Cayetano

Esa tarea, que hace desde un pequeño sello editor llamado contradictoriamente “El Amante Universal”, vaya a saber porqué, la realiza con suma dedicación, calidad, diseño y detalle. Barraco, hace los libros, como le gustaría que salgan sus libros: bien. Ha tomado esa impronta de su tarea más conocida, la de artista fotográfico. Este mendocino, que anda mostrando sus imágenes por el mundo, siempre se destaca por los detalles, por su esmerado cuidado de la técnica y por dar una vuelta más de tuerca a lo que sería una exageración del buen gusto. Una estética cuidada en extremo.
Tanto cuida Barraco los detalles, que el conjunto logrado al final de cada una de sus obras, tiene una perfección única. Y esa es su firma. Por eso se destaca de los otros artistas colegas de oficio.

Con su editorial, ya publicó varios libros con imágenes de fotógrafos que persiguen así, llevar el resultado de su tarea artística a un formato bastante dificultoso de resolver técnicamente en la imprenta. Y Barraco, con su apasionada persistencia de gota que orada la piedra, logra el resultado esperado: libros de fotografías donde las imágenes tienen la tinta, el brillo, el color, el papel, el contraste y la luz que se merecen. Por eso gustan tanto a legos y especialistas, los libros del Amante Universal. También y como si fuera poco, este mendocino, que en sus ratos libres dibuja y arma y desarma planes posibles, piensa en los detalles estéticos que tienen que tener los libros que produce, para que se destaquen como objetos admirables, únicos, dignos, con estilo y que dan ganas de mirar, leer, tocar y gozar.

Ahora, por estos tiempos, esta editorial anda en los pasos finales para lanzar un libro que es bastante esperado por la extraña tribu de los fotógrafos y quienes gustan de esas artes. Daniel Barraco ha tenido una mejor idea.

Se ha empeñado, literal y textualmente, en terminar un libro del querido maestro y crédito local -aunque es italiano de nacimiento- Cayetano Arcidiacono.

Los hombres y mujeres de ojos sensibles ya lo conocen. Los que gustan de las bellas artes saben perfectamente que Cayetano, es un buen carpintero. Pero mejor fotógrafo. Tanto, que los que le tienen confianza, le dicen “maestro”. Y los que no le tienen confianza le dicen “Maestro”.

El libro de fotografías, el primero de este autor admirado en todas las latitudes, es un compendio de imágenes, retratos, detalles, paisajes y espacios, que sólo usa escala de grises. Y blancos. Y negros. Pero con una delicada manera de mirar. Tanto es así, que el hombre casi no usa palabras.
Muchos lo tienen por tímido, pero yo me atrevo a dudar. Pienso que Cayetano Arcidiacono no habla mucho, no por timidéz, ni porque no le interesa hacer declaraciones, ni porque descree de los reportajes o las tertulias de amigos. No. Cayetano habla tan poco, pienso yo, porque realmente no necesita palabras. Sus imágenes están tan llenas que no necesita otro recurso extra más que la imagen misma.

Dentro de poco, tendremos su libro en las manos. Se llama “Un paraíso tan fugaz” y si cada uno de los que lee estas líneas quiere tener alguna aproximación a lo mejor de las artes, no tiene más que buscarlo. Y gozarlo. Y admirarlo. Y volver a ver. Una y mil veces.

Yo no me canso de mirar las imágenes de Cayetano Arcidiacono.
No me canso.
Una.
Mil veces.
Y miro otra vez más.
Gracias Maestro.

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