Aprobación y adhesión

La evaluación favorable a la actuación del gobierno nacional se mantiene en niveles muy altos. Sin embargo, existe un matiz importante que surge cuando analizamos el tipo de acompañamiento que suscita el kirchnerismo. Por un lado, encontramos que cerca de un 60 por ciento de los argentinos evalúa positivamente el gobierno nacional. Por el otro, que un 35 por ciento se considera “kirchnerista”, es decir no se limita a una aprobación aséptica del Gobierno, sino que expresa una adhesión más intensa, una identidad

 

Más que la suma de las partes

La designación de Amado Boudou logró una amplia aceptación en el electorado: uno de cada dos argentinos califica como positiva la designación del ministro de Economía. El dato no resulta menor a la luz de la historia reciente del kirchnerismo y el rol del vicepresidente. Independientemente de las miradas más o menos favorables sobre el gobierno nacional, la opinión pública prefiere fórmulas coherentes que aseguren cierta unidad interna. En estos términos es percibida la composición de la fórmula presidencial, como más que la suma de las partes.

 

Alfonsín y la ley de la gravedad

Es especialmente llamativa la evolución de la intención de voto de Ricardo Alfonsín. En los últimos tres meses, sus indicadores, imagen e intención de voto, vienen sufriendo una imparable hemorragia. Pasó de ser el segundo candidato en intención de voto a ocupar, hoy, el cuarto puesto en el ranking de las preferencias electorales de los argentinos. El electorado parece castigar los zigzagueos de Alfonsín en materia de armados electorales, sus dificultades para sintetizar una fórmula con el sector de Hermes Binner y la inconsistencia que se percibe entre su figura, su partido y su socio político, Francisco de Narváez. En este momento Eduardo Duhalde ocupa un segundo lugar, y si bien no logra despegar, el electorado le reconoce una mayor claridad y consistencia a su posicionamiento político.

 

No es el voto plasma

El análisis de las motivaciones subyacentes en el voto a Cristina desacredita los reduccionismos económicos. El voto de CFK contiene ingredientes diversos entre los que se destaca como factor central las características de su liderazgo, apoyado en un extendido reconocimiento de tres rasgos: inteligencia, compromiso y coraje.

 

El futuro y la incertidumbre

Con relación al futuro político argentino surge una interesante relación entre “deseo declarado” y pronóstico. Si bien casi la mitad de los argentinos no manifiesta intenciones de votar por CFK, un 66 por ciento cree que será quien gane las elecciones. Este pronóstico ciudadano podría estar desprovisto de un deseo en la misma dirección; no obstante, la “certeza” acerca de la victoria de Cristina empieza a convertirse en una referencia sólida en el horizonte. Y, como toda referencia, contribuye a reducir la incertidumbre que surge cuando se levanta la vista y se observa el futuro.

Revista Debate

 

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