En el inicio de sus palabras, la presidente anticipó la posibilidad de organizar una “Artépolis” el año que viene, en coincidencia con el Bicentenario de la Asamblea del año XIII. La iniciativa había sido pedida por medio de sus intrépidos dibujos Rep en varias contratapas de Página/12, desde sus publicaciones en su blog y desde Facebook. El argumento que usó la presidente en su discurso fue que “la producción de arte y contenidos y la conexión de los trabajadores de la cultura es fundamental. Debemos hacer un Artépolis como hicimos Tecnópolis. Los argentinos nos debemos un Artépolis”.

 

“El Correo Argentino será un lugar impresionante”, aseguró, y agregó que “los argentinos tenemos que organizar con todos los trabajadores de la cultura una Artépolis, porque el arte es lo más representativo de la lucha por las libertades”. En ese sitio, habrá distintas salas con la posibilidad de “muchísimos lugares diferentes para producir cultura”. De esta manera, en Artépolis habría lugar para “todos los artistas, desde los que hacen una caricatura, ópera, los que cantan, los que actúan y hasta los historiadores que también hacen cultura”. “Y el año que viene, Año del Bicentenario de la Asamblea del año XIII,

de las libertades, porque se abolió la esclavitud, creo que le haríamos un buen homenaje al arte reconociéndolo, junto con la Asamblea”, terminó diciendo la presidente.

 

La promoción y estímulo a la innovación en las artes y en las industrias culturales se propone fomentar la producción de contenidos vinculados al teatro, la danza, la música, las industrias culturales, entre otros, y la experimentación en nuevos formatos artísticos para producir contenidos audiovisuales digitales, que serán distribuidos a través de la Red Federal de Cultura Digital.

 

 

Cuando escuché la palabra Artépolis en boca de la presidente, miré a ver si entre el público estaba Rep. Y no vi su cabeza casi siempre cubierta con un gorro o un sombrero. Lo llamé a la casa. Nada. Lo llamé al celular. Nada. Lo llamé al estudio. Dejé mensaje. Al rato me llegó a mi correo este escrito que comparto con ustedes sin ningún recorte, tal como él lo redactó: “Quiero capturar los primeros momentos, y confiártelos a vos. Hace unos 45 minutos tenía prendida la radio, al lado de donde dibujo, y Canal 7, donde tengo la compu. y de golpe la presidenta dice ‘Artépolis’, y yo miro hacia la tribuna, a ver si estoy. No, no estoy, están Andrea del Boca, Pacho O’Donnell, Susana Rinaldi, Tarragó Ros, gente de La Cámpora. Pero me sacude la noticia. Se haría Artépolis, en el correo viejo, en 2013. Suena el teléfono, el dire de Página 12 me pide una columna, le digo que no sé, que estoy en shock, que quiero

saber algo más. Facebook arde, el sitio Artépolis llueve, escribo para mis artepolitanos para demostrarles que no estoy en la Rosada, que estoy muy sorprendido. Veo una idea que se suelta de mis manos, como los dibujos y los murales cuando los dejo seguir. No sé cuál es mi rol, me siento contento, me gusta estar acá, clandestino, y esperar. En facebook fui contando paso a paso la evolución de la idea. Conté que Tecnópolis me convocó a los pocos días de tirar la idea, y les contesté que me dieran tiempo, que la cosa iba creciendo horizontalmente, en la red. Hace mes y medio me citaron de Jefatura de Gabinete, hablé con tres secretarios del jefe de Gabinete, les conté lo que había arquitecturado hasta ahí, anotaron, nada más. No me reuní con ministro alguno, presidenta ni vice. Viajé, dibujé, seguí fogoneando Artépolis por Facebook, calmé el pedido ante la tragedia del Once, y ahora esto. “Debo reconocer que mi sístole diástole está un poco más acelerado. Ya pasó una hora. Veremos cómo continúa, si Artépolis es lo que soñamos, si el Estado hace lo que deseamos y tiene que hacer. Ojalá salga bien, ¿no te parece?”

 

Eso me dijo Rep. Mis amigos, que saben que nos conocemos, también envían mensajes más o menos coincidentes: que Artépolis sea nacional, que sea federal, que sea para todas las disciplinas, que sea no solo para las artes visuales, que incluya al cine, la literatura, la historieta, que sea viajera, que llegue a las ciudades, que llegue a los pueblitos perdidos y que todos estén incluidos.

 

Aunque sabemos que hay otras situaciones que atender, quizá más urgentes, quizá más importantes, pero el arte y la cultura también son necesarios, nos hacen falta. Desde este espacio, queremos que sea posible, queremos que se haga realidad, queremos inclusión de artistas locales, queremos ver, queremos participar.

 

Hasta ahora sabíamos que Rep podía leer el pensamiento de los bebés, pero nos enteramos que puede anticiparse también a las acciones de gobierno, con varios meses de ventaja. Rep, que siempre colabora con sus dibujos, con sus murales, con sus ideas, con su presencia… Rep el pensador de Artépolis.

 

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