Macleod sostiene que el ”dinero no seguro” es todo aquel que puede emitirse o expandirse a voluntad. ”Es lo que hacen los bancos con sus créditos, expandirlo a su antojo (…) el 90 por ciento del dinero que hay en circulación está en forma de créditos bancarios, lo que con el paso del tiempo se transforma en deuda bancaria. La riqueza de nuestras economías es mucho menor de lo que creemos”, alerta.

”Los banqueros centrales quieren que los ciudadanos se limiten a ser consumidores, no ahorradores. ‘¿Para qué ahorrar dinero si nosotros podemos emitirlo de la nada?”’, reflexiona Keiser.

Herbert plantea si existe alguna norma del oro para solucionar los problemas de la política monetaria internacional, algo relacionado con el bitcóin o las criptodivisas, ante lo que Macleod contesta que ”para cambiar el sistema actual primero tiene que haber una crisis”. ”Puede descubrirse un sistema que funcione, pero hasta que no estalle una crisis no se pondrá en práctica”, sentencia.

Asimismo, Macleod sugiere a las BitGold como una posible solución a los problemas monetarios actuales. ”Lo que aporta de novedoso es que añade una nueva funcionalidad, la del sistema de pago, que hace que cuando se ingresa dinero en la tarjeta de BitGold, ese dinero, esté en la divisa que esté, se transforma en oro físico. Y en cambio, cuando se agota, deja de existir en forma de oro”, destaca.

Por su parte, Dyson opina que ”la norma del oro no es lo suficientemente flexible para la economía de hoy” y que gran parte del crecimiento y del progreso que precedió a la Primera Guerra Mundial ”se debió a la Revolución Industrial y a los avances tecnológicos”. ”En cambio, el progreso que tenemos a día de hoy se produce a pesar del sistema monetario”, sentencia.

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