El paso de la modernidad a la post modernidad, es el paso de un hombre crítico precedido de valores de los viejos relatos (como el cristianismo o el marxismo) al paso de un individuo acrítico, precario, blando y móvil. Esta movilidad tiene que ver justamente con el mercado y los medios. Si el fin del mercado es vender libremente, es que las mercancías no tengan barreras ni límites, lo primero que debe hacerse es correr y debilitar a todos los que se interpongan. Es ahí cuando aparece el rol de los medios, alguien tiene que ocupar el lugar de estas instituciones.

Es importante caracterizar el contexto en el cual surge el auge de los medios masivos, y tener en cuenta que en la mayoría de los países del mundo han tenido un fin comercial. Regidos por la lógica neoliberal, estando en manos de grande empresas monopólicas, la información que se difunde en ellos queda en manos de unos pocos. Pero esto no está limitado solo a la mera información, sino a la construcción de la realidad, al entretenimiento, a la formación de la opinión pública, a la creación de la escala de valores. Valores como la belleza, el sexo, el dinero, el tiempo (todo lo que implica reducirlo), el individualismo, el presente sin conciencia del pasado ni el futuro, entre otros son los que predominan ..

Por eso, es fundamental que los medios estén legislados, que los medios estén en varias manos y no concentrados en pocas. Es necesario que tengan voz todos los sectores de la sociedad, desde los privados hasta el Estado y los comunitarios. Más aun, si se tiene en cuenta en la historia de Argentina el rol que han cumplido determinados monopolios. Tal es el caso del grupo Clarín, fundado en 1945 quien fue participe y cómplice de cinco dictaduras militares (de seis).

Clarín es una corporación mediática cuenta con una vida marcada de sangre y con un poder hasta hace poco casi intocable. Si tenemos en cuenta lo que incide e implica tener medios de comunicación, es imaginable lo que se puede hacer desde ellos. En la actualidad cuenta con más de 250 licencias radiofónicas, diarios, revistas, servicios de internet y telefonía. Es el único que no ha acatado la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que entre otras cosas tiene el fin de romper ese monopolio y garantizar la pluralidad de voces. He aquí, con esta ley que comienza el problema.

En la última dictadura militar (en la cual fue participe Clarín) regía una ley que limitaba la libertad de expresión en beneficio de la ”seguridad nacional” y establecía que podían ser titulares de licencias personas individuales o sociedades comerciales. En este contexto, los medios ejercían el poder e instauraban el miedo. Luego con el retorno de la democracia en 1983, había una esperanza de que esta ley se derogara pero no fue posible por ausencia de voluntad política de Alfonsin y por falta de fuerza de dicho gobierno. Más tarde, con la llegada de Carlos Menem, lejos de mejorar la situación, se empeoró ya que se realizaron reformas pero a favor de la concentración mediática. Se privatizaron las señales y quedaron totalmente fortalecidos los monopolios. Si se recuerda el tratamiento de la política en los noventa, la banalización y superficialidad con que se trataba y el comportamiento de los funcionarios y políticos de la oposición yendo a programas a hablar de todo menos de política, se puede entender el rol que cumplían los medios ahí.

Finalmente en el año 2008 luego de más de 25 años de lucha por modificar una ley de la dictadura, desde el Gobierno Nacional se impulsó un debate y una discusión sobre la realidad mediática y se promulgo la nueva ley (26.522) en el año 2009. Este proyecto se discutió en diferentes foros a lo largo y ancho del país, participando así, diferentes organizaciones aportando y modificando la original. Llegar a tener una nueva ley, donde se contempla desde la diversidad y pluralidad, hasta el fomento de la producción de contenidos local y nacional, para reforzar los valores culturales propios es uno de los logros más significativos a mi entender. Es un regalo a la democracia, romper con la corporación mediática que hace y deshace según sus intereses, que ha marcado el camino del país históricamente, no precisamente a favor del pueblo. Hay que remarcar, que esto fue posible gracias a la voluntad política de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y que dicha ley ha sido tomada como ejemplo en todo el mundo.

