El voto que podría botar a Macri

 

por Martín Granovsky al cierre de las mesas

El autor aclara que viene un juego no apto para espíritus impresionables. Un juego especulativo que comienza por una hipótesis: que los resultados finales de las PASO sean parecidos a los que arrojaron las bocas de urna del Frente de Todos, de Juntos por el Cambio y las de gobernadores e intendentes que encargaron sus propios sondeos.Si más tarde, cuando estén los números finales, fuesen similares a los resultados de las encuestas realizadas a la salida de los centros de votación y a las que tuvo acceso Página/12, éstas claves pueden servir para interpretarlos:

*Una novedosa elección cordobesa del Frente de Todos. En el interior de Córdoba habría crecido el número de votantes peronistas que se inclinaron por la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Ese movimiento dejaría en el pasado el voto de 2015, cuando el macrismo barrió en la capital de la provincia y también en el interior.

*La conversión eventual de Rosario en un batacazo peronista, sorpresa importante porque se trata de una de las grandes ciudades de la Argentina junto a la CABA y a Córdoba capital.

*Un triunfo en apariencia más amplio que el del 2015 y el del 2017 de F&F en la Tercera Sección Electoral de la provincia de Buenos Aires, con más de cuatro millones de votantes. La Tercera está integrada por La Matanza (donde viven más de dos millones de personas), Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Brandsen, Cañuelas, Ensenada, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Lanús, Lobos, Lomas de Zamora, Magdalena, Presidente Perón, Punta Indio, Quilmes y San Vicente.

*Un avance importante del Frente de Todos en Bahía Blanca, uno de los tres grandes centros urbanos bonaerenses fuera del Gran Buenos Aires junto con Mar del Plata y La Plata.

*Otro avance significativo en la Primera Sección Electoral, más allá del probable triunfo de Juntos por el Cambio en Vicente López y San Isidro. La Primera llega hasta Campana e incluye, entre sus 24 distritos, sitios cruciales como José C. Paz, San Martín, Merlo, Moreno, Tigre y San Fernando, éstos dos últimos bastiones de Sergio Massa.

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*Un progreso general en la Buenos Aires no conurbana, que representa el 14 por ciento del padrón electoral nacional.

*Un probable triunfo apretado de Axel Kicillof por sobre María Eugenia Vidal, que habría obtenido más puntos que Mauricio Macri .

*Triunfos del peronismo unificado y aliados en Chubut y con alta probabilidad también en Jujuy.

*Victorias contundentes del Frente de Todos en distritos populosos como Tucumán y Misiones.

*Una presencia real, aunque no apabullante, de una tercera fuerza como el Consenso Federal de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey.

*Un punto que empezó a ser discutido después de las distintas bocas de urna es el grado de superación del 40 por ciento de los votos por parte del Frente de Todos. Conviene tener en cuenta que los votos en blanco de hoy no cuentan en la primera vuelta del 27 de octubre. Por lo tanto, al número que finalmente alcance el Frente de Todos en las PASO, tomando solo el universo de votos positivos habría que agregarle en un 1,5 o un 2 por ciento. Es decir, un acercamiento al mágico 45 por ciento que en la Argentina otorga la victoria en primera vuelta sin necesidad de ballottage.

*Una muy sólida elección del macrismo en la ciudad de Buenos Aires pero a la vez una elección superior a los números del pasado por parte de la oposición.

Si todo esto terminara confirmándose esta noche se abriría un camino arduo en los días que quedan hasta el 27 de octubre. Más allá de la calidad de las campañas, de la evolución de la crisis económica y de los errores no forzados de cada uno, hay dos elementos a tener en cuenta:

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*Habrá que ver si a la primera vuelta va a sufragar más gente que hoy. Y si esos nuevos votantes repiten o no las proporciones.

*Será importante para el Frente de Todos no solo conservar su fuerza sino que Lavagna pierda solo una parte a manos de Macri-Pichetto. El mantenimiento de una parte de su potencial puede beneficiar indirectamente al Frente de Todos. Parece ilógico pensar hoy que Lavagna quede vaciado de votos en la primera vuelta porque todos sus votantes se comporten, tal cual lo quiere el gobierno, como si ya estuvieran frente al ballottage.

Si estas tendencias quedasen confirmadas, podría sacarse razonablemente la conclusión de que la grieta social de la malaria superó a la recontrahiperpolarización ideologizada que quiso imponer el oficialismo. Significaría también que la grieta social de hoy, sin crédito para los chacareros y con desaparición de pymes, se impuso por sobre el resentimiento que pudo haberse gestado y aumentado en las clases medias urbanas desde la crisis de la 125 en el 2008.

Sin que pueda dormirse en los laureles, con un escenario así a Alberto Fernández se le podría ensanchar la receptividad hacia su discurso productivista y solidario que muestra, además, el valor de la solidaridad como una herramienta económica para salir de lo que el candidato opositor llama “postración”. Es decir, integrar supone valores y también mercado interno.

Una nueva amalgama, una fusión social con expresión política, podría estar cobrando fuerza en la Argentina. Sería como una oleada. Si es que a las diez de la noche, claro, este juego se convierte en realidad.

 

nota del diario Página/12

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