Indiferentes por Emilio Vera Da Souza (everadasouza@gmail.com)
Ya he leído y escuchado cientos de informes y estadísticas hasta el hartazgo. Las excusas son sólo eso y los encargados de que las cosas funcionen si no funcionan debieran ser dignos y renunciar. Pero eso no pasa. Como matar mujeres no está considerado dentro de la estadística de “inseguridad” no hay dineros del presupuesto destinado a políticas concretas para salvar vidas.
¿A quien le importa una mujer menos? ¿O dos? ¿O tres…?
Se quejaban de Montañita. ”Miren lo que pasa allí, menos mal que es en otro país”, decían escandalizados. ¿Donde están los que hablaban por esos días? No se los escucha. Otros dicen “ni una menos”. Publicar esa frase en las redes sociales no tiene efecto en la vida real si no se acompaña con algún acto concreto, con alguna acción directa. 
Los declamadores de justicia, los especialistas todólogos, los canosos opinadores de noticiero de TV sirven para llenar espacios y tapar el fondo, para que no se vea tanto responsable disimulado. El jefe de los fiscales dice que cuentan con “tecnología de última generación” pero nadie le dice que es inútil esa tecnología si empezamos a buscar a quienes faltan de su casa a los seis días de haberse hecho la denuncia. A una de las chicas la encontraron por un llamado al 911. A la otra la encontró el operario de una máquina en una ripiera. La tecnología de punta no sirvió para nada. Es de esperar que no se utilicen los consabidos “hábiles interrogatorios” policiales, para que no invaliden el proceso de investigación. En uno de los últimos informes de violencia familiar se pide que “se reglamente y se ponga en marcha” el patrocinio jurídico gratuito a las víctimas de violencias, aprobado por el Congreso Nacional; una asignación de un subsidio económico equivalente a una jubilación mínima por tres años a las mujeres en situación de violencia así como licencia por violencia de género en todos los ámbitos laborales, no menor a 20 días anuales. Se reclama “la reglamentación y puesta en marcha” de la ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Plan que “no fue incluido en el presupuesto del 2016” y tampoco en el de 2017. 
No hace falta cambiar ninguna ley ni código. Hay legislación vigente suficiente para proteger a las víctimas, que no se cumple. Podrían activarse medidas cautelares de protección; hogares y refugios para actuar en la emergencia y no cerrarlos como se hace “por falta de casos”. Falta capacitación específica en el ámbito educativo y en los sectores en contacto con las víctimas, policías y fuerzas de seguridad y sobre todo el personal judicial, que muchas veces maltrata a las personas que son víctimas y tienen que someterse a los procesos judiciales vejatorios y sin contemplaciones durante el proceso policíaco y jurídico. Poner eso en acción es solidaridad real y no discursos de emergencia ante la aparición de cada mujer muerta. Las mujeres asesinadas son matadas en primer lugar por su esposo, novio, expareja, alguna persona cercana o un extraño que llevó adelante un abuso sexual. 
¿Cuántas personas habrán realizado la denuncia y no salieron en los diarios? 
¿Cuántas habrán sido víctimas y no hicieron las denuncias? 
¿Cuántos casos quedaron impunes porque las víctimas fallecieron y no había testigos? Mujeres golpeadas, niños maltratados, nenas manoseadas, abuso sexual, quemaduras de cigarrillos. “Casos pasionales” dicen algunos. Como si la pasión justificara la ira, la vejación, el abuso, las violaciones, los celos, los golpes, cuchilladas, quemaduras, balazos, fuego, sangre, lágrimas, silencio, complicidad. 
¿Dónde está el amor por la mujer perdida? 
¿De qué pasión hablan los que poco dicen? La indiferencia es parte del problema. 
Solamente hace falta involucrarse concretamente. 
Eso salva vidas.

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