El granero del mundo

En el primer trimestre del año los precios de exportación crecieron otro 17,5% interanual, al mismo tiempo que los precios de los productos importados aumentaron 9,5% (estas son cifras del INDEC, que han sido revindicadas, inclusive por las consultoras multadas); es decir, los términos del intercambio que determinan la relación entre los precios de exportación e importación, mejoraron 8% con respecto al mismo periodo de 2010.

Así las cosas, los términos del intercambio se ubican 50% arriba de la década del noventa y 25% promedio más alto que en el periodo 2001-2010.
La situación actual de los términos del intercambio ratifica la enorme habilidad argentina en la identificación de un contexto externo favorable, y un aprovechamiento táctico consistente con la oportunidad histórica que brinda un cambio de paradigma. Ya desde finales de la década del 80 los argentinos teníamos las mejores empresas agro alimenticias industriales exportadoras (el complejo sojero) Recuerdo que estas empresas recibían crédito internacional a tasas muchísimo más bajas que la colocación de deuda soberana. Recuerde usted que hoy, el mundo emergente crece a un ritmo 3 veces superior al de los países desarrollados y; mas y más seres humanos se incorporan al mercado de la alimentación. El crecimiento de los precios de exportación combinado con la “sustitución de importaciones” implementada en los últimos 8 años, ha permitido esta vez que la Argentina dejara atrás rápidamente los efectos de una crisis internacional. Esta estupenda identificación de la actual situación-data de 1945-, combinada con una estrategia aggiornada y adecuada al contexto internacional, es lo que ha permitido que Argentina genere un permanente y extraordinario superávit comercial, despejando dudas acerca de su endémica y habitual crisis del sector externo.

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No obstante si mi abuela hubiera tenido ruedas, sería un auto; así contribuye la manipulación antojadiza de cifras de un análisis malintencionado que traspola los precios del corto periodo De la Rua, por el cual este trimestre deberíamos haber tenido un déficit comercial de USD 1.600 millones, que solo se ha evitado por una especie de “suerte cíclica”. Obviamente un cambio de paradigma no es lo mismo que decir “efecto precio”. Vale la pena recordar que los precios y las inversiones en “el complejo sojero” no dejaron de crecer nunca, en los últimos 20 años-yo fui ejecutivo y testigo de una gran corporación del sector-; y no desde 2003, como sostienen los fieles soportes del “Viento de Kola”

Ninguna turbulencia externa, ni siquiera la crisis de 2008 con su semestre trágico, ha comprometido las reservas de un Banco Central que ha garantizado la estabilidad del tipo de cambio, como nunca antes en los últimos 60 años. Asimismo el superávit comercial ha operado como un colchón frente a la descomedida fuga de capitales del periodo mencionado. Hasta hoy, el modelo cierra por todos lados; la situación interna es robusta, el frente externo se consolida-se triplico el comercio exterior-, verificada la acertada estrategia donde el superávit comercial y las reservas, garantizan la tranquilidad del mercado cambiario, además de apuntalar el crecimiento económico y cerrar las cuentas fiscales.

 

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