Por Emilio Vera Da Souza (everadasouza@gmail.com)

 

En realidad la historia indica que esta ley fue compuesta por Edward A. Murphy Jr., un ingeniero de desarrollo, que trabajó por un breve período en experimentos con cohetes sobre rieles hechos por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1949.

Este ingeniero, que nunca aspiró a cargo político alguno, trabajaba en un plan que debía probar la resistencia humana a las fuerzas de la gravedad durante una desaceleración rápida. Las pruebas usaban un cohete sobre rieles con una serie de frenos en un extremo.

Durante los ensayos iniciales usaban un muñeco, similar a un humano, atado a una silla en el cohete, y mientras frenaban el aparato cotejaban los instrumentos que pero fallaron y por eso no indicaban movimiento alguno. Hasta que cambiaron al muñeco por un mono. Intentaron dos veces pero los indicadores no marcaban ninguna actividad, continuaba la falla del instrumental. Entonces el mono dio vuelta los cables y el aparato funcionó ante la mirada de sorpresa del equipo de colaboradores. Murphy, frustrado, le echó la culpa a su asistente, diciendo: “Si esa persona tiene una forma de cometer un error, lo hará”.

La versión de uno de los testigos dice que en realidad lo que dijo fue: “Si puede ocurrir, ocurrirá” y otro, un tiempo después dio otra versión más difundida: “si algo puede fallar, fallará. Si está totalmente probado, seguro que fallará”.

Carlos Eduardo Murphy, el hijo del ingeniero, niega la versión de los testigos y dice que su padre en realidad dijo: “Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culminará en desastre, alguien lo hará de esa manera”.

En 1952 se cambió la frase a “Todo lo que pueda salir mal, pasará” en un epígrafe del libro dedicado a explicar los fracasos de los ingenieros en esos trabajos.

Irónicamente, la frase con la que se suele citar esta ley: ”Lo que pueda salir mal, saldrá mal”, según Edward Murphy nunca fue pronunciada por el.

Sin embargo como mismo indica la ley, nadie le creyó al ingeniero.

A través de los años y para hacer más curioso el surgimiento de esta afirmación, la inventiva, en general anónima y popular, le fue dando nuevas formas, agregando otros postulados, complementos, variaciones, nacidas en las horas de ocio de hospitales, talleres con poca actividad, oficinas rutinarias o visitas a casas de cuñados poco divertidos.

De tantas que han surgido a lo largo de la historia, he elegido sólo algunas a fin de que los lectores puedan apreciar la creatividad masiva al servicio del combate del aburrimiento y de la desidia, de las críticas a gobernantes por matar el tiempo ante la espera de lentos ascensores, o como motivo de charla en peluquerías o salas de espera de médicos muy demorosos para no tener que hablar siempre del estado de las condiciones meteorológicas.

Estos postulados están al servicio de matar la abulia y la ensoñación involuntaria y se exponen a continuación:

“si se siente bien, no se preocupe, ya se le pasará”.

“es imposible hacer algo a prueba de tontos ya que estos son muy ingeniosos”.

“errar es humano, culpar de eso a alguien es aun más humano”.

“la posibilidad de encontrarse con algún conocido aumenta cuando se está en compañía de alguien con quien usted no quiere que lo vean”.

“nunca le atribuya a la maldad lo que se explica perfectamente por la estupidez”.

“es más fácil obtener perdón que permiso”.

“la oportunidad se presenta en el momento más inoportuno”.

“cuando algo sale mal siempre hay alguien que sabía que saldría mal”.

También se inventaron corolarios a la Ley de Murphy:

“si un experimento funciona, es que algo se ha hecho mal”

“si se le pide ayuda a alguien, no podrá ver el error. Cualquiera que pase y mire al descuido lo verá inmediatamente”.

“Las leyes de Murphy son las únicas que nunca fallan”.

“Si parece fácil es difícil, si parece difícil es imposible”.

“Después de que un instrumento se ha armado se encontrarán piezas sobrantes”.

“Si usted guarda algo un largo tiempo, ya lo puede tirar. Si usted tira algo lo necesitará tan pronto como no pueda obtenerlo.

“Los objetos que buscas jamás aparecerán cuando los necesites, sino cuando estés buscando cualquier otra cosa, momento en el cual, claro está, será totalmente inútil, incluso hasta un estorbo. Corolario: La manera más rápida de encontrar algo es comenzar a buscar otra cosa, que seguramente… no aparecerá”.

“El lavar su auto para hacer llover no funciona”.

Y por último, hasta la próxima.

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