Entre charlas, mates y alguna que otra cosa de por medio, sin darnos cuenta estábamos en Caracas, conociendo a los compañeros de los distintos lugares que iban a ser parte del Encuentro Internacional de Jóvenes de Nuestra América en Solidaridad con la Revolución Bolivariana y partiendo para el estado que había sido designado a cada uno de nosotros, el nuestro era Falcón.

Una vez mas la historia ponía a los jóvenes como autores y actores principales de este capitulo que escriben nuestras naciones en un contexto inmejorable para estrechar lazos y avanzar en el proceso de unidad de la Patria Grande. Como era de esperar, no se hicieron rogar los canticos tribuneros que nos caracterizan a los Argentinos y cuando menos nos dimos cuenta todos los compañeros, independientemente de su proveniencia, estaban cantando ”Junto a Chávez y Cristina los soldados de Peron!…”

El tiempo pasaba como nunca antes lo había echo, ya estábamos en las mesas de discusión debatiendo la importancia de la continuidad de la Revolución Bolivariana, el rol de los espacios juveniles defendiendo la elección que se aproxima el 7 de octubre y ver de que manera podemos desarticular la maniobra que la derecha mas reaccionaria, escuálida y golpista va a intentar jugar tras la victoria del comandante Chávez. Mucho no tardábamos en ponernos de acuerdo y en sacar conclusiones, ya que todos entendemos el rol geopolítico que cumple en la integración de nuestros pueblos la Republica Bolivariana de Venezuela.

Después de varios días de discusiones, de contarnos experiencias y vivencias en torno a nuestra militancia local, llegaba por fin el día de elaborar junto al resto de los compañeros un documento único que sintetizara todo lo previamente discutido con la delegación del estado de Falcón, pero como es sabido, en los procesos de avances populares como en Argentina, Venezuela, Bolivia o donde sea nada es fácil y siempre la fuerza del retroceso lo hacen notar. En este caso haciendo explotar la refinería de Amuay (la más grande de Sudamérica), cargándose la vida de 49 compatriotas, dejando más de 120 heridos y otras tantas decenas de familias sin hogar. Los compañeros ya nos decían que la derecha era capaz de hacer cualquier cosa con tal de deslegitimar la revolución, pero nunca creímos que iba a llegar tan lejos, nunca pensamos que íbamos a estar esa noche en el lugar de los hechos. Realmente empezamos a tomar dimensiones de lo ocurrido cuando rondando las 2 de la mañana volvimos al hotel donde estábamos alojados, que quedaba a unos 3 km de la refinería, y vimos vidrios rotos producto del temblor que causo la explosión. De ahí en mas fue todo confuso, algunos decían que teníamos que evacuar la ciudad porque podía llegar a explotar, otros trataban de no alertarnos diciendo que no había pasado nada, que estaba todo bien y los restantes simplemente no tomaban dimensiones de lo que estaba pasando.

Finalmente llegaba el sábado, lo primero que hicimos al despertarnos con los compañeros argentinos fue meternos en internet a ver las noticias, comunicar por medio de las redes sociales que la delegación argentina que estaba en el estado de Falcón se encontraba en perfectas condiciones y luego nos pusimos a disposición para hacer lo que hiciera falta, entendiendo que no solamente era una tragedia del pueblo venezolano, sino que se estaban metiendo con todos nosotros. Realmente mucho no pudimos hacer, ya que por ordenes explicitas del comandante a todos los jóvenes que nos dábamos cita en el estado de Falcón nos trasladaron a Caracas, entendimos que podría llegar a pagar un costo político muy alto la revolución si a alguno de nosotros nos pasaba algo.

Una vez instalados en Caracas nada fue lo mismo, las ansias por conocer al comandante pasaban a un segundo plano, todo giraba en torno a los trabajadores que seguían desaparecidos y al número de victimas fatales que aumentaba. El encuentro estaba en su recta final, solo quedaba el acto de cierre del lunes a cargo de la Ministra del Poder Popular y de la viceministra de la juventud. El ambiente estaba tenso, los canticos populares duraban pocos segundos o directamente no cantábamos. Por horas lograron quitarnos la alegría, el empuje y todas las particularidades que caracterizan a la juventud. Solo se escuchaba la lectura del documento final que reafirmaba el compromiso de los jóvenes con la Revolución Bolivariana, que nos declarábamos en campaña para garantizar la victoria del comandante y en alerta para los días posteriores al 7 de octubre cuando la oposición salga a jugar su última carta, la del fraude electoral.

La espera para pegar la vuelta se hizo larga, pero sirvió para terminar de afianzar algunas relaciones y para darnos cuenta que realmente estábamos escribiendo la historia de nuestros pueblos, para saber que la integración de nuestros países no es solo superestructural o comercial, entendemos que tenemos una historia en común y por ende un futuro de Patria Grande.

Ahora solo queda hacer lo que mejor nos sale, levantarnos y militar por una Patria mas Justa, Libre y Soberana. Cada uno desde su lugar, para poder seguir escribiendo este sueño, para seguir construyendo esta unidad que tanto molesta a unos pocos y que tan feliz hace a las mayorías.

Esperemos estar a la altura de las circunstancias. Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro!

Viviéremos y Venceremos!

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