”Y aún cuando estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió, y se hecho en su cuello y lo besó.” (La Biblia)

Las expresiones no mienten. Ellas son tan automáticas que pocos de nosotros pueden aprender a distorsionarlas. Ellas son poderosas: sus mensajes tienen más impacto que las palabras habladas.
Después y antes de Jesús, todos los líderes a través de la historia han sido grandes comunicadores de mensajes con marcado énfasis en la comunicación no verbal.

Continuamente usamos expresiones no habladas para mostrar deleite y desencanto, satisfacción y desagrado, consternación y compasión. Otras personas creen mucho más en nuestras palabras no habladas que en aquellas que hablamos, y así debe ser porque la comunicación no verbal es la más segura. Sonrisas, ceños fruncidos, hombros encogidos, cejas levantadas, brazos cruzados, brazos extendidos, manos entrecruzadas, como reza el refrán: “cada pequeño movimiento tiene un significado en si mismo”.

Los expertos indican que el 93% de nuestra comunicación influencia desde lo “no verbal” y solamente el 7% es a través de las palabras o el mensaje hablado.

A través del tiempo y por alguna razón que no podría identificar, se ha potenciado únicamente el poder de las palabras. El problema en ésto es que estamos transmitiendo un doble discurso.
Pensemos ahora cómo comunicamos y qué inconvenientes hemos tenido a la hora de transmitir nuestros mensajes, órdenes y pedidos en nuestra empresa, o cargo que ocupamos en la institución.

Como mencione anteriormente, en toda comunicación es clave la “no dualidad” discursiva, pero es “indispensable” en nuestras áreas de ventas. Habrán ustedes experimentado alguna vez, ingresar a una empresa o comercio y ser recibido por una “interesante actitud” de desgano, aburrimiento, mal genio, falta de paciencia, y expresiones de enojo con la vida a través de ceños fruncidos, brazos cruzados, mirar el reloj indicando “estamos cerrando”, entre tantas otras. Sobran las palabras y la venta esta prácticamente perdida. La comunicación no verbal afecta en el ámbito profesional o laboral en el ingreso de recursos económicos directamente.

Para ello debemos considerar al menos 5 actitudes claves:

– Saluda a tus clientes inmediatamente, no cuando hayan llegado a su mesa o zona de mostrador y, desde luego, no cuando termine lo que sea que esté haciendo.
– Si está ocupado hablando por teléfono o con otro cliente mírelo y salude.
– Sonría, y que la sonrisa sea de las buenas, ha de parecer que está realmente complacido de ver al cliente. Asegúrese de que los ojos también participan de la sonrisa.
– Deje un espacio adecuado entre usted y el cliente, pero si intenta lograr una venta deje un poco más.
– Levántese, no se quede sentado.

Continúe aprendiendo de este apasionante mundo de comunicar a través del cuerpo escribiéndome a info@consultoradelmonte.com.ar
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