Este informe contiene algunos datos, que aunque son conocidos, algunas personas no han tenido acceso o no han querido tener acceso. O no vieron. O no han querido ver.

Hay algunos hombres que se identifican con las reivindicaciones de las mujeres, algunos más son realmente solidarios y otros están intentando “decontruirse” para volver a armarse más abiertos, más comprensivos, más sensibles, menos cabezas duras, menos machistas. Para los que tengan interés en pensar lo que pasa en estos días históricos es que hacemos este breve y urgente “Informe para ciegos”, con algunas definiciones para que intenten correrse las vendas de los ojos y poder mirar a las mujeres desde otro lugar.

El término “feminicidio” fue utilizado por primera vez en 1976 por Diana Russell, ante el Tribunal Internacional sobre crímenes contra mujeres de Bruselas, para definir la utilización de diferentes formas de violencia contra la mujer. Antes de ese término, se utilizaba usualmente en la justicia y en los medios el conocido “crímenes pasionales” o “crímenes con móvil sexual”.

Hill Radford lo redefine en los ´90 como “asesinato misógino de mujeres cometidos por hombres”. Marcela Lagarde reformula y ajusta su definición: “asesinato de mujeres, por razones de género, caracterizado por la impunidad debido a la pasividad de las instituciones ante la violencia machista”.

La punta de la pirámide de la violencia extrema contra la mujer por parte de los hombres que quieren su control, su posesión y el poder y para eso llegan hasta arrebatarle la vida.
Diferencias legales: una cosa es la despenalización del aborto, con lo que se busca que se deje de criminalizar a quienes participan de esta práctica quirúrgica. Otra cosa es la legalización del aborto: esto obliga al Estado a velar por el cumplimiento del derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo. Algunos proponen que se permita el aborto si la vida de la madre está en riesgo: eso ya es ley y está vigente.

El Paro Internacional de Mujeres se plantea en el día 8 de Marzo, con la participación de más de 72 países bajo el lema “Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras”, los movimientos feministas convocaron a un paro laboral, estudiantil, de tareas domésticas y de consumo. Las organizadoras buscan la participación de asalariadas, de todas las religiones, de todas las orientaciones e identidades sexuales, que realizan trabajos no rentados, de todas las edades.

Los planteos principales surgidos de las asambleas organizativas son: realizar acciones para lograr una sociedad libre de violencia machista, cuya manifestación más visible es la agresión y asesinato de mujeres por el solo hecho de ser mujeres.

En el documento donde se llama al Paro Internacional se puede leer: “Exigimos que nuestros gobiernos dejen de usar insultos misóginos y empiecen a tomar medidas reales para resolver numerosos problemas relacionados con nuestra seguridad, acceso gratuito a la atención médica, incluyendo los derechos reproductivos, el establecimiento de graves sanciones legales a criminales en casos de violación,violencia en el hogar y de todo tipo de crimen de género que sufrimos cada vez más.

Sabemos que el mundo está pasando por una fase de crisis pero no aceptamos ser víctimas de ella. Exigimos, gobernadores de nuestros países, que sean maduros y aborden los problemas del mundo de una manera directa, pacífica y sin daño a nosotras. Las mujeres del mundo pedimos medidas inmediatas para detener la violencia. Somos solidarias y estamos unidas, en todo el mundo, para defender nuestros derechos humanos. Constituimos más de la mitad de la población del mundo y sabemos que el poder está en nuestras manos”.

A los hombres de todas las edades, de todas las razas y religiones, de todas las condiciones sociales y económicas, de todas las tendencias políticas, de todas las regiones de todos los países solo les pedimos que comiencen a mirar bien cómo ellas cambian la historia.

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