Por Nicolás Aroma

¿Cómo se produce la inflación?

Como primera respuesta, debemos decir, que el fenómeno del incremento generalizado en el nivel general de precios de bienes y servicios (Inflación), no se puede atribuir a una única causa detonante, como algunas teorías económicas predominantes suelen explicar (la difundida Teoría Cuantitativa del Dinero es un ejemplo de esto), sino que por el contrario, responde a múltiples y diversas situaciones, que además, están muy influenciadas por la propia estructura productiva nacional, por lo que a veces la comparación con otros países respecto del manejo de este fenómeno, resulta insuficiente para encontrar las soluciones.

También decimos que debemos considerar el efecto inflacionario y sus consecuencias, dentro de un contexto económico general, y en consonancia con la obtención de objetivos de política económica que tienen una relevancia primordial (desarrollo económico, distribución de la renta, industrialización, nivel de empleo, recomposición de salarios), y que muchas veces resultan contradictorios con el pensamiento de los apologistas del mercado, empeñados en mantener bajos niveles de inflación, aún a costa de resignar otros objetivos más importantes, (la década de los 90´ resulta el mejor ejemplo) dicho esto esbozaremos algunas causas, concentrándonos por ahora en dos puntos; 1) La concentración y 2) Los precios internacionales de las materias primas, para adentrarnos en otra oportunidad en situaciones relacionadas con el fenómeno inflacionario como la Emisión Monetaria, Puja Distributiva, Crecimiento Económico, la expansión del Gasto Público y otros.

Concentración, oligopolios e Inflación.

La concentración producida en distintas etapas de la cadena de valor, de una gran cantidad de productos que consumimos los argentinos, resulta sin lugar a dudas una fuerte causal del incremento de precios. Pocas empresas, con gran poder de concentración, tienen la posibilidad de efectivizar posiciones oligopólicas a través del incremento del precio de los bienes, o manejando (desabasteciendo) el stock de productos que producen y venden. La apropiación desigual de la renta en los diferentes eslabones de la cadena de valor, propiciada por la posición dominante de algunos sectores, resulta un factor clave a contrarrestar a fin de evitar los efectos alcistas que produce la concentración. Así, (y sólo como ejemplo) podemos mencionar el incremento de casi el 100% en el precio de la yerba mate, y el desabastecimiento consecuente, que debimos sufrir hace algunos meses. Los conflictos con los productores de yerba posibilitaron a las pocas (y poderosas) empresas productoras a cartelizar precios y manejar el stock, especulando con un bien de gran consumo por estas tierras. Luego de la denostada intervención del Estado en materia de precios, la yerba mate recupero su valor original, y se conseguía en las góndolas de todos los supermercados.

Esta es una muestra más, en donde la fábula de los ”mercados eficientes” se desmorona. Estas situaciones demuestran la inexistencia de mercados competitivos en términos generales. Tanto en el sector industrial como en el canal comercial, se producen apropiaciones monopólicas de rentas que no podrían producirse, si el mercado de esos bienes funcionara en términos perfectos. ”Hoy la unidad económica típica en el mundo capitalista no es la pequeña firma que produce una fracción insignificante de una producción homogénea para un mercado anónimo, sino la empresa en gran escala que produce una parte importante del producto de una industria, o de varias industrias, y que es capaz de controlar el precio, el volumen de la producción y los tipos y cantidades de inversiones… los gigantes monopolistas … protegidos por sus posiciones de monopolio, no necesitan molestarse por reducir al mínimo sus costos ni aumentar al máximo su eficacia” (Baran y Sweezy, 1982).

Por estas razones, todas las medidas destinadas a lograr una mayor diversidad de la actividad industrial y comercial (desarrollo de Pymes), a fin de construir un sector industrial y de comercialización más competitivo, resultan fundamentales para aliviar tensiones de precios en una gran cantidad de bienes básicos que se consumen en el país.

La Soja, las Vacas y los Precios.

El Precio Internacional de los bienes que cotizan en mercados globales, sujetos a los vaivenes del mercado financiero y que están afectados por movimientos de capitales especulativos (es decir, no representan una demanda ”real” de bienes, sino que están movilizados por la obtención de renta financiera de especulación), tiene un impacto directo en el valor de los recursos alimenticios y bienes agropecuarios que exporta el país.

El incremento sostenido experimentado en los últimos años en el precio de los commodities (materias primas con cotización internacional) que se producen y exportan en el país (soja, trigo, maíz, girasol, combustibles etc.), produce grandes desequilibrios en los precios internos, es decir, en los precios que debemos pagar por los alimentos todos los argentinos. El incremento de precios internacionales impacta, no sólo en las materias primas que se exportan, sino en el resto de los bienes que resultan fundamentales para la alimentación y abastecimiento básico del mercado interno.

¿De qué manera los precios internacionales producen inflación interna?

