en todos los bares hay por lo menos una mujer hermosa un extranjero alguien que perdió su sexualidad dos o tres moscas olor a vainilla y puchos de cenicero 

en los mejores bares hay Baileys para histèricas y Jack Daniels para cobardes sin remedio
en todos los bares hay un pedazo de vidrio roto en el piso y en algún espacio, preferentemente en la pared una luz titila sin ritmo ni automatismo aparente
en algunos bares hay ventiladores y cartelitos de ”salida” como promesa de un futuro venturoso
en todos los bares venden estafas líquidas que solo sirven para afirmar que no hay nada más allá de la soledad y la ilusión de que el amor existe y que hay sonrisas y penas mientras en los barrios pobres las mujeres mueren de dolor, de enfermedades sin diagnosticar, de cansancio crónico, de abortos clandestinos, de hombres violentos de policías sin ley de asquerosos a la siesta sin amor sin dientes sin vestido de fiesta sin fiesta
y en los barrios cerrados mueren sin remedio pero con prepaga al día, las mujeres con maridos bellos elegidos a conveniencia
otras mueren de adulterio de sobredosis de las mejores, de accidentes de avión, de esposos violentos a las trompadas disimuladas con Vichy
otras mueren de abogados caros de intoxicación con camarones
todos los bares del mundo tienen un agujero en la parte de atrás por donde disimulan para que nadie vea a los mareados sin destino que tienen que dejar de beber para poder vomitar y dejar de llorar para no parecer maricones y dejar de morir para seguir siendo los consumidores que no se pueden detener
todos los bares tienen un tipo que grita y una chica de piernas largas que llegan hasta el infinito y colores en la oscuridad y donde pasa un poeta maldito que no sabe hacer ni la ”o” con un vaso y estúpidos de músculo entrenado y más mugre en el piso como en las cabezas
y tanta soledad que los agujeros negros no podrían llenar y cuando sale el sol los que están en los bares quedan inmóviles y estáticos esperando que la miseria no los roce y que en el cajón de la cómoda debajo de una remera de piquè con cuello con rayas finitas, algún beso olvidado con olor a tango encuentre un otro destino.

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