La pregunta concreta es, si lo que caracteriza al gobernador es que miente; o si en la gestión, el gobernador es tan distinto a los anteriores mandatarios. Recordemos que todos sus antecesores, radicales o peronistas, gozaron de mejor imagen que Celso Jaque, a pesar de que las críticas arreciaban de manera similar.

 

En el ámbito laboral, sobre todo en la relación con los combativos gremios del sector estatal (ATE, SUTE y Judiciales específicamente), todos los gobernadores tuvieron que transpirar la camiseta para llegar a débiles arreglos. Por otra parte, fueron blanco directo de fuertes críticas y diversas denuncias, algunos, sufrieron la instalación de carpas de protesta. En resumidas cuentas, creeríamos que en este aspecto no existen grandes diferencias, quizás, hilando mucho más fino, podremos encontrar pequeños contrastes a favor o en contra de alguno.

 

En obra pública, más allá de lo que nos dicte el corazón o nuestra tendencia ideológica, la realidad concreta nos demuestra que este gobierno ha realizado mayor cantidad que sus antecesores en sus primeros dos años.

 

Alguno podrá decir, y con razón, que Celso Jaque realiza tantas obras porque son parte de una planificación general del gobierno de Kirchner, que en su esquema Keynesiano, siempre defendió la obra pública como un factor estratégico para el desarrollo del país. Pero bueno, en definitiva, cada gobernador apoya a un determinado presidente consciente de que el destino de las provincias siempre están atados al rumbo que lleve el país.

 

En el sector turístico, todos los gobiernos han tratado de instalar la provincia como una opción atractiva, y las gestiones de Cobos y Jaque se han visto beneficiadas por dos puntos: primero, han capitalizado todo el trabajo realizado por los anteriores gobernadores y segundo, la política devaluatoria sostenida por el gobierno nacional promueve un gran flujo de turismo interno, que ha mejorado la realidad de todas la provincias. Para ser justos, no podemos comparar la gestión de Iglesias con las dos últimas, porque el “Roberto” tuvo que lidiar permanentemente con la profunda crisis nacional del desgobierno de la Alianza, realidad que nada le ayudaba en este aspecto.

 

En el ámbito de la producción, tanto primaria, como secundaria (productores e industriales), más allá de las duras críticas a Jaque, la provincia luce mejor. La reactivación comenzó en el periodo de Julio Cobos, todo enmarcado dentro de la recuperación que mostró el país con el ingreso del gobierno de Kirchner en 2003. Un breve recorrido por las diferentes zonas productivas de la provincia, es suficiente para notar la gran cantidad de nuevas plantaciones y la reactivación de fincas abandonadas, que se ha dado en estos 6 años, destacando además, la apertura de fábricas y secaderos.

 

En el sector del comercio, el análisis no difiere mucho del anterior, más allá de la suba o baja en el nivel de ventas (que puede estar afectado por situaciones estacionales, de la crisis mundial y nacional) prácticamente, todos los locales de los principales centros comerciales de la provincia están ocupados. No se debe pasar por alto que este factor está ligado a la realidad nacional, sino seríamos injustos con Roberto Iglesias. Entonces, por lo mencionado, se ven beneficiadas en el análisis las dos últimas gestiones, la de Cobos y la de Jaque.

 

Dos aspectos han sensibilizado (y con razón) a la sociedad mendocina en los últimos años, se trata de la seguridad y la preservación del medio ambiente. En los análisis anteriores sobre turismo, producción y comercio, tanto Cobos como Jaque se han visto beneficiados, en el marco de la recuperación que evidenció el país. Pero en estos dos puntos, inseguridad y ambiente, han recibido la mayor cantidad de críticas, de las que seguramente no escapará el que tenga que suceder a Jaque, dado que se trata de problemáticas muy complejas.


En el tema de medio ambiente Cobos sufrió duras críticas y largos cortes de rutas por haber aceptado la instalación de empresas mineras para realizar los trabajos previos para la extracción de metales con métodos contaminantes. Estas fuertes presiones del sector productivo y ambientalista de General Alvear y San Carlos se plasmó en la sanción de una ley provincial de prohibición, que obligó al Cleto a dar marcha atrás en la explotación de minerales por parte de las empresas multinacionales, que llegaron invitadas, pero luego tuvieron que abstenerse de continuar con los trabajos de prospección y cateo. Esta situación fue la que heredó Celso Jaque, y que hoy lo convierte en el blanco de las más duras críticas.

 

En lo relacionado a seguridad la situación es aún mas compleja, porque es parte de un proceso que ha ido avanzando lentamente, así, desde Roberto Iglesias hacia atrás, este tema no fue el centro de la agenda, pero tanto para Julio Cobos, como para Celso Jaque, la inseguridad ha sido el motivo de los desvelos, sin hallar hasta el momento la fórmula que logre algún avance significativo.

 

En este aspecto en concreto, Celso Jaque ha recibido la recriminación permanente de la sociedad. Lo que sucede es que, ya en la última etapa de la gestión Cobos, la inseguridad había ganado el centro de la agenda pública que se sumaba a la crisis con los jueces. Celso Jaque se jugó una gran carta en la elección a gobernador, presentando un plan que aseguraba que en 6 meses solucionaría en gran medida la problemática. Esto, que le sirvió para acceder al sillón de San Martín, se le volvió en contra, como efecto boomerang, al no poder resolverla hasta el momento. Tal vez sea ésta situación, la que motivó el “Jaque miente”.

 

Por último, veremos que ocurre con la conducción y la comunicación: En estos dos ítems, creemos que el más destacado fue José Octavio Bordón. Más allá de estar de acuerdo con el eje de su gestión, el “Pilo” sobresalió ampliamente por sobre el resto en estos aspectos. Dueño de un profundo carisma, fuerte convicción y capacidad de comunicación, cautivó a la gran mayoría de los mendocinos, logrando aplicar un proyecto de 12 años con el tan famoso “equipo de los mendocinos Bordón, Gabrielli y Lafalla”

 

En materia de conducción, Celso jaque tiene muchos “pergaminos ganados”, que todavía no ha podido expresar cabalmente en el transcurso de su gestión como gobernador, aunque sus mas fieles admiradores aseguran que el “Celso” siempre saca algo de la galera que le permite salir airoso. En este aspecto la realidad lo respalda, por lo tanto, a estar alerta.

 

En lo que respecta a comunicación, quizás sea una de las materias pendientes del actual gobernador. Hasta los mismos opositores lo aseguran en off, “con todo lo que ha realizado, y que tenga ese nivel de imagen, es un error de comunicación”.

 

Para concluir, en esta columna quisimos poner en valor una serie de aspectos para el análisis: La primera impresión es que Celso Jaque no es tan distinto a los anteriores mandatarios (algunos pensarán que es peor, otros mejor), sí se puede aseverar que su gestión falla en la comunicación de sus hechos de gobierno. A pesar de su pasado y presente plagado de hechos y realizaciones su imagen es la de un gobernador lento: entonces ¿Por qué?

 

Por último: ¿es cierto que Jaque miente? ¿es una operación organizada por sus opositores políticos y mediáticos? si uno se acerca a Malargüe, donde el hijo del “gordo” Jaque transcurrió su vida, la convicción de la amplia mayoría de sus vecinos es que se trata de una persona cabal, de palabra, entonces ¿Por qué? Volvemos al análisis anterior y todos los caminos apuntan a la comunicación. De todas maneras la última pregunta es si tiene tiempo de revertir esta imagen, ¿tendrá algún conejo guardado en la galera? Habrá que ver como encara Jaque los dos años que le quedan. MendozaOpina

 

 

 

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