Las materias primas que exporta en grandes cantidades el país, y cuyo valor de cotización se incrementa día a día, tienen dueño y son pocos. Esto deriva inevitablemente en que se destinen grandes cantidades de estos bienes para la exportación (venta al exterior), y el mercado interno comienza a resentirse. Sin lugar a dudas, conviene más vender caro (y en dólares) afuera, que barato (y en pesos) adentro, y entonces la oferta se reduce y los precios aumentan. Acompañando esta situación, se dejan de plantar y producir muchos otros alimentos que resultan centrales para la alimentación básica de la población argentina, para ser reemplazados por otros, como por ejemplo, soja.
Así, la actividad ganadera, es una gran perjudicada. La carne (componente fundamental en la medición de la inflación y bien de primera necesidad en la alimentación argentina), ve reducida notablemente su oferta (y si hay poco, vale más), por la simple razón de que donde antes pastaban y se reproducían vacas, ahora se planta soja. La soja comienza a devorarse a la actividad ganadera, y de continuar en este camino, no esperemos ninguna reducción en los precios de las carnes, sino todo lo contrario, a menos que se comience a desalentar la plantación excesiva de soja (ver retenciones móviles a las exportaciones) y a crear los incentivos suficientes para recuperar niveles de producción de ganado que incrementen la oferta de carne. Vale aclarar también que la carne, en sus distintas variedades, es el producto que más impacta en los precios de los alimentos en argentina, de allí, la necesidad de afrontar este tema.

¿Y el resto de los bienes?
También debemos decir que el incremento de precios en los alimentos básicos de la población, comienza a elevar el precio del resto de los bienes (que no son necesariamente alimentos), debido a que los asalariados necesitan cada vez una mayor porción de sus sueldos para satisfacer las necesidades alimenticias, y como consecuencia de esto, para mantener similares niveles de consumo del resto de los bienes, es necesario un ajuste en los salarios. Esto comienza a presionar los salarios a la suba y, como es sabido, ante los aumentos de salarios, los empresarios remarcan a su vez los precios de sus productos para no perder margen de rentabilidad, y así el precio de los alimentos sigue presionando el precio del resto de los bienes.

Precios Internacionales e inflación interna – otros efectos
El incremento del valor de la tierra producido por la alta cotización de la soja (y demás commodities), determina que para plantar cualquier otro cultivo, realizar cualquier otra actividad primaria (ganadería), EL COSTO DE OPORTUNIDAD esté siempre referenciado a la exportación de soja, por razones de estricta lógica de rentabilidad. Entonces, ¿Qué actividad me conviene desarrollar?, sin demasiados análisis ya podemos inferir que ante cualquier alternativa de inversión que se desee analizar, la soja, suele resultar la mejor opción.

Ésta situación produce el incremento de los precios de los bienes que integran la canasta alimenticia de la siguiente manera;

• En algunos casos, por la vía directa del incremento del valor de los bienes que resultan ser insumos de producción de otros alimentos (el precio del maíz y del trigo; impacta directamente en el valor de la producción de pollos, harina, pan, aceite y otros bienes). Mientras más alto cotizan los commodities internacionalmente, más se incrementan los precios de los mismos productos internamente, y eso incide en el valor de los bienes derivados que son de primera necesidad de consumo, en todos los estratos sociales.

• La otra vía de aumento de los precios se produce por el incremento del valor de la tierra. El valor de las hectáreas (para cultivo o para realizar actividades ganaderas) comienza a valorizarse fuertemente por el efecto soja, para todos los otros bienes que deseen producirse.

De este análisis surgen algunas preguntas, que abordaremos en otras oportunidades,
¿Cómo está dispuesta la distribución (o concentración) de la tierra en Argentina? ¿Cuál es el nivel de generación de empleo de estas actividades primarias? ¿Cómo afecta esto a las posibilidades de industrialización del país?

Comentarios finales
Una forma de atacar este problema es por medio de un sistema de Retenciones a las Exportaciones, a fin de que se establezca un TIPO DE CAMBIO DIFERENCIAL POR VÍA INDIRECTA a la exportación de granos. Esto, por un lado retira el excedente extraordinario que se genera por la fluctuación de los precios internacionales y permite reducir las posibilidades de especulación de los capitales financieros (que se vuelcan a los mercados de alimentos y materias primas sin una necesidad real de consumo (demanda especulativa), desligando parcialmente el precio interno (que pagamos en argentina) del los precios internacionales (que, como repetimos, están sustancialmente determinados por la especulación financiera y que fluctúan por causas ajenas a la producción interna de esos alimentos), y por otro lado desalienta en cierta medida, (nunca del todo, por los niveles de ganancia que ofrecen estas actividades) la plantación y cultivo de soja, permitiendo que pueda equilibrarse la matriz productiva nacional, abandonando la pesada carga de ”país agropecuario” y ”granero del mundo”, que históricamente siempre benefició a unos pocos. Por otra parte, las medidas que permitan fomentar la inversión de pequeñas empresas (aumento de la oferta), posibilitan también una mayor diversidad y competencia en los distintos mercados de productos, aliviando las tensiones de precios producto de la concentración. Volveremos más adelante, sobre otras posibles causales de inflación y sus potenciales soluciones.

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