La revista estadounidense ‘The National Interest’ ha repasado cómo la capital de Rusia llegó a contar con el sistema de defensa más potente.

“La ciudad más fuertemente protegida del mundo no es Washington D.C. Es Moscú”, escribe Kyle Mikozami en ‘The National Interest’. ¿La razón? La capital de Rusia es la única ciudad del mundo rodeada de misiles con ojivas nucleares.

En el marco del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (Tratado ABM) firmado por EE.UU. y la Unión Soviética en 1972, ambas partes tenían derecho a desplegar un sistema antimisiles de hasta 100 proyectiles. EE.UU. decidió instalar el sistema de defensa Safeguard en su base aérea militar Grand Forks en Dakota del Norte, que funcionó poco tiempo y luego fue desmantelada, mientras que Rusia rodeó su capital con un escudo antimisiles.

Como resultado, Moscú fue protegida por el sistema A-35, que garantizaría su sobrevivencia en el caso de una guerra nuclear. La idea original propuesta en los años 50 preveía la creación de 32 sitios de misiles antibalísticos, aunque posteriormente su número se redujo a cuatro con ocho lanzadores. Los misiles fueron equipados con ojivas nucleares, lo que aumentaba su eficacia.

El sistema A-35 fue equipado con misiles antibalísticos A-350, pero en los años 90 las autoridades lo cambiaron por un nuevo sistema de defensa A-135 con 68 misiles antibalísticos. El autor del artículo sostiene que a pesar de la modernización del sistema con nuevos misiles, su futuro es “incierto”, dado que muchas instalaciones del sistema existente son “obsoletas y tendrán que ser reemplazadas”.

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