Devaluar en un mundo dominado por multinacionales

En un artículo publicado recientemente cuyo título traducido al español sería: “Depreciación sin Exportaciones”, los técnicos del Banco Mundial alertan sobre el escaso efecto que, desde mediados de los años noventa, tuvieron las devaluaciones como instrumento para incrementar las exportaciones. En este sentido la investigación deja como premisa la necesidad de reevaluar el efecto de los aumentos en el tipo de cambio real para promover las exportaciones en un mundo donde las Cadenas Globales de Valor (CGV) van adquiriendo cada vez más importancia.

En términos específicos el estudio hace foco en el sector manufacturero para mostrar, con datos estadísticos de 46 países, la importante reducción que sufrió la elasticidad (o sensibilidad) de las exportaciones al tipo de cambio real durante el período 1996-2012. En este sentido, los autores creen que dicha caída, que estiman cercana al 50%, encuentra como principal factor explicativo el aumento en la participación en el comercio internacional de las CGV comandadas por grandes corporaciones multinacionales. A esto se agregan factores complementarios como un incremento en las medidas proteccionistas por parte de la mayoría de los países del mundo, la desaceleración del comercio internacional y la crisis financiera que comenzó en 2008 y que debilitó aun más la demanda global.

El motivo por el cual las CGV disminuyen la sensibilidad de las exportaciones a las depreciaciones en las monedas locales de los distintos países, está relacionado al hecho de que las multinacionales fraccionan su producción en diferentes partes alrededor del mundo. Por lo tanto, desde el punto de vista de cada país, las exportaciones contienen proporciones crecientes de componentes importados cuyo valor en moneda doméstica crece con la devaluación y, como consecuencia, diminuye el efecto del tipo de cambio en la competitividad. A esto hay que agregar que, para el caso de exportaciones de bienes intermedios, la devaluación beneficia también al país importador al disminuir el costo de dichos insumos, lo cual aminora su efecto real.

Hoy abunda la evidencia empírica sobre la ineficacia de las devaluaciones para incrementar las exportaciones. Sin ir más lejos, el diario Financial Times destaca en un artículo publicado el 9 de marzo de 2015, los escasos efectos que tuvieron las recientes devaluaciones para estimular las exportaciones en países como Japón, Inglaterra, la Eurozona y China, entre otros. Dicho artículo también destaca trabajos académicos de la Reserva Federal de Estados Unidos, donde muestran que, para el caso de Argentina, Bélgica y Francia, las grandes corporaciones multinacionales que gobiernan el comercio internacional de estos países, suelen reaccionar a las devaluaciones aumentando los precios internos, antes que incrementando las cantidades vendidas en el exterior.

Este comportamiento monopólico mejora los márgenes de rentabilidad de dichas empresas sin tener grandes efectos en la producción y el empleo. Pese a la abultada cantidad de datos que lo desmienten, la devaluación sigue siendo la principal propuesta de política económica de los sectores exportadores concentrados de la Argentina para recuperar una supuesta competitividad perdida. En este sentido, resulta cada vez más evidente que el objetivo del pedido no es ganar mercados externos sino transferir ingresos del resto de la sociedad a su favor, como sucedió en otros momentos de nuestra historia.

Por Pablo Chena para InfoNews

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