El dato es oficial. En la Argentina hay 18.219.000 pobres, un poco más de la mitad —el 51,4%— de la población. De ese total, 7.777.000 son indigentes. Las cifras son de Siempro (Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales), un organismo que depende de la Presidencia de la Nación.
Más impactante aún es que del total de pobres 8.319.000 son chicos y adolescentes: ahora, 2 de 3 tres menores, o el 66,6% de niños y jóvenes de menos de 18 años, vive en hogares pobres. (Ver Golpe sobre…) El informe de Siempro puntualiza que los 18,2 millones de pobres viven en 4.050.000 de hogares, de los cuales en 3.045.000 viviendas hay chicos menores de 18 años.
Y agrega que el déficit de ingresos de los hogares pobres para salir de esa situación alcanza en la actualidad a 14.600 millones de pesos anuales, un valor que aumenta mes a mes por la inflación y la mayor cantidad de pobres.
El titular del INDEC, Juan Carlos Del Bello, estimó días pasados, como dio cuenta Clarín, que la mitad de la población vivía por debajo de la línea de pobreza. Ahora, por primera vez, un organismo oficial, bajo la dirección de Irene Novacovsky, precisa que el 51,4% de la población se encuentra en esa situación.
La pobreza es un fenómeno en ascenso desde 1994, y pegó un espectacular salto desde 1998 en adelante para trepar con aún mayor fuerza en los últimos meses. Y es por la combinación de tres factores: la suba de precios, en especial de los alimentos, el aumento del desempleo, y el congelamiento de los salarios.
Así desde enero y en apenas 5 meses, la pobreza aumentó en 3.813.000 personas, a razón de 762.000 nuevos pobres por mes o 25.000 nuevos pobres por día. Y con relación a 1998, cuando comenzó la recesión, hay 7 millones de nuevos pobres. Un poco más de la mitad se generaron entre enero y mayo últimos.
Pobreza e indigencia
Según el INDEC el costo de la canasta básica que determina quien vive por debajo de la línea de pobreza —incluye un grupo de alimentos y de servicios elementales— aumentó el 35,7% entre enero y mayo de este año. El INDEC considera pobre a las familias —matrimonio y dos hijos— que ganan menos de 626 pesos por mes. En diciembre consideraba pobre a una familia que ganaba menos de 461 pesos.
El cálculo es el siguiente. Para alimentarse y los gastos elementales el jefe de familia necesita 202 pesos por mes, la esposa 150 pesos, una hija de 18 años 146 pesos y un hijo de 5 años 128 pesos. Si la familia tuviese un tercer hijo, pasaría a ser pobre si tiene ingresos menores a 680 pesos mensuales. Estos datos corresponden a la Capital y el Gran Buenos Aires.
En el resto del país, salvo en la Patagonia, los valores son más bajos porque varía la canasta de alimentos y servicios y los precios de los productos. Pero los salarios también son inferiores.
Por esta razón, ahora no sólo los que no tienen empleo son pobres sino la mayoría de los que trabajan ya que, según el INDEC, en promedio, el sueldo de los 8 millones de asalariados se ubica en 569 pesos, en tanto la mitad de los trabajadores gana menos de 400 pesos por mes.
A su vez, es indigente quien ni siquiera tiene ingresos para comprar los alimentos básicos que, entre enero y mayo, aumentaron el 42,5%. Así una familia de 4 integrantes que gana menos de 266 pesos mensuales para el INDEC es indigente. El jefe de hogar desocupado que cobra el subsidio de 150 pesos por mes no logra salir de su situación de indigencia.
La canasta básica de indigencia del INDEC incluye sólo alimentos, como pan, papa, leche, fideos, aceite, frutas, mientras la canasta básica de pobreza además comprende algunos servicios no alimentarios, como vestimenta o transporte.
El informe de Siempro precisa que la indigencia —la franja más pobre— está creciendo a un ritmo más intenso que el de la propia pobreza. Por ejemplo, en 1998 el 28,9% de los pobres era indigente y ahora alcanza al 42,6%. Esto indica que la extrema pobreza ha pasado a ser un fenómeno masivo, con su secuela de desnutrición y riesgo de vida ya que esas personas no ingieren los ”requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles” del ser humano, de acuerdo al INDEC. Así la Argentina tiene ahora índices de indigencia superiores a los de muchos países latinoamericanos, cuando décadas atrás no tenía problemas alimentarios básicos y registraba indicadores de movilidad social que se asemejaban a los de los países de Europa Central.
Hasta mediados de la década del 70 la pobreza era una cuestión marginal en la Argentina, ya que comprendía apenas al 5% de los hogares. En el 80 subió al 12%, pegó un salto con la hiperinflación de 1989/90, para descender luego, con la estabilidad de precios. Pero esta caída solo duró hasta comienzos de 1994. Desde entonces por la recesión, la caída de los salariosy el aumento del desempleo subió en forma sostenida, agrandando la brecha entre los que más y menos ganan.
En 1998, ya uno de cada 4 hogares eran pobres. A fin del 2001 alcanzó al 30% y ahora 4 de cada 10 hogares es pobre. Pero como en los hogares pobres vive más gente, en especial chicos, en población la pobreza alcanza al récord del 51,4%.

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