“El tiempo pasa y …”
Por Rolando Díaz N

”Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso” (La Biblia)

Parece que los temas relacionados con la falta de tiempo y la buena administración del mismo son cuestiones típicas de nuestra era, del siglo XXI, pero vemos que ya el sabio Salomón nos advertía al respecto.

Si realmente hay un tiempo para todo: ¿por qué es tan común escuchar frases como éstas?:

”Tanto por hacer… y tan poco tiempo”; ”No me alcanzan las horas del día… ojalá tuviera más tiempo”; ”Cada vez tengo menos tiempo para hacer más cosas”, entre tantas otras.

Muchas o algunas de estas frases las hemos oído o dicho alguna vez, excusando nuestra irresponsabilidad en el “tiempo” y su fácil esfume.

Son numerosas las personas que tienen un problema con “el tiempo” y encuentran más dificultades a la hora de conciliar todas sus obligaciones diarias: actividades, reuniones y citas profesionales se mezclan con los compromisos sociales, tareas personales, vida familiar y tiempo libre. Hoy en día es muy común suspirar por un día de 25 ó 30 horas, porque las 24 horas que todos tenemos parecen insuficientes para todo lo que tenemos que hacer, y si no lo creen así, recuerden la publicidad del “dia Osvaldo”, queriendo simbolizar el hecho de que no alcanzan 24 hs y 7 días en la semana. Parecen insuficientes…

El tema en cuestión es cómo invertimos las horas que estamos trabajando o descansando. Y en ésto tienen mucho que ver los malos hábitos.

Esos malos hábitos hacen que naufraguemos y tengamos la sensación de que no nos llegan las horas del día.

Para tener en cuenta: algunas de las interrupciones y ”desaprovechadores” del tiempo más frecuentes son:
Televisión. Internet. Email. Teléfono. Reuniones no planificadas. No usar agendas. No planificar por anticipado. Problemas no resueltos.

Las interrupciones son casi el más importante enemigo de la productividad y el buen rendimiento en nuestros puestos de trabajo y vida privada. Nos puede tomar hasta 10 minutos recobrar la concentración luego de una interrupción. La productividad paga muy caro, un “ding” de un sms, o la llegada un email, o un inocente comentario por whats app.

Las interrupciones rompen tu ritmo de trabajo, te hacen más lentos, son fuentes de stress y ansiedad, desgastan tu motivación, tu creatividad y tu energía.

Pero toda conducta por ser aprendida, es modificable, ¡y eso una buena noticia! 

Aquí algunas técnicas para hacer más efectivo tu trabajo:

– Concentrate antes de comenzar cualquier tarea. Deja todo ordenado y prevé altercados posibles.
– Arma tu rutina. No caigas en la trampa de la improvisación.
– Detén al “cuentatodo”. Con amabilidad dile a tus compañeros que en los horarios de almuerzos o break puede seguir con “su historia de fin de semana”.
– Presta atención al teléfono. Deja tu celular en silencio, o donde no te mantenga atento a la llegada de correos, mensajes y llamados.
– Breve y directo. En tus llamados y recepción de llamadas di solo lo necesario.

Si esta columna te resultó interesante, si tienes dudas o deseas ampliar el tema, puedes escribirme a info@consultoradelmonte.com.ar

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