Con vaivenes de palabras el gobierno neoliberal de la alianza UCR-PRO-PD y cuanto opositor se sumó en la carrera por terminar con la era Nac&Pop, ha logrado una importante sinonimia en la construcción del sentido ciudadano al momento de anoticiarse sobre las medidas impuestas por el nuevo gobierno.

Lo consiguieron imponiendo el mensaje de “cambio necesario” y claro que cambiaron las cosas. Pero ese cambio sólo afecta al reducido establishment argentino que hace ocho años reclama disciplina, segmentación y prioridades perdidas con el empoderamiento de pueblo, el mayor logro de la corriente Kirchnerista en nuestro país durante sus doce años de gobierno.

Lograron desplazar la repudiada idea del “ajuste” y el “recorte” ayudados claro por los grandes medios de comunicación y el placebo de una asunción de clase social de la clase media que no es del todo verdadera. La capacidad de consumo necesaria para el desarrollo de un país escondió una sombría problemática netamente capitalista. De manera ambigua fomentó la centralización de poder de algunos sectores antes letargados. Una gran parte de los argentinos lamentará por las próximas décadas “el cambio”.

A pocas horas del traspaso de gobierno las matemáticas evidencian la inclinación de la balanza y retrotrae a la épocas pasadas donde cada argentino se acostaba por la noche sin saber qué iba a pasar al otro día por la mañana, sin saber si formaba parte de los índices de desempleo o formaba parte del grupo de diezmados jefes de familia que no podían brindar las necesidades básicas a sus hijos.

Una devaluación de más del 40% se denomina “acomodamiento de la economía”. La prohibición de la libertad de expresión se denomina “emergencia en seguridad nacional” y mañana por la mañana descubriremos una nueva denominación para la medida del momento. Pero hay una definición que no se puede disfrazar, el “sinceramiento de las clases sociales” que es nada más y nada menos que la segmentación tan esperada por ese único digito porcentual de empresarios que pretende la conducción del país.

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