Hipócrates (400 a 377 aC, Grecia)

Los médicos jóvenes de hoy pasamos años de nuestra vida forjando saberes y capacidades para lograr acompañar a pacientes en la lucha contra enfermedades. Juramos poner los intereses del otro por encima de los nuestros, renunciando a tiempos personales, a los afectos, a nuestras familias y amigos. Tenemos esperanza que nuestro accionar coopera con la realidad que queremos cambiar, que deseamos mejorar.

Momentos de la vida como este, donde un colega es obligado a renunciar en su lucha. Gracias a una realidad que, lejos de buscar mejora de la ”enfermedad que la abruma”, sigue dando ”síntomas de mal pronóstico”. Para los médicos jóvenes en formación, es muy difícil aceptar estas condiciones como un episodio más. Generando, en nuestra lógica por llegar a un diagnóstico, una búsqueda de una causa que nos permita abordar un tratamiento para dicha ”enfermedad”. En este caso, y como afirmaba Hipócrates ”las circunstancias exteriores”, constituyen el marco en el cual debemos buscar la causa de dicha afección.

Entonces deberíamos hacer reparo en los efectores que construyen las circunstancias exteriores, hemos de mirar en primer lugar a la sociedad en su conjunto, para posteriormente abordar a cada uno de los organismos que la componen.

Sin embargo el dilema médico principal en este momento se suscitará en la voluntad de tratar de ”nuestro paciente”, la sociedad. Será capaz de aceptar que este síntoma es consecuencia de la inrresponsabilidad con la cual coexistimos a diario y de la falta de respeto por el otro. Que la violencia no es responsabilidad de uno o de otro, sino de todos, pero que es primordial educar para la no violencia desde el núcleo familiar. Será capaz de negociar consigo misma para decidir hacia donde queremos dirigir nuestros esfuerzos, si lo hará para construir una mejor forma de entenderse y crecer en conjunto, o bien, distanciarse y fortalecer diferencias capaces de destruir los mismos vínculos que gestaron su origen.

Pienso como médico y vivo como tal, quisiera que Seba hubiese podido seguir haciendo lo mismo hoy y mañana, pero no es así. Entonces como médico hoy le propongo a ”mi paciente”: hoy tenemos tiempo de pensar hacia donde queremos ir, no dejemos que este ”síntoma” pase inadvertido, es momento de tomar decisiones, pero sólo será posible si tenemos voluntad de tratar.

Alexander Saenz

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