El debate presidencial y el análisis desde el ombligo, por Mario Burgos

33 millones vieron el debate ayer (*)

Hoy, buena parte de los analistas políticos se ensalzan en negar su importancia, su legitimidad, o se concentran en su formalismo y su falta de profundidad.

Los 6 candidatos a presidente dijeron sus cosas.

Cinco se marcharon del debate esquivando a Macri, dejándolo solo y despegándose de Él cuando quiso retirarse acompañándolos.

3 millones vieron ese final en directo, algún millón más por redes y medios, un par de millones más se enteraron por el boca a boca que cinco candidatos de diferente ideología se apartaron del actual presidente como esquivando un contagio letal.

Antes del próximo debate será algo conocido por la mayoría del electorado y esa imagen de perro con sarna estará presente en su mirada de ese debate y en su próximo voto.

No sólo sucedió esto.

Tres candidatos salieron del decorado de los spots de campaña y manifestaron claramente su negacionismo, Espert se permitió decir que le sacaría la Obras sociales a los sindicatos, es decir, a nosotros, los trabajadores, los propietarios.

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Macri por primera vez pronunció sus mentiras frente a quienes con énfasis y claridad destacaron la mentira en lugar de acompañarla. No los alcahuetes y operadores del macrismo, no los pocos periodistas veraces. Fueron casi cinco los candidatos que aplastaron las mentiras del presidente frente a millones.

Pero hay «analistas» que niegan el valor del debate de ayer porque no les cierra en su paladar. No se preguntan por el paladar del/ la votante, por el efecto de verdad que un hecho tan alambicado, formal y limitado como el debate presidencial producirá en quienes ya decidieron y en quienes aún no.

Uno los ve, los escucha y no puede dejar de preguntarse cuánto les cuesta sostener esa imagen de persona segura, informada.

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Y no encuentra respuesta.

Sí queda claro por qué los sorprendieron los guarismos de las PASO, por qué algunos creyeron que el neoliberalismo gobernaría décadas, por qué siguen pensando que fue «la economía» la que puso en derrota a Macri. «El bolsillo de la gente» lo explicaría todo, no una propuesta política que recoge lo mejor de su historia de resistencia y su cultura de participación y soberanía.

No entienden que la explicación del proceso democrático está en los hogares, los lugares de trabajo, en las calles. Lejos de sus ombligos.

*Mario Burgos, es psicólogo en APS, asesor de temas de salud del Instituto PATRIA.

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