Pero no es fácil su aplicación, ni le ha sido gratuita al gobierno Nacional. Primero el grupo Clarín presentó una medida cautelar donde se frenaba el articulo 161 donde precisamente hacía referencia a la desinversión. Segundo, una vez que la justicia se pronuncia a favor del cumplimiento entero de la ley, obligando al monopolio a desinvertir antes del 7 de Diciembre, comienza una guerra feroz contra el gobierno actual. De todas maneras, desde que el proyecto de ley se comienza a discutir y debatir es cuando este ataque comienza a ser explicito. El tema es que cada vez es más feroz, y no se trata de un ataque a un partido político o a una figura presidencial, es un ataque a la democracia, a las instituciones a la libertad de expresión. Atentan contra el pueblo, porque este gobierno tocó sus intereses, entonces hoy es su enemigo. Porque no pueden hacer lo que hacen desde que existen en el país. Antes tocaban la puerta de los cuarteles, publicaban dos o tres tapas en contra de un gobierno y tomaban el poder poniendo personas funcionales a ellos. Hoy no lo pueden hacer, entonces bombardean permanentemente con información tergiversada, inventada y con mentiras que muchos compran.

Hoy también hacen uso y abuso desde las redes sociales y blogs donde dicen las barbaridades y los disparates más grandes que puedan imaginar. Todos los días, todas las semanas en la agenda hay conflictos que parecen ser (según su visión) irreparables, conflictos gremiales, sociales, económicos y políticos. Los mismos son propios de una creación mediática y no parte de procesos sociales. Porque los procesos sociales llevan su tiempo de formación, desarrollo y culminación y el tiempo justamente es el que siempre falta en los medios. Hace unos días hablábamos de un cacerolazo masivo en contra del gobierno nacional y hoy estamos hablando de conflictos que protagonizan gendarmes y prefectos. Lo que comenzó como un reclamo salarial, se llevó a un plano donde la democracia peligraba y donde oficialistas y opositores salieron a pronunciarse a favor de la misma.

Hay que aprender a leer sobre líneas lo que nos dicen los medios, tenemos que saber desde donde hablan y que ellos tienen objetivos. Hay que poner en crisis la información que recibimos, y debemos tener presente que si bien los golpes de Estado hoy no son golpes militares, si son golpes institucionales. Donde diferentes sectores económicos, políticos y gremiales se alían para obtener beneficios. Hoy sus beneficios se ven perjudicados y el mayor responsable es el Gobierno Nacional, más precisamente Cristina. No hay dudas que van por ella, y por este proyecto de país que se viene forjando desde el 2003. No hay dudas de que no van a dar tregua y que no tienen límites. Pero tampoco hay duda de que existe más conciencia en la sociedad, de que hay juicio crítico y de que puede que el gobierno no les caiga bien, pero respetan las decisiones populares. Y en todo caso, se espera al 2015 para elegir otro representante, no se va a modificar la realidad a través de la tele, de los diarios o de las redes sociales. Se modifica haciendo, ejerciendo la política, trabajando.

Llamo a la reflexión, a la memoria, al compromiso, a la solidaridad, a la unión. Para que unos pocos no nos manipulen una vez más, para que no nos hagan salir a la calle a defender sus intereses, para que no retrocedamos. Cuidar lo que hemos logrado y profundizar el modelo Nacional y Popular, es tarea de todos. Un proyecto de país, que incluye y mejora la calidad de vida incluso de quienes no le tienen simpatía. Hoy ese proyecto es conducido por CFK, puede gustar o no, pero ganó legítima y ampliamente las elecciones. Sepamos diferenciar y defender a quienes han hecho algo por nuestra patria. Eduquemos la cabeza y el corazón, para luchar por lo que deseamos sin odio, ni rencor. Porque si hay algo que tenemos grabado es que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que la misma se lleva a cabo con el corazón, por eso estamos convencidos que el amor vence al odio.

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