Los desastres requieren un enfoque multiamenaza

 

Concepto

El concepto de amenazas alude a “la probabilidad de que un fenómeno de origen natural o humano, se produzca en un determinado tiempo y región, no adaptada para afrontarlo sin traumatismos” (Zilvert, 1998:14); las multiamenazas se originan cuando la presencia de un tipo de amenazas en un espacio definido provoca la aparición de otros tipos.

 

Hace un año

El terremoto de magnitud 9.0 -ocurrido en la costa este de Honshu, Japón, el 11 de marzo de 2011-, se convirtió en el cuarto sismo más intenso registrado en los últimos 100 años.

 

Conocimientos básicos de sismología hacían suponer que estos terremotos podrían ocurrir. Lo que no se previó, sin embargo, fue la combinación de amenazas de gran magnitud en una zona geográfica.

 

Respuesta a riesgos

El enfoque de riesgo, que hacen los países aún es demasiado específico para una amenaza en particular. Los gerentes toman en consideración la posibilidad de terremotos, erupciones volcánicas, deslizamientos, inundaciones costeras o tsunamis y el colapso del sistema de seguridad, pero separadamente.

 

La creación de planes de respuesta para riesgos específicos es común en las instituciones de todo el mundo. Cada vez que surge una nueva amenaza,

automáticamente surge una nueva agencia o grupo.

 

Tan pronto como el interés político o de los medios de comunicación desaparece, el grupo o la institución creada para ese fin también desaparece, con excepción de todas las instituciones de protección civil que permanecen más allá del desastre.

 

Un problema similar ocurre en la forma en como se organiza la respuesta. La mayoría de las instituciones solo tienen planes de contingencia para una amenaza específica, permitiendo al personal centrarse en un plan basado en un escenario tangible.

 

Además, cada desastre plantea problemas específicos. Después de un terremoto hay víctimas que deben ser rescatadas de los escombros; las inundaciones o huracanes dejan víctimas que necesitan albergues. Sin embargo, en las grandes instituciones centralizadas, como los Ministerios, el manejo de desastres no solo se caracteriza por los aspectos técnicos de la respuesta, sino mayormente por el manejo del caos, incertidumbre, decisiones políticas inmediatas, problemas de seguridad, etc., los cuales siguen a un evento. El impacto específico relacionado a la amenaza es solo un elemento que hay que considerar.

 

Seguramente el próximo gran desastre tendrá lugar en una zona poblada y vulnerable (se estima que para el 2030, el 60% de la población vivirá en grandes ciudades).

 

Abordar los riesgos

Ahora, más que nunca, se hace necesario abordar los riesgos de desastres de una forma más integral, desde una perspectiva multiamenaza. De la misma

manera, que los procedimientos de respuesta deben funcionar para cualquier tipo de desastre, independientemente del escenario o de la magnitud de la

amenaza que conlleven. Prácticamente, esto significa que las instituciones deben emprender una capacitación e identificar especialistas en gestión de crisis, quienes, independientemente de las amenazas o combinación de amenazas que se generen, sean capaces de poner en marcha una operación bajo el liderazgo de una institución.

 

La metodología propuesta por un comando de incidente (CI) o un sistema de manejo de incidentes debe establecer una respuesta institucional,

independientemente del tipo de amenaza o evento.

 

El CI es una herramienta para la dirección, control y coordinación de los grupos individuales durante la respuesta a una emergencia. Aunque existen diferentes definiciones de este sistema, el principio fundamental es que una persona designada lidere la operación junto con la máxima autoridad de la institución.

 

Este individuo debe ser un especialista en el manejo de crisis y, no necesariamente un experto en una amenaza específica. Para que las instituciones apliquen con éxito el comando de incidente, debe definir los niveles de gravedad de una crisis, así como las funciones esenciales que deben permanecer completamente operacionales durante la respuesta.

 

A pesar que el terremoto de Japón, agravado por el tsunami y el accidente radiológico conmocionó al mundo, se espera que estos tipos de eventos ocurran en el futuro.

 

Habría menos riesgos “imprevistos”, cuando la planificación tome en cuenta todas las posibles amenazas que pueden ocurrir, individualmente o en combinación, en un área geográfica.

 

Al pasar de un enfoque de amenaza individual a un análisis integral y a un manejo de incidentes, las instituciones mejorarían significativamente su habilidad para manejar el desastre, contener el impacto y controlar el caos.

 

Conclusión

Los actores sociales deben asumir la participación comunitaria como un deber y un derecho para la construcción y puesta en práctica de iniciativas dirigidas a la reducción del riesgo y la prevención de los desastres.

 

La Resolución adoptada por unanimidad por la 122a Asamblea de la Unión Interparlamentaria- UIP, en Bangkok, el 1 de abril de 2010, “Exhortó a los

gobiernos a evaluar todas las instalaciones públicas vitales, como escuelas y hospitales, con el fin de hacerlas resistentes a los terremotos, inundaciones y

tormentas, y hacer de la reducción de riesgos un elemento de la reducción de la pobreza y de toda planificación y programas tendientes a alcanzar los Objetivos del Milenio -ODM y el consiguiente bienestar a largo plazo de la población”.

 

Fuente CRID/OPS/AAPN

 

* Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN – Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas – WCPA – de la UICN-

Red Latinoamericana de Áreas Protegidas – RELAP –

Prof. Norberto Ovando

 

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