”Cuando te vengan buenos tiempos, disfrútalos; pero cuando te lleguen los malos, piensa que unos y otros son obra de Dios, y que el hombre nunca sabe con qué habrá de encontrarse después.” (La Biblia) 

La certeza es ese anhelo que el hombre persigue desde que empieza a razonar. Eso que me dice que es exactamente por aca por donde debo conducirme, que es esta la mujer que me acompañara todos los días de la vida, y que es este el tiempo y no después el exacto para hacer esa gran inversión. Oimos por ahí:
“Me molesta no saber que hacer”!!!
“Lo hago o no lo hago??”

No existe tal cosa como la certeza del tiempo, el momento, la persona, la inversión o el contrato perfecto.

Se entiende por incertidumbre una situación en la cual no se conoce completamente la probabilidad de que ocurra un determinado evento.

Podríamos decir que es buena la “duda” o la “incertidumbre”? ¿Cuál es el beneficio de la duda?

Claro que es buena la duda, el tiempo de reflexión, la interconsulta, ese “stop” que hacemos antes de decir “SI”, y si miramos hacia atrás podremos encontrar momentos en lo que gracias a ese segundo tiempo de reflexión, nos hemos evitado un gran contratiempo, dolor de cabeza o la quiebra misma de la empresa.

Como en todos los órdenes de la vida, los extremos no son buenas alternativas, y esta no es la excepción, la extrema incertidumbre, la duda constante, los cambios en la dirección no favorecen.

Hay momentos donde está prohibido dudar, donde se necesita la certeza absoluta.

Los negocios de este nuevo siglo marchan a un ritmo frenético, con cambios constantes y nuevos desarrollo que cada día hacen más vertiginoso su andar. Estas condiciones hacen que la manera tradicional, en la cual las empresas y los gerentes planean sus estrategias, sea modificada ya que el ambiente no presenta signos de alguna estabilidad, por el contrario, las señales son de mayor incertidumbre.

Las cifras de fracasos de los nuevos emprendimientos son alarmantes en todo el mundo, por mencionar algunos casos:
En USA, una de las economías más “estables” del mundo, 8 de cada 10 emprendimientos fracasan antes del quinto año de fundados.
El 75% de los emprendimientos mexicanos fracasan antes de dos años de fundada.
En Venezuela por cada 10 nuevos emprendimientos que se forman uno sólo está operando después de tres años y medios de fundada.
En España, el 80% de las empresas quiebran en los primeros cinco años de fundadas.

Estas cifras corroboran una de mis teorías más importantes acerca del emprendimiento que es que el entorno no es el factor determinante del éxito.

Si quieres manejar la incertidumbre empresarial a tu favor y lograr, incluso, convertirla en una ventaja competitiva, esta es una oportunidad imperdible.

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