En concreto, si fuera un ser humano, la provincia perdió estado y de un pasado sano, equilibrado y dinámico, pasó a un período de sedentarismo económico y moral; con el Estado convertido en un botín de guerra y los mendocinos sumidos en una profunda depresión colectiva.

Es cierto lo que dice el Gobernador, Mendoza necesita más músculo y menos grasa, y ese cambio debe empezar primero por la moral pública y luego expandirse en cada uno de los aspectos de la vida comunitaria de la provincia.

El mismo día que esta frase de Cornejo llegó a los diarios, se viralizó el video de un líder gremial robando en un supermercado de Las Heras. Este hombre, que se arroga la representación de miles de trabajadores decentes, mostró sus instintos más deplorables sin tapujos y ante el pedido de aclaraciones dijo sin ponerse colorado: “Hay cosas más importantes que mi imagen en Mendoza.”

La grasa que impide el desarrollo de Mendoza no tiene que ver con la pertenencia social, lejos está de ser una carátula despectiva. La grasa de Mendoza no está alojada exclusivamente en un sector. Hay grasa gremial, hay grasa política, hay grasa empresaria. La grasa es, en este caso, un rango moral.   

La buena noticia es que no todo nos da lo mismo. El ex dirigente gremial podrá seguir ocupando cargos y sumando exposición pública, pero no representará fielmente a quienes desde el Estado trabajan con honradez y dedicación. No hay lugar para inmorales en una Mendoza distinta.

Hace algunas semanas, en las discusiones paritarias y en un clima de profundo conflicto, muchas veces quedamos presos de personajes como Roberto Macho. Mirándolo a la distancia, los docentes, médicos y enfermeros y trabajadores administrativos mendocinos, podrían estar en diferentes lugares, pero tienen los mismos intereses que el nuevo gobierno de Mendoza: que Mendoza crezca es la única vía para tener mejor calidad de vida, mejores salarios y mejor futuro colectivo.

Mendoza necesita crecer y para eso necesita músculo, sí. Pero antes que nada, Mendoza necesita liberarse de una cultura regresiva y viciosa, con protagonistas que arrastramos de los peores tiempos de nuestra provincia del ´83 a estos días y que son un canto a la corrupción, exponentes de la inmoralidad pública, garantes de la decadencia que durante ocho años asoló a la provincia más importante de Cuyo.

Hace un año atrás, no hubiéramos sabido del episodio en el supermercado de Las Heras. Los videos habrían desaparecido, el entonces gobernador habría ordenado bajar el tono al escándalo y la policía habría tenido que callar bajo órdenes que llegaban del poder político con olor a amenaza.

Hace un año atrás, el escándalo del gremialista desvergonzado, habría terminado en la más absoluta impunidad.

Hoy no da lo mismo, Mendoza está recuperando músculo. Ese músculo no llega de un día para el otro a la calle, no se materializa tan rápidamente como quisiéramos en la economía ni nos mejora la calidad de vida de un día para el otro. Pero crece.

Miren si crecerá el músculo y se separará de la grasa, que en los mismos días en que nos alegramos porque el ausentismo docente bajó estrepitosamente, nos encontramos con personajes que con el mismo descaro con que manipulan la genuina expectativa de los trabajadores, manotean lo que no les corresponde a plena luz del día. En Mendoza crece el músculo y tan bueno como eso, es que la grasa queda en evidencia cuando sale la luz del sol.

Alejandro Molero
Presidente del Bloque de Senadores
Unión Cívica Radical.

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