Ahora bien, lo importante a entender en este juego de instalación viene dado por cómo se hace la operación y quiénes se encargan de ejecutarla, en este punto es preciso tratar de explicar qué es la inflación y por qué se produce en primer lugar y como se deforma y se usan algunos de estos componentes para generar jugadas desestabilizadoras. Veamos, la inflación puede producirse desde la demanda, es decir, en un contexto de crecimiento económico mejora el consumo y la inversión empujando al aumento de precios de algunos productos, no de todos los bienes y servicios de la economía, y esto es vital para entender el proceso.

 

Otra causa que pudiera generar un proceso inflacionario es la emisión de moneda, medida que se utilizó en la década de los 80, durante el gobierno de Alfonsín para financiar los déficits fiscales y comerciales que tenía el país, situación de la cual la Argentina actual está muy lejos. Y por último la inflación puede producirse desde la oferta, ¿qué significa esto? Significa que algunos productos pueden ver afectados sus precios por simple decisión de los oferentes de los mismos, sin responder a ningún criterio económico. Aquí nos encontramos en el nudo de la cuestión ya que para poder aumentar los precios de esa manera se necesitan dos requisitos, ser un monopolio u oligopolio y contar con la legitimación mediática y pseudo científica de los economistas (neoliberales) devenidos en periodistas y columnistas.

 

La operación es la siguiente; los medios repiten constantemente del aumento de precios, luego consultan a “respetables” y “serios” economistas o consultoras económicas que “científicamente” confirman esta teoría y posteriormente, como la economía funciona en base a expectativas y estas han sido direccionadas hacia el aumento de precios, entonces los monopolios u oligopolios que controlan sectores estratégicos de la economía tienen vía libre para incrementar los precios sin un correlato con la relación de sus costos. Esta acción genera que los monopolios vean incrementados sus beneficios y los trabajadores pierdan poder adquisitivos en sus salarios, provocando posteriormente la puja de los trabajadores por aumentos salariales. Cuando esto ocurre el proceso se retroalimenta, dado que los monopolios no van a permitir que su margen de ganancias disminuya aumentando los precios de los productos nuevamente pero esta vez por aumento de costos ya que conceden los aumentos salariales a los trabajadores, no sin conflictos, y obtienen por segunda vez legitimidad espuria para subir los precios, obligando de esta manera a los trabajadores a ir por los aumentos que compensen su salario real nuevamente. A esta altura del proceso debe intervenir el gobierno mediante el control de precios para frenar la espiral que iniciaron los medios de comunicación en connivencia con los economistas y monopolios pero entonces medios, economistas y monopolios vuelven a la estrategia inicial; generar expectativas de aumento de precios, reproduciéndose todo el proceso y desestabilizando al gobierno dado que el pueblo argentino es muy sensible y reactivo a la inflación.

 

Porque el pueble siente en su bolsillo los aumentos de los precios, la falta de bienes de primera necesidad en los supermercados; y la primer reacción frente a esto es culpar al Gobierno, sin lograr desmenuzar el clic de la cuestión y el tema del que nadie habla, los grupos económicos concentrados son los que en muchos casos determinan los precios y especulan con esto para generar sus máximos benefios , a costa de lo que sea, y cuando decimos lo que sea hablamos del bienestar del pueblo y sus mejores condiciones de vida. Pero como vimos, los sectores antipopulares y oligárquicos son los que manejan la información y la manipulan de acuerdo a sus negocios. Por eso es importante observar como la Ley de Medios Audiovisuales, además de recuperar los argumentos positivos en cuanto a libertad e igualdad de expresión se convierte también, de alguna manera en una herramienta de política económica al servicio de los sectores populares.

 

Como conclusión podemos decir que la sensación de inflación actual de debe al equipo medios-economistas-monopolios y no se le imputa al Gobierno, al aumento desenfrenado del Gasto Público que no puede absorber la estructura económica del país dado que la capacidad está al límite, por el contrario el Gasto debe seguir expandiéndose mientras existan resultados fiscales y comerciales positivos y hayan argentinos que no tengan un trabajo digno, escuelas, hospitales, rutas, centrales energéticas, etc. Que la capacidad está al límite es un eufemismo más que se impone desde los medios y la ortodoxia neoliberal, todavía falta mucho más y mejor Estado participando en la economía y también necesitamos de la formación de cuadros políticos capaces de dar la batalla ideológica que se está librando en este sentido en la Argentina.

 

 

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