En los últimos años, sobre todo luego de la tristemente celebre década del `90, quedó encarnada en la sociedad una expresión verdaderamente falaz, que la gente vuelve a rechazar elección tras elección. Se trata de esa aseveración de sectores de la antipolítica que aseguran que la gente quiere “que se vayan todos”, que la gente no quiere a los políticos y prefiere a personas comunes o de otros ámbitos en cargos públicos. La Capital de Mendoza volvió a echar por tierra esta afirmación.

 

Más allá de las declaraciones y análisis de algunos charlatanes, devenidos en analistas, en Capital ganó la política por sobre la antipolítica.

 

Unos meses antes de la compulsa, Mauricio Macri realizó una prueba de laboratorio propia de sus convicciones y principios éticos, dejando de lado a sus socios, los demócratas, para negociar una candidatura con el piloto mendocino Orly Terranova, apostando a conquistar esa gran cantidad de personas disconformes con la política. En una medida propia de los años `90, donde Carlos Menem candidateaba a todo tipo de personaje exitoso de la farándula y el deporte, Mauricio tentó al piloto para una candidatura, en una especie de Alianza entre PRO y MDZ. No podía fallar, una alianza sin políticos, “o sea gente buena, como nosotros”, sumados a un partido de los empresarios, el PRO y un medio de comunicación de mucha llegada en Mendoza, MDZ: todo detrás de la idea de captar a esa “gran cantidad de personas disconformes con la política y los políticos”.

 

Sin embargo, la realidad volvió a demostrar que la gente prefiere políticos, y encima bien tradicionales, de raza. En el primer puesto, por abrumadora mayoría triunfó la lista del “Vity”, un viejo político que, como si fuera poco un tiempo atrás decidió separarse de Julio Cobos (Cuando el “Cleto” estaba en la cúspide”), hasta llegar a tratarlo de “Padre Grassi de la política”. El mismo dirigente que años atrás tomaba la decisión de ponerse al hombro a la UCR, luego de la debacle de De la Rua, cuando los radicales escondían las boinas debajo de las alfombras.

 

Para mayor sorpresa, el segundo lugar lo ocupó el Partido Demócrata, que había sido el despechado de Macri y, en tercer lugar otro viejo político, Alberto Montbrun, representando a una expresión política de las mas antiguas, que vuelve al Concejo capitalino, el Socialismo.

 

El triunfo de “Los Leales”

 

Victor Fayad y su gente tuvieron su día soñado, luego de haber soportado sobre sus espaldas a la UCR, en épocas devaluadas, después del desgobierno de De la Rua, mientras algunos, encabezados por Cobos tomaban el camino mas corto en un “sálvese quien pueda”, tuvo su premio, ya que en momentos en que todos los radicales se arrodillaban frente a Cobos, luego del “voto no positivo”, él marco una posición muy clara, poniendo en juego su capital político. Por todo esto y mucho más, triunfó un leal.

 

El Partido Demócrata venía construyendo un proceso político a largo plazo con el PRO, de Mauricio Macri, a tal punto que en las últimas elecciones había aceptado el color amarillo impuesto por Macri. Entre gallos y medianoche, el jefe de gobierno porteño tejió un negociado político con Terranova, pretendiendo dejar “a la cola a los Demócratas”, pensando en que la fama del piloto, luego del Dakar, atraería al electorado. El PD actuó con dignidad y lealtad a sus afiliados, enfrentando la elección con candidatos propios y la gente le sonrió ubicándolos en segundo lugar. Como contrapartida le dio la espalda al candidato del PRO-MDZ, castigando los negociados políticos y los gestos desleales.

 

El Partido Socialista de Mendoza viene trabajando en silencio en distintos departamentos, si bien esta muy lejos del poder (por las intendencias), la gente premio su trabajo y el de un candidato coherente con sus principios, Alberto Montbrun: Un verdadero trabajador de la política.

 

Los grandes perdedores

 

Los grandes perdedores de la jornada fueron las propuestas del PRO-MDZ, el P.J. mendocino y el Cobismo.

 

Mauricio Macri y sus actuales socios (que quizás cambien rápidamente, de acuerdo a sus intereses) deberán entender que la gente ha madurado lo suficiente como para poder apreciar la diferencia entre un “buen piloto” y un “buen político”.

 

El P.J. deberá poner las barbas en remojo si no quiere tener un revés histórico en el 2011. Las internas superan a los intereses generales, a tal punto que una gestión provincial que lleva adelante un montón de obras y logros no consigue plasmar una propuesta atractiva para la gente.

 

El Cobismo debe tener en cuenta que con un “voto no positivo” no se puede sobrevivir 2 años y llegar a una elección. Si uno analiza fríamente, lo que catapultó a Cobos a los primeros lugares fue un acto de traición que, como si fuera poco, lo sigue manteniendo aún ante el pedido de sus correligionarios acerca de que debe renunciar a la vice presidencia para ser líder de la oposición. En esta elección la gente le volvió a solicitar cordura y lealtad a un proyecto y a un partido.

 

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