uno hace con el dinero, ”si compras dólares sos libre”. Pero no le dicen a la gente la importancia que tiene proteger los recursos del país, demonizan lo público atacando a funcionarios e intentan socavar la democracia embistiendo contra los representantes electos del pueblo que defienden en el congreso, las legislaturas o los municipios los ideales de inclusión y ampliación de derechos, dándoles cámara e idealizando a quienes destruyen lo público y mejor representan los intereses del empresariado cipayo.
Una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad, por más que la repitan con caras de preocupación y llamándose independientes, si uno se tomara el trabajo de sentarse frente a un televisor, y, papel y lápiz en mano comenzara a anotar las noticias, se daría cuenta que los medios de comunicación repiten sin cesar una o dos noticias durante días, las presentan desde diferentes ángulos y citan a supuestos ”expertos” también independientes que justifican sus palabras, también con cara de preocupados. Así generan psicosis y un profundo malestar que tiene eco en la población desprevenida, pero la gente comienza a mirar con desconfianza a los supuestos justicieros de la libertad de expresión, que se quejan de la censura pero en los medios de comunicación que llegan a millones de personas, rara es la censura en estos tiempos que dicen lo que dicen sin que nadie se los impida.Pero no quiero emborronar cuartillas porque sino parecerá que me estoy quejando de algo.

El modelo de inclusión y redistribución de la riqueza:Solo para no perder el foco recordemos los datos que mencionábamos antes: En 2002 la pobreza llegaba al 57,5% del pueblo argentino de los cuales 20.5% eran indigentes, mientras que en la actualidad la pobreza llega al 6,5% y la indigencia al 1,8%, del mismo modo en 2002 la desocupación acedía al 24,5% contra el 7,2 en la actualidad. (UNICEF e INDEC).La creación de 5.5 millones de nuevos puestos de trabajo, la Asignación Universal por Hijo, las discusiones paritarias, el Consejo del Salario, la implementación de la vacuna Antineumocócica Conjugada que previene la meningitis, neumonía y sepsis por neumococo, mas la vacuna contra el VPH (Virus de Papiloma Humano) principal causa de muerte por cáncer de cuello de útero en mujeres, la incorporación al sistema previsional de 3.6 millones de adultos mayores que estaban fuera del sistema por haber trabajado en negro durante su vida o ser amas de casa, el presupuesto más alto de la historia argentina para salud y educación, la protección de la industria local a través de restricciones aduaneras y programas de capacitación y tecnificación para el sector industrial, con el objetivo de poner valor agregado a la producción, la creación de nuevas universidades en el interior del país, mas los avances legislativos; Ley de Matrimonio Igualitario; del Estatuto del Peón Rural; de Identidad de Género; de Medios Audio-Visuales, la creación del Polo Científico Tecnológico, la discusión popular sobre la reforma del Código Civil, entre muchas otras medidas, constituyen un modelo de país tendiente al crecimiento sostenido, la inclusión social y la ampliación de derechos.

La posibilidad de profundizar el modelo no puede venir de la mano únicamente de la Presidenta de la Nación, es necesaria la participación del conjunto del pueblo, aportando ideas y trabajo a la discusión. La profundización del modelo no es más que ser nosotros mismos instrumentos de cambio, no solo ”traccionando” votos para un/a determinado/a candidato/a, el militante de hoy no debería ser un ”número expectante a un cargo” o a ”apoyar a un candidato u otro”, como actores cotidianos del proceso de profundización deberíamos darle lugar al análisis constante de la situación actual, de la situación deseada y de la situación futura del proyecto nacional y latinoamericano, ser cada uno de nosotros ”constructores de la realidad que defendemos tan denodadamente”, comenzar a comprender como actuar como receptores del conflicto social y de la organización de la gente afectada en el conflicto en los lugares en donde cada uno/a desarrolla su actividad diaria y saber cómo organizar frentes de acción adecuados en base a esos conflictos, nuestra cabeza debe estar puesta en temas concretos: ¿Cómo generar fuentes de trabajo sustentables? ¿Cómo aportar ideas para la profundización del modelo? ¿Cómo mejorar lo mejorable? ¿Cómo establecer vínculos reales y duraderos con los vecinos, con los compañeros de trabajo o estudio? ¿Cómo ir creando conciencia sobre la importancia de la defensa del proyecto? ¿Cómo generar inclusión social?
Ese es el modelo por el cual se encuentran nerviosos algunos sectores, que piensan que solo ellos tienen derecho a la salud, la educación, a salarios dignos, etc.

Es hora de preguntarnos: ¿Cómo aportar ideas para la profundización del modelo? La única forma de proponer ideas es la participación, de allí la importancia de la generación de organizaciones de base en referencia a necesidades puntuales, concentradas en un amplio movimiento social activo y en constante crecimiento dejando de lado aparentes diferencias que solo amplían el abismo y separan a la masa social de sus verdaderas necesidades, cuando hablo de ”aportar ideas” hablo de las ideas que surgen del caminar cotidianamente los barrios, los lugares de trabajo o estudio, hablo de militancia activa en pos de un futuro para todos, que nos represente a todos; esto no se logra únicamente mediante el voto esporádico, sino siendo constructores conscientes de las propias necesidades de nuestros espacios mínimos inmediatos, para eso es de esencial importancia romper con la idea de ”alguien debería hacer algo” y fortalecer la idea de ”yo voy a hacer algo”.

De este modo convertirnos nosotros mismos en hacedores del futuro, porque la libertad de estudiar, de vivir dignamente, de tener pleno empleo y de vivir en un país donde la vida de un niño sea más valiosa que el dinero, debe ser más importante que el dólar, la especulación financiera y los capitales golondrinas. Por un país con inclusión social donde no se repitan las viejas prácticas destituyentes seamos parte del cambio.

 

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