Los autores del estudio, Martin Gilens, de la Universidad de Princeton, y Benjamin I. Page, de la Universidad Northwestern, apuntan hacia una dominación de la élite económica en el país, una tendencia que solo se agravará con el paso del tiempo.

La investigación incluye 1.779 casos en los que se propuso un cambio político en el Congreso y concluye que las élites económicas y los grupos organizados que representan los intereses empresariales pueden influir considerablemente en la política de EE.UU., mientras que los ciudadanos comunes tienen poca o ninguna influencia.

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Además, el documento revela que la preferencia política de las élites económicas era de promedio 15 veces más importante que la de los ciudadanos de a pie. Agrega que se dieron casos en los que un 80% de la sociedad se mostraba a favor de un cambio de política en el Congreso, y que estos cambios solo se llevaron a cabo un 43% de las veces.

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Esto significa que 250 millones de votantes podrían luchar por cambios y sus demandas darían frutos la mitad de las veces en el Congreso, señala el portal Motherboard. Organizar protestas y lograr que millones de personas exijan públicamente una nueva ley podría dar peores resultados que una sola cena con un ‘lobby’, agrega el sitio web.

Son varios los ejemplos que muestran que efectivamente la mayoría no siempre ha visto sus deseos cumplidos. El año pasado, tras la masacre en la escuela de primaria Sandy Hook, el 91% de los estadounidenses apoyaba un proyecto de ley que requeriría la verificación de los antecedentes penales de los compradores de armas. La propuesta fracasó por falta de respaldo en el Senado. Además, buena parte de los estadounidenses quieren que el Gobierno reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero, pero en el Congreso no se ha avanzado en ese asunto.